Residencia costera construida más fuerte con ayuda y colaboración

Por Redacción Es Noticia

redaccion@esnoticiapr.com

 

Luego de perder su casa de madera a causa del huracán María, Kathy Valentine Hall, una bióloga marina experta en tortugas marinas, decidió reconstruir su hogar más fuerte.

Gracias a fondos del programa de Asistencia Individual de FEMA, un préstamo a bajo interés de la Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa, Kathy construyó un hogar resistente a huracanes seguro para su familia.

Kathy aplicó medidas de mitigación en la nueva estructura de hormigón, siguiendo los códigos de construcción locales y usando materiales de construcción más resistentes. Conservó los pilotes de hormigón originales, añadió un sistema de recolección de agua de lluvia e instaló puertas y ventanas a prueba de huracanes.

Estos pasos fueron particularmente importantes porque Kathy vive en una zona costera en el tope de una colina en Isabela, en el noroeste de Puerto Rico.

En general, las viviendas en áreas costeras deben ser diseñadas y construidas para resistir mayores cargas y condiciones más extremas. Estas medidas de protección resultan en costos más altos de diseño, construcción, mantenimiento, reparación y seguro de la propiedad.

Kathy y su esposo compraron un kit de casa de madera prefabricada y construyeron su hogar en la década de los 1980, según las instrucciones de un manual para construir hogares resistentes a huracanes.

La casa, construida sobre pilotes de 10 pies de alto, resistió varios huracanes, incluso el huracán Georges en 1998. Sin embargo, no resistió a María. Solo se salvaron los pilotes y una pequeña habitación de cemento.

“Vi mi casa en el piso y quedé afectada”, expresó Kathy. “Mi vecino me dijo que mi casa resistió hasta el último momento en que azotó el ojo. Después, se la llevó el viento”.

Las Islas Vírgenes de EE. UU. y Puerto Rico sufren el embate de tormentas tropicales y huracanes frecuentemente. Los daños empeoran por las pobres prácticas de construcción y los códigos de construcción menos rigurosos que caracterizan a las islas.

Kathy consiguió todos los recursos y comenzó el proyecto. Sus amigos se ofrecieron para ayudar. Kathy aprovechó para ahorrar $11,645 cuando el gobierno otorgó una dispensa por las tarifas de los permisos hasta 180 días después de la tormenta.

Incapaz de encontrar a un contratista, contrató a dos obreros muy bien recomendados y reclutó la ayuda de otro amigo, un ingeniero, que diseñó los planos e inspeccionó el proyecto según progresaba. Él sugirió construir la casa sobre los pilotes de hormigón de 10 pies y la habitación a nivel del terreno existentes. Los pilotes de hormigón pueden resistir los peligros de la costa como el viento, el impacto de las inundaciones y la erosión.

El diseño de la casa incluyó un sistema de recolección de agua de lluvia. Un amigo le regaló algunos paneles solares reciclados para el agua caliente. El sistema de agua de lluvia recoge el agua de escorrentías y almacena agua que puede usarse para irrigación, descargar inodoros, lavar ropa, autos y lavar a presión. También se puede purificar para uso diario como agua potable.

El diseño también incluyó puertas y ventanas con cristales ahumados. Durante los apagones y vientos fuertes, las puertas y ventanas permiten que entre la luz natural; esto ayuda a que la casa se mantenga más fresca y reduce la cantidad de energía necesaria para iluminarla.

Durante la construcción, Kathy se convirtió en la manejadora del proyecto. Un vecino le ofreció sus servicios como electricista. Otro vecino le ofreció prestarle las formaletas de madera para moldear el hormigón. Gracias a esto, pudo ahorrar miles de dólares, ya que había estado alquilando los moldes a un costo muy alto.

“Mi trabajo principal era ir a las ferreterías, donde los materiales aún están escasos”, dijo ella.

A pesar de que Kathy enfrentó muchos obstáculos durante la construcción, nunca se rindió. Tuvo éxito estableciendo un equilibrio entre las necesidades de seguridad y fuerza con un presupuesto limitado. Su proyecto tuvo un costo total de $65,000, una inversión para su futuro.

“Pensé que viviría en mi casa de madera para siempre, pero ahora tengo un techo de hormigón sobre la cabeza”, dijo Kathy.

Para más información, lea el Manual de Construcción Costera de FEMA en fema.gov/media-library-data/20130726-1510-20490-2899/fema55_voli_combined.pdf y las hojas informativas de Guías para la Construcción Costera en fema.gov/home-builders-guide-coastal-construction-technical-fact-sheet-series-fema-p-499.