Sobrevive el sapo concho en Guánica

Por Sandra Caquías Cruz

sandra.caquias@esnoticiapr.com

GUÁNICA – Las labores para restaurar el hábitat del sapo concho puertorriqueño, especie endémica en peligro de extinción, rindieron fruto cuando el pasado mes se documentó una exitosa reproducción del anfibio en el Bosque Seco de Guánica, informó el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

La secretaria del DRNA, Carmen R. Guerrero, destacó que desde el 2014 los científicos no habían documentado la reproducción de este anfibio en el Bosque Seco.

“El sapo concho es el único sapo endémico de Puerto Rico y se encuentra en peligro de extinción debido, principalmente, a que los seres humanos hemos alterado su hábitat. Sin embargo, vemos que cuando preservamos sus espacios de reproducción y de vida, se les abre una oportunidad más para su supervivencia”, señaló.

La titular del DRNA resaltó que este logro se debe al esfuerzo e integración las organizaciones comunitarias y la empresa privada que colaboraron con los proyectos de restauración ecológica en la costa que bordea el Bosque.

“Nosotros en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre estamos comprometidos con la recuperación del sapo concho puertorriqueño. Hasta hoy hemos liberado más de 300,000 renacuajos, la mitad en propiedades manejadas por el Departamento. Los retos del Siglo XXI nos requieren continuar con estrategias de adaptación que aseguren un hábitat sustentable para la especie”, señaló el director ejecutivo, Edwin Muñiz.

Las restauraciones y reforestaciones se realizaron en cuatro áreas a lo largo del litoral costero de la también designada Reserva Internacional de la Biosfera. Estas áreas son: Tamarindo, en Guayanilla; Aromas, entre Guayanilla y Yauco; Atolladora, Yauco; y Jaboncillo en Guánica.

Las tareas incluyeron colocar, en el área de Tamarindo, un paseo tablado para evitar que las personas que se dirigían a la playa tuvieran que pisar las charcas naturales donde se encuentran los renacuajos del sapo concho, cuya reproducción este año se documentó el pasado 25 abril, luego de un evento de lluvias de 3.53 pulgadas.

También reforestaron el litoral costero como una medida para controlar la erosión y de protección de las costas ante el cambio climático. En ese lugar, también realizaron la restauración de dunas de arena para estabilizar la costa ante el embate del oleaje que se prevé como producto del cambio climático.

Mientras, en el área de la Atolladora colocaron postes pequeños de madera para evitar el paso de vehículos hasta la playa.

Los trabajos de restauración y protección incluyeron la construcción de un estacionamiento permeable que filtra el agua de lluvia al discurrir hacia unas charcas que el sapo concho utiliza en eventos reproductivos, lo que sirve de oasis para aves migratorias, insectos y reptiles.

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