Si tuviéramos voluntad. . .

Por Gil Rosario Ramos, Maed.

 

“Nada es imposible; hay vías para llevarnos a todas las cosas. Si tuviéramos bastante voluntad, siempre tendríamos bastantes medios”.

Estas certeras palabras las dijo Le Rochefoucald y siguen teniendo vigencia como el dicho puertorriqueño y universal: “Querer es poder”. Puede quien quiere, vence quien quierer, llega quien se lo propone.

Querer con bastante fuerza y por bastante tiempo, he aquí todo. La voluntad perseverante inflexible refuerza lo bueno, vence las ruinas, impone invenciones nuevas y hasta funda religiones.

Si quieres esparcir alguna idea útil, no te desanimes nunca. Sé el hombre de esta idea, propágala y abruma con ella a tus conciudadanos. Tal vez mueras antes de haber asistido a su triunfo, pero tus esfuerzos no serán perdidos. Y más tarde, si la causa a la que te dedicaste es verdaderamente noble y justa, se te levantará una estatua.

Estas palabras aparecen en el libro El buen nombre de Chrysler y deberían ser motivo de meditación para los interesados en fortalecer su voluntad.

Podemos definir la voluntad como “todo lo que puede hacerse o expresarse libremente”. Mediante el ejercicio de la voluntad podemos someter nuestros actos a una idea noble, a un propósito más allá del aquí y el ahora y a nuestra propia comodidad.

Los hombres y mujeres de voluntad bien formada y fuerte:

  • Llaman las cosas y los eventos por su nombre, porque no le temen al qué dirán.
  • Defienden sus ideales, aunque sean una minoría que todos desprecian o consideran equivocadas.
  • Se comprometen, asumen posiciones y las defienden, aunque estén solos o se queden solos.
  • No se detienen ante el primer fracaso, el segundo, el tercero y… mucho más, siguen el camino recto que les lleva a la cima de la gloriosa meta.
  • Impiden el dominio de los “decididores” aparentemente inofensivos como es la fuerza de la publicidad, las modas y la masa que reclama que todos debemos pensar igual, actuar igual y aspirar a lo mismo.
  • Saben decir “Sí” cuando es necesario y conveniente y “No” cuando las circunstancias, los hechos y los valores así lo reclamen.
  • No desprecian el sacrificio porque lo consideran parte de la jornada indispensable de quienes no se conforman con ser del montón.

Las personas de voluntad firme son los que hacen la diferencia, la gran diferencia entre la mediocridad y la excelencia.

El autor es conferenciante y ofrece charlas y seminarios. Para información pueden comunicarse al 787-837-8574.

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