Recuerdan tres policías asesinados en Ponce

 

Por Redacción Es Noticia

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PONCE – Las palabras de elogio, las lágrimas y las exhortación a entregar su vida por el trabajo fueron parte de la emotiva ceremonia en la que oficialmente designaron dos estructuras y un salón de conferencias de la Comandancia de Área de Ponce con el nombre de los policías asesinados en ese lugar la mañana del 28 de diciembre de 2015.

El edificio de la División de Transportación del Área de Ponce lleva el nombre de la capitana Luz M. Soto Segarra. La estructura que alberga la División de Drogas y Narcóticos fue designada con el nombre del teniente coronel Frank Román Rodríguez. Mientras, el salón de conferencia, ubicado en el sexto piso de la estructura principal, lleva el nombre de la sargento Rosario Hernández de Hoyo.

 

  • Teniente coronel Frank Román Rodríguez
    • 49 años de edad
    • 28 años en la Policía
    • Comandante del Año en el 2014
    • Oficial de operaciones y segundo en mando en el área de Ponce

 

  • Capitán Luz M. Soto Segarra
    • 49 años de edad
    • 23 años en la Policía
    • Recientemente había aprobado el examen para ascender a capitán

 

 

 

  • Sargento Rosario Hernández de Hoyo
    • 42 años de edad
    • 15 años en la Policía
    • Laboraba en la Oficina de Transportación

 

Los tres policías fueron asesinados por el ex agente Guarionex Candelario Rivera, quien fue sentenciado a cumplir 203 años en prisión por estos actos.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando un grupo de policías de la División de Operaciones Tácticas, apostados frente al edificio principal, donde la bandera de Puerto Rico y Estados Unidos ondeaba a media asta, hicieron tiros de salva y se escuchó el sonar de una trompeta que realizó el agente José Martínez de la Banda de la Policía.

Inmediatamente sonaron las sirenas de ocho motoras de la Policía. Las lágrimas corrían en las mejillas de algunos familiares de los policías muertos que participaron en la ceremonia.

Minutos antes, leyeron una semblanza de cada uno de los Policías, cuyos nombres aparecen en una enorme tarja de los policías de la Comandancia que han muerto como parte de su trabajo. Tres arreglos florales fueron ubicados en el lugar en representación de cada uno de estos policías.

Los familiares de las víctimas tuvieron la oportunidad de expresar su agradecimiento. Nelson Román, tío del teniente coronel Frank Román Rodríguez, dijo que “no debemos olvidar nunca situaciones que no debieron haber ocurrido”. También aprovecho la ocasión para elogiar a su sobrino.

Frank Román Ortiz, padre de Román Rodríguez, describió los tres años tras la muerte de su hijo como “fuertes” tanto para él como para su familia. “A veces hay tristezas”, comentó antes de asegurar que “se hizo justicia” con el crimen a nivel del Departamento de Justicia.

Román Ortiz lamentó que no hubiera completado los planes que tenía con su hijo para el momento que éste se jubila de la Policía y entre ellos estaba el atender una finca. “No le llegó el momento de jubilarse”, lamentó el hombre, quien se enteró de la trágica muerte cuando vio en la televisión la foto de su hijo como uno de los tres asesinados en la Comandancia de Área de Ponce.

Ningún funcionario de alto nivel del Negociado de la Policía estuvo en la ceremonia. Tampoco el ahora coronal Héctor M. Agosto Rodríguez, próximo acogerse a la jubilación.

La mañana de la masacre, el entonces policía Candelario, acudió a la Comandancia para solicitar una reunión con el coronel Agosto Rodríguez, con quien se encontró por casualidad en el ascensor.

Agosto Rodríguez regresaba de vacaciones y le indicó que acudiera a las oficinas administrativas para que la teniente Soto Segarra lo atendiera. Luego, la teniente le comunicó por teléfono a Agosto Rodríguez que Candelario Rivera la tenía encañonada y reclamaba verlo.

El coronel intentó activar el protocolo de toma de rehenes y éste le impidió que se acercara a la oficina donde estaba el agente atrincherado. Se alegó que no hubo oportunidad de negociación, Candelario Rivera disparó a Soto Segarra, al comandante Román Rodríguez y a Hernández de Hoyos resultando convicto por los asesinatos.