Trabajo líquido en Puerto Rico

 

El mercado laboral puertorriqueño enfrenta fuertes retos debido a la crisis del sistema capitalista a nivel mundial.  Algunos ejemplos para atender esta crisis son: las “reformas” laborales flexibles dirigidas a reducir los salarios y beneficios adquiridos a la clase trabajadora; la privatización de servicios públicos y las desregulaciones en los sectores financieros.

Contrario a resolver la situación, estos ejemplos han disparado el aumento en el desempleo, despidos masivos, empleos parciales y temporeros, la subcontratación, entre otros.

Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, famoso por acuñar el concepto modernidad líquida, decía que estas realidades actuales son las que han producido dificultad en mantener la estabilidad, certeza y seguridad de los empleos antes considerados como estables o “sólidos”.

Los empleos han pasado a un estado de fragilidad, desconfianza e incertidumbre, es decir, líquidos.

Los gobiernos implementan medidas paliativas para poder salir de la crisis, fracasando en la predicción y, por consiguiente, su protección.  En consecuencia, las políticas económicas neoliberales implementadas por el gobiernos actual han provocado disgusto y movilizaciones sociales combativas como en Argentina, Nicaragua, Francia, España, Estados Unidos, entre otros.

La aprobación de legislaciones tipo “fast-track”, según el Gobierno, corresponde a la urgencia de atender la crisis económica y fiscal del país, y en cumplimiento, además, con las exigencias la Junta de Control Fiscal Federal.  Con esto, se ha dicho que uno de los elementos importantes para atender este asunto, y como medida de desarrollo económico, conviene flexibilizar mucho más las leyes laborales.

Sin embargo, es inquietante el hecho de que estas gestiones se han tomado a la ligera –sin base científica especializada– y sin considerar las posibles consecuencias a nivel psicológico que pueden tener estas medidas en la clase trabajadora.

El desentendimiento por parte del Gobierno hacia la negociación multisectorial limita el acceso al conocimiento sobre los riesgos psicosociales generados por la precariedad laboral y social.

La semana pasada, la Organización Internacional del Trabajo (OIT)  sostuvo una intensa jornada sobre los retos del futuro del trabajo a nivel mundial e hizo un llamado a los gobiernos a gestionar a favor de la protección social de sus trabajadores(as).  Asimismo, invocó a defender y promover el “Trabajo Digno” según los artículos 23, 25 y 28 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al igual que en la Sección 20 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.  El trabajo da sentido, propósito y estructura a nuestras vidas.  Por tanto, las relaciones laborales deben ser mecanismos que permitan el acceso a condiciones de justicia social para la sociedad en general.

La tendencia, casi frenética, a flexibilizar el mercado del trabajo local pretende establecer condiciones para aumentar la creación de empleos, sin embargo, presenta todo lo contrario.  Han fallado significativamente en cumplir con las expectativas de crecimiento económico para el país.

Contamos con muy poca estabilidad económica y apenas alguna movilidad social; forzando a muchos(as) a emigrar.  Por esto, reiteramos que debemos exigir un giro contrario al que la Junta de Control Fiscal y el Gobierno están imponiendo en el país.  En la medida en se agudicen las condiciones laborales y sociales de la clase trabajadora local, ¿qué país quedará para reconstruir?

Bauman tenía razón al describir un mercado de trabajo que apenas nos dejan sostener.

Me pueden escribir a: puntocpr@gmail.com Le invito a que me siga en @puntocpr en Facebook y Twitter. El autor Ángel R. Comas Nazario estudió Psicología Industrial/Organizacional (PhD), Asuntos Públicos (MPA) y Humanidades (BA).