Relatos de un niño de residencial público

Por Angelique Fragoso Quiñones

redaccion@esnoticiapr.com

Crecer en un residencial donde había drogas, donde se veía en cada esquina alguien oliendo zinner, inyectándose o fumando marihuana e incluso, compartir y jugar con ellos, no fue piedra de tropiezo para Ediberto Torres Santos, quien nos contó con entusiasmo, cómo todas estas experiencias de su infancia y los principios que sus padres le inculcaron, lo han llevado a superarse.

“Yo me crié en el barrio, viví esas experiencias, me superé, estudié, me preparé, soy un profesional, soy productivo”, expresó Torres al contarnos cómo, con mucho esfuerzo, llegó a ser maestro de teatro en la Escuela Especializada Bellas Artes de Ponce, donde trabaja hace 28 años, completó una maestría en Currículo y Enseñanza y está en vías de culminar un doctorado en la misma concentración.

Luego de abrazar por toda una vida el deseo de publicar un libro y escuchar halagos de parte de sus maestros de la escuela y profesores de la universidad que le decían lo bien que escribía, Torres Santos decide finalmente reunir todos esos relatos de la infancia en un libro que tituló “Morí y regresé”.

El libro cuenta con diez aventuras o historias que vivió en “Pampano’s Gardens”, como cariñosamente le llama al que fue su hogar. Las aventuras fueron escritas desde la perspectiva de un niño, pero con su visión de adulto, nos contó emocionado ya que, luego de la entrevista con Es Noticia, saldría a buscar los primeros 50 ejemplares de su tan anhelada publicación.

“Está sazonada con palabras del barrio, pues no puedo ponerme muy fino si estoy en el barrio. Se hablaba, se habla y creo que se seguirá hablando así toda la vida”, manifestó entre risas.

El nombre del libro surge al recordar la respuesta que le dio un profesor cuando él le preguntó por qué el autor del libro de cuentos “Todos los fuegos: el fuego” utilizó el nombre de uno de sus cuentos como título.

La respuesta que el maestro le dio fue que eso se puede hacer y que, por lo general, el autor escoge el nombre del cuento que más le gusta o el primero que escribió.

“El relato que más me toca es Morí y regresé, y me dije: ‘éste va a ser el título de mi libro’ y así le puse”, relató Torres Santos mientras revivía en su memoria aquellos tiempos.

 

Algunos relatos

El libro narra historias como la del ‘Capitán América’, “un niño me inventa este traje de Capitán América y yo me juro y me creo que voy a ser un superhéroe, me visto y salgo a hacer mis grandes aventuras, con la malapata, de que él tenía un plan secreto de instigar a los chicos del barrio a que me cayeran a ‘pedrás’ y así fue; voló mi escudo, yo tuve que salir corriendo y se fueron detrás”, narró con la misma intensidad que si lo contara por primera vez.

En otro de sus relatos, “El fantasma de la puerta”, cuenta como él, en su inocencia de niño, se imagina este espíritu que lo va a interceder antes de entrar al cuarto, porque su mamá no está, pero destaca cómo, si su madre hubiera estado, “nada de eso podía pasar porque ella era poderosa”.

“Amor de barrio” es otra de las historias que Torres quiso destacar, pues en ella nos cuenta esa discusión que escuchó entre dos chicas que competían para saber que novio la quería más, pues según ellas, mientras más severo fueran sus golpes, más las quería, mentalidad que se atreve a decir que aún persiste entre la juventud.

Otro cuento es “¿No sientes la peste?” que trata sobre una maestra de primer grado que le enseñó, con sus actos, todo lo que él no quería ser cómo maestro.

“¿Por qué conté todo esto? Porque estas historias se quedaron conmigo y no me han dejado; las he contado miles de veces a mis estudiantes; yo nunca dejé de soñar con el barrio”, manifestó al señalar que, si no fuera por todas esas experiencias negativas o menos positivas que vivió, no sería el ser humano que es hoy.

 

Valor o trascendencia

El recién estrenado escritor narrativo, quien ya ha escrito alrededor de 20 obras teatrales para fines educativos, asegura que sus experiencias pueden servir de motivación a jóvenes que hoy viven las mismas situaciones que él vivió.

Inclusive explicó que cualquier adulto, haya o no vivido esas experiencias puede, al leerlas, retomar la imaginación y la inocencia del niño que lleva dentro y así volver a sentirse vivo.

“Necesitamos rescatar ese aspecto; empezar a ver la vida con los ojos de un niño para disfrutar cuando salimos a buscar el pan, para vivir intensamente ese día de playa, ese momento de conversación con alguna persona y podamos vivirlo plenamente, como lo haría un muchacho”, recalcó Edil, como lo llaman sus alumnos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.