Sorprendidos al conocer que vecina llevaba tres semanas muerta y su hija estaba desnutrida

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

PONCE – Los residentes de la comunidad La Guadalupe, en esta Ciudad, no salían de su asombro al conocer que una de sus vecinas llevaba alrededor de tres semanas muerta en el piso de la vivienda y la hija fue hallada en avanzado estado de desnutrición.

La Policía sospechó -inicialmente- que se trataba de dos cadáveres, pero al entrar a la casa y percatarse que uno de ellos, que también estaba en el suelo, se movió, llamaron a paramédicos que la llevaron al hospital.

La occisa fue identificada como Arlene Aranzamendi Ortiz, de 58 años. La hija, Yalinette Vázquez Aranzamendi, de 30 años, apenas tenía fuerza para moverse. La joven, según familiares que llegaron, es la más pequeña de las 5 hijas de Aranzamendi Ortiz y tiene una condición de salud mental. Las otras cuatro hijas residen en los Estado Unidos, informó la hermana de la occisa.

En el primer piso y en las escaleras de la casa habían varias cajas de galletas export sodas que traen la mantequilla integrada. Las cajas estaban abiertas, describió una de las vecinas que logró entrar junto a la Policía.

Leticia Medina, la vecina más próxima de la fallecida, explicó que ambas mujeres apenas salían de la vivienda y que no sospecharon de la muerte porque escuchaban ruidos y veían la luz encendida.

“La última noche que las escuché fue hace como tres semanas. Oía la nena (hija) gritando, pero después ví luces y se escuchaban ruido, como si hubiese alguien en la casa, lo que era normal”, describió Medina.

Explicó que el grito fue como a las 11:00 pm. y no le pareció una pelea ni discusión. Durante las pasadas semanas “se escuchaban ruidos. Como si estuvieran bien”, describió Medina, quien destacó que durante ese tiempo, la hija no salió del hogar.

“(La occisa) se veía una persona fuerte. Uno jamás piensa que va a pasar una cosa así”, indicó Medina.

Mientras, Gloria Mercado, otra de las vecinas, dijo que la hija “era tímida” y que, las pocas veces que la veía, era porque dejaba entreabierta la puerta de la sala mientras veía televisión, pero esa conducta no era una rutina.

Los vecinos explicaron que el hedor y las moscas comenzó horas antes de llamar a la Policía, quienes para entrar a la vivienda forzaron la puerta.

Ambas mujeres estaban en el segundo piso de la vivienda, una estructura en la que los vecinos comparte las paredes laterales. La occisa estaba en el piso del pasillo e impedía pasar fácilmente a los cuartos. La hija estaba en el suelo, pero de una de las habitaciones.

La hermana de la occisa, quien prefirió que no se publicara su nombre, dijo que su mamá vivió un tiempo en esa vivienda, pero se mudó a otra casa. Señaló que ambas mujeres llegaron de los Estado Unidos hace aproximadamente tres años. Allá vivieron sobre 20 años por lo que hija de la occisa, lo poco que hablaba y se le entendía, era en inglés.

La escena fue en la calle Valladolid, casa 2914, de la urbanización La Guadalupe, en Ponce, a pasos de la iglesia Cristo Rey.