Una Isla: dos realidades

 

El pasado viernes 17 de noviembre terminé mis labores en la UPRP a eso de las 6:00PM. Teníamos un taller de facultad pospuesto desde la huelga.   Me sorprendí al ver el estacionamiento de Plaza del Caribe  repleto.  Recordé que ese día se celebraba el encendido navideño, el comienzo de la Navidad en Plaza. Mis estudiantes me comentaron que fue un éxito.

Muchos consumidores y muchas ventas. No pude evitar pensar en las personas que  en la misma Ciudad Señorial  no tienen ni luz ni agua….Recordé lo que he visto con mis estudiantes visitando pueblos para hacer el estudio de las PYMES de la zona sur – central. En las personas de   Jayuya, Orocovis, Morovis, Utuado, Adjuntas, Arroyo, Maunabo, etcétera, que lo están pasando mal, muy mal.

Tantas luces encendidas para celebrar. Tanta obscuridad en estos pueblos… en los campos. Devastación  y celebración…Dos realidades para una pequeña Isla.

Después del paso del huracán María miles y miles de personas reclamaron el seguro por desempleo, perdieron sus trabajos, sus empresas estaban cerradas y muchas continúan así todavía. Otros vieron menguados sus salarios porque las compañías operan con plantas y han reducido sus horarios laborables.

Los gastos inesperados para sobrevivir después del huracán trastocaron las finanzas personales y familiares de miles y miles de puertorriqueños.  Otros lo perdieron todo, por el viento, derrumbes, inundaciones…. Según el Dr. José  Caraballo Cueto, presidente de la Asociación de Economistas, después del huracán se exacerbaron los niveles de pobreza, aumentando de 44.3% a 52.3%.

La mitad de la población de la Isla  vive en la pobreza…  pero  las ventas del Viernes Negro, según un periódico de circulación nacional, “fueron movidas”. Mis estudiantes aseguran que tiendas que venden mercancía a precios altos como Tous, Pandora, American Eagle y Macys estaban llenas, repletas, “imposibles”… Dos realidades para una  pequeña Isla.

Muchos puertorriqueños pobres luego de María,  pueden estar viviendo  ahora en la indigencia. En sectores adinerados o con más recursos han ido volviendo a la normalidad con rapidez.  Casi casi parece que este fenómeno terrible no les azotó. Bueno… se sabe que algo pasó pues se escucha el ruido ensordecedor de algunas plantas, otras son más silenciosas. Dos  realidades para una pequeña Isla.

Boricuas preocupados por la devastación que han visto, ayudan hasta el agotamiento, con suministros, medicinas y víveres. Desde el paso del huracán han tratado de ayudar desde su situación personal al que necesita, con un corazón generoso y empático, muy    solidarios. Otros… en la enajenación total “están cansados que hablen del tema”. ¡Llegó la Navidad, “tengo el Christmas spirit”, hay que celebrar!.  Dos  realidades para una pequeña Isla.

En estas dicotomías  también debo señalar que después de María hay puertorriqueños muy afectados que no han esperado ayudas de FEMA ni del gobierno municipal o estatal para tratar  de reconstruir, echar pa’lante con lo poco que tienen. Pero hay otros que…. no han querido hacer nada “hasta que FEMA los visite”. Están los que agradecen por poco que sea, pero también nos encontramos con los que se quejan y critican todo. Realidades distintas….  en nuestra pequeña Isla.

¡Hasta la próxima! Pueden comunicarse a: empresasymercados@gmail.com