Tenacidad de dos jóvenes ponceños

PONCE – Cuando Lyane Rivera vio el carretón de caballos que su compañero José Ramos compró para hacer un negocio de comida, su reacción fue de negación e incredulidad.

“Recuerdo como hoy que cuando vi aquel carretón pensé que era una broma o que estaba loco. Era un carretón de caballos, viejo y lleno de moho”, dijo la joven entre risas.

Lyane y José culminaron sus grados de bachillerato y enfrentaron la triste realidad que viven muchos de los jóvenes profesionales en la Isla: la falta de oportunidad laboral.

“Nos sentíamos frustrados porque repartíamos resumés y llenábamos solicitudes, pero no aparecía nada. Para algunos trabajos no teníamos experiencia y para otros estábamos sobre cualificados”, contó Lyane.

En ese proceso de desesperación la joven recordó que su mamá, muchos años atrás, vendía ensaladas de frutas. “Lo hablé con José y decidimos preparar frutas y entregarlas en las diferentes oficinas y agencias de gobierno en Ponce. La acogida fue buena, pero la realidad es que la ganancia era muy poca y el dinero no nos daba para nuestros gastos diarios”, contó la joven ponceña.

La pareja decidió invertir en un plan de negocios porque estaban claros de que, aunque la venta de frutas había tenido éxito, debían ampliar las opciones de oferta de productos. Luego de trazar un plan solicitaron varios préstamos, pero todos fueron denegados. “Fue bien frustrante. Tocábamos puertas y sentíamos que nos las cerraban en la cara, pero no nos quitábamos”, relató.

José, el novio de la joven, tuvo la idea de comprar un carretón de caballos para arreglarlo y montar el food truck. “Fueron muchas horas, días y noches de trabajo, pero lo logramos. Logramos poner el carretón como lo habíamos soñado”, contó la joven empresaria con mucha emoción.

Lo que ambos desconocían es que estaban próximos a vivir un nuevo reto, tenían que enfrentar la burocracia gubernamental. “Fue otro proceso de mucha frustración y llanto. Ya habíamos invertido nuestro dinero y no teníamos producción ni ganancia, pero nos mantuvimos firmes, no perdimos la fe”, expresó Lyane.

La joven confesó que muchas veces pensaron quitarse o irse fuera de Puerto Rico, pero siempre uno le daba apoyo al otro. “Hoy día tenemos nuestro negocio, nos ha ido muy bien y lo mejor de todo es la satisfacción de servir a nuestros clientes. La gente siempre regresa y eso nos dice mucho. Nuestra empresa es nuestro sueño hecho realidad”, contó la empresaria.

Los visionarios jóvenes, quienes compran la mayoría de sus frutas y productos a agricultores locales, planifican abrir otros negocios y franquicias con el concepto de venta de frutas y comida. “Lo importante es no quitarse. Uno tiene que tener claro lo que quiere en la vida y echar pa’ lante”, afirmó Lyane.

Figuras reconocidas como Ednita Nazario y Pedro Capó han probado las delicias de esta pequeña empresa. Los jóvenes guardan fotos del viejo carretón de caballos para nunca olvidar sus comienzos y recordar que con trabajo, esfuerzo y voluntad se puede lograr mucho en la vida.