Suelos óptimos para cosechar tomates

En la primera parte escribí sobre el tema del cultivo y desarrollo de las plantas de tomate. Esta vez les ofrezco información sobre los suelos y el requisito nutricional para que el cultivo sea óptimo.

El análisis de suelo provee información importante sobre la condición de acidez o alcalinidad (pH) que tiene, el contenido de materia orgánica, así como las sales solubles u otros factores que pueden limitar el crecimiento y desarrollo del tomate.

Para poder evaluar el nivel de fertilidad de un suelo hay que obtener una muestra representativa del predio.

Las muestras para el análisis del suelo se deben tomar de las primeras seis pulgadas de profundidad del mismo. En áreas que sean uniformes se pueden tomar varias muestras para luego formar una muestra compuesta. Se deben tomar muestras por separado de áreas o predios con diferencias en textura, tipo de suelo o historial previo de siembra.

El personal del Servicio de Extensión Agrícola le puede brindar mayor información en cuanto al proceso de recolección y análisis de las muestras, e interpretación de los resultados.

Una metodología para hacer recomendaciones de fertilización se basa en relaciones entre niveles de aplicación de fertilizantes y medidas correspondientes de rendimiento.

La respuesta en rendimiento disminuye con un aumento en la razón de aplicación del fertilizante, según se alcanza el rendimiento óptimo.

Hochmuth y Halon (1995) se refieren a este enfoque fisiológico como el requisito nutricional del cultivo (RNC) y lo definen como la cantidad total de un económico óptimo.

El requisito nutricional del cultivo es equivalente al nivel de fertilización cuando el suelo suple poca o ninguna cantidad del nutrimento.

En la costa semiárida del sur de Puerto Rico las siembras de tomate se hacen con tecnología de microriego o goteo y se utiliza el mismo sistema para aplicar nutrimentos mayores, principalmente el nitrógeno (N).

En trabajos de investigación realizados en esta zona, no se ha encontrado respuesta del tomate a aplicaciones de fósforo o potasio.

Sotomayor y Macchiavelli (2002), utilizando valores de rendimiento relativo graficados contra niveles de fertilización con solanáceas para determinar valores de RNC, no encontraron respuesta a la aplicación de potasio (K) en los suelos dominados por arcilla 2:1 de la costa semiárida sur de Puerto Rico.

Esta ausencia de respuesta se puede atribuir a las cantidades abundantes que hay en reserva, debido a la composición mineralógica de los suelos, y a la cantidad de nutrientes que puede aportar el agua de riego y los residuos de aplicaciones anteriores.

¡Hasta la próxima! Me puedes escribir a: jose.zayas5@upr.edu