Retos para la UPR en Ponce – Parte II

Como indiqué en la columna anterior, sigo los acontecimientos de la Universidad de Puerto Rico. Recientemente se indicó que el presidente ha presentado a la Junta de gobierno una propuesta para reestructurar el sistema universitario y organizarlos en conglomerados. Ponce se unirá a los recintos de Utuado, Aguadilla y Arecibo identificado como el conglomerado del oeste.

Además, al interior de los recintos se fusionarán los departamentos que enseñen materias comunes o relacionadas. Por ejemplo, los departamentos de ciencias, como biología, biomédica, química, física y matemáticas conformarán una sola dependencia académica. Administración de Empresas y Sistemas de Oficina pasarán a ser un solo departamento. Evidentemente estos cambios suponen que la forma de operar tanto los recintos como los departamentos, sufrirán grandes cambios. Deseo expresar mi opinión al respecto.

Hay un concepto en las disciplinas de administración de empresas y psicología industrial organizacional que se conoce como cultura organizacional. Este se refiere al conjunto de rutinas, actitudes, hábitos, creencias, valores, tradiciones y formas de interacción entre los grupos existentes, en todas las organizaciones, pequeñas y grandes, con o sin fines de lucro. He escuchado las expresiones “la personalidad de la organización, empresa o compañía”, “así se hacen las cosas aquí”, “esta es nuestra manera de trabajar”, etc. Todas recogen un poco la esencia del concepto.

Cuando Banco Popular adquirió a Western Bank así como la Iglesia Episcopal (Hospital San Lucas), el antiguo “Hospital de Distrito”, hubo un choque de culturas organizacionales. La forma de operar de las instituciones era diferente. No se debe obviar algo tan importante ya que afecta las operaciones de las empresas, así como el clima organizacional.

En la universidad ocurrirá lo mismo. Cada recinto tiene su propia cultura organizacional como también los departamentos de cada unidad académica. Permítanme comentar el caso de la fusión de los departamentos. Cada uno tiene formas distintas de realizar sus operaciones diarias, de relacionarse, interactuar, incluso su historia, normas escritas y no escritas.

Hay departamentos muy estructurados, con redes de comunicaciones muy formales, otros donde la supervisión es mínima. Uno de los puntos más sensitivos lo es la forma de reclutar el personal y las exigencias sobre la formación académica de los docentes. No todos los departamentos manejan estos aspectos tan fundamentales para la docencia con el mismo rigor y exigencias.

Este proceso de la fusión de departamentos no puede tratarse mecánicamente, considerando solo los aspectos administrativos. En estos momentos donde la Universidad se enfrenta a grandes retos, se debe evitar que al interior de los recintos haya un clima organizacional pobre, tóxico, poco edificante.

Mi recomendación es que se dé un proceso de continuo diálogo y consulta, buscando valores y expectativas comunes. Por ejemplo, se debe consultar sobre quién dirigirá el departamento y cómo se manejará los servicios de apoyo como secretarias y técnicos. Las reuniones con los departamentos a fusionarse para plantear las objeciones, inquietudes, molestias y hasta miedos, ayudarán grandemente.

Los involucrados se sentirán que los toman en cuenta y pueden expresarse. El exponer sus modos de hacer y proceder les ayudará a encontrar aspectos en común, lo que permitirá desarrollar proyectos juntos en un momento donde a la Universidad le urge presentar propuestas para generar fondos externos.

La gran preocupación para muchos docentes universitarios es cuánto estará cada parte dispuesta a ceder y si hay despidos y cambios de empleados, cómo se llevará a cabo. Me pregunto si las autoridades universitarias han pensado en esto.

¡Hasta la próxima! Pueden comunicarse a empresasymercados@gmail.com.