Un vistazo general al cannabis medicinal

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Cuando se menciona la palabra cannabis o marihuana, lo común es que se relacione con su uso recreacional ya que es la droga más usada después del alcohol y el tabaco. Con este tipo de uso, lo que la persona busca es obtener ciertos efectos sicológicos como la euforia y efectos físicos como la relajación.

Sin embargo, no se debe olvidar que el cannabis también tiene uso medicinal. Esto quiere decir que se puede utilizar en el tratamiento de ciertas condiciones.

A través de la historia, el cannabis se ha utilizado en distintas culturas con fines medicinales. Según el libro “The Medical Marihuana Dispensary”, en China se han encontrado libros antiguos que mencionan el uso del cannabis en el tratamiento de condiciones como reumatismo y en desórdenes ginecológicos. Este libro también menciona que para el 1800, el cannabis estaba disponible en farmacias de los Estados Unidos.

Es en el 1937 que el Congreso de los Estados Unidos convierte el cannabis en sustancia controlada categoría 1, lo que significa que no tiene uso medicinal aceptado. Actualmente, se permite que cada estado decida si desea crear leyes y reglamentos para regular el uso del cannabis. Debido a esto, hay estados que permiten el uso medicinal del cannabis y en otros ya se ha legalizado el uso recreacional del mismo.

En Puerto Rico se aprobó el uso del cannabis medicinal, no recreacional. Por lo tanto, se mantiene un control sobre el tipo de paciente que puede obtener un permiso para usar cannabis. El paciente debe ser diagnosticado con una condición debilitante y recibir una recomendación de un médico autorizado.

El Departamento de Salud es el responsable de analizar el caso y expedir una tarjeta de Cannabis Medicinal al paciente si se aprueba su solicitud. Hasta ahora, las condiciones debilitantes aceptadas son el cáncer y el tratamiento de quimioterapia para el cáncer, HIV positivo y SIDA, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la esclerosis múltiple, enfermedad de Crohn, fibromialgia, Alzhéimer, artritis y artritis reumatoide, desórdenes de ansiedad, epilepsia, Parkinson, anorexia, migraña, lesiones en el cordón espinal y hepatitis C.

Hay que tener en mente que, aunque estés autorizado a usar cannabis medicinal, no debes abandonar el tratamiento que regularmente utilizas para tu condición. Aunque es necesario realizar más investigaciones sobre los beneficios del cannabis como tratamiento en ciertas condiciones, lo cierto es que hay reportes sobre pacientes que han tenido mejoría.

Sin embargo, lo que principalmente se busca es mejorar la calidad de vida de los pacientes que con el tratamiento tradicional experimentan efectos secundarios que en muchas ocasiones les impide realizar tareas comunes. Los síntomas que regularmente se tratan de aliviar son dolores, náuseas, inflamaciones y espasmos musculares, pérdida de apetito, problemas para dormir, ansiedad y depresión.

No podemos olvidar que los pacientes que padecen condiciones debilitantes generalmente usan muchos medicamentos para tratar su condición y esto aumenta el riesgo de que presenten varios de los síntomas antes mencionados.

Es preciso que cambiemos la cultura de discrimen contra esta población de pacientes que al igual que los demás, desean llevar una vida digna y plena dentro de su condición. Si tienes alguna pregunta relacionada a este tema, puedes escribirme a estureceta@gmail.com.