Colección con sobre 150 nacimientos

Uno de los nacimientos que más atesora es mexicano con sus figuras pintadas con piel trigueña y un rey negro. Foto: Tony Zayas

Por Sandra Caquías Cruz

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Pedro Malavet Vega – Foto: Tony Zayas

PONCE – La luz del sol se reflejaba sobre la mesa del comedor mientras Pedro Malavet Vega, el abogado, estudioso de la música y del folclor, sacaba poco a poco, con mucho cuidado, varias de  las piezas de su enorme colección de nacimientos.

Las puertas de cristal de los tres curios que forran una pared del comedor, las fue abriendo con minucioso cuidado. Pieza a pieza sacaba parte de su colección. A cada figura le pasaba la mano para sacarle algún rastro de polvo. En la tarea iba recordando los países donde los compró.

“Muchas son regalos”, comentó en la serenidad de aquella residencia. La casa llevaba casi tres meses sin energía eléctrica. Don Pedro se rehusaba a utilizar un generador de electricidad.

A penas llevaba unos días en Puerto Rico. Con el paso del huracán María adelantó la visita al hijo que vive en Atlanta. De allá llegó con dos nuevos nacimientos. Uno de ellos con luces integradas, tal vez anticipando una Navidad oscura.

Don Pedro lleva más de dos décadas coleccionando figuras de nacimientos. La cifra exacta no la conoce. Aseguró que sobrepasan los 150 nacimientos y habla de cientos de piezas.

Y es que la Navidad es una época muy especial para el autor de ‘Navidad que Vuelve’, uno de sus libros. En el describe cómo los puertorriqueños celebran la Navidad.

“Esto comenzó porque a mí me apasiona la Navidad”, soltó sin recelo. “Lo de los nacimientos me permite, que cuando viajo, pueda seguir añadiendo. Ya compró pocos porque tengo bastantes”, reconoció de una colección que en una ocasión exhibió en el Museo de Arte de Ponce.

El también exprofesor de derecho señaló que, de acuerdo al país, son los detalles que va encontrar en las piezas. Considera que los nacimientos alemanes son los más elaborados.

Los primeros nacimientos que llegaron a Puerto Rico eran españoles. Los dejaron de traer, según investigó del tema, por el costo. Destacó que en la investigación sobre los nacimientos se topó con uno que llegó en el Siglo 18.

Más tarde, los artesanos puertorriqueños comenzaron a tallar nacimientos en madera. Esos primeros nacimientos boricuas, destacó, tenían la peculiaridad de que no todas las figuras eran del mismo tamaño a pesar de tratarse de un conjunto.

“En algunos de ellos se puede apreciar de que sus figuras no guardaban proporción. Unas figuras eran más altas que otras. Y eran bastante rústicos”, describió.

Otro dato de los nacimientos, según explicó, es que no en todos los países se acostumbra acompañar los nacimientos con las figuras de los Reyes, como ocurre en Puerto Rico.

“Eso depende del momento histórico. Se estima que para el Siglo 11, en Europa ya habían nacimientos con los Reyes”, dijo.

La vestimenta de los Reyes Magos, explicó, responde a la tradición en cada país. “En Puerto Rico habido nacimientos vestidos de jibaros”, indicó.

El nacimiento que más le ha llamado la atención es uno que adquirió en Méjico confeccionado en papel mache y que se distingue porque la tez de las figuras es color trigueño y tiene uno de sus reyes negro.

“Tardé como ocho o 10 años en conseguirlo, porque no se consiguen nacimientos negros”, dijo antes de mencionar que tiene nacimientos hechos en madera, barro, paja, semillas, metidos en cajitas de fósforos, en cristal, vitral, resina, cerámica, metal, entre muchos otros.

El costo de algunos nacimientos puede alcanzar los $300 o $400. Los hay de un costo mucho menor y algunos de mayor tamaño o cantidad de piezas pudieran tener un costo mayor.

“No tiene que ser caros. Hay algunos que valen $10, $20; lo importante es lo que refleja el nacimiento. El precio depende del acabado”, dijo antes de levantarse y caminar hasta los curios para comenzar a señalar los países de los que provienen sus nacimientos.

“Este es argentino”, dijo orgulloso de su pieza. Mencionó diversos países, entre ellos, Colombia, Perú, Venezuela, Alemania, Méjico, Polonia, Estados Unidos. Las piezas las tiene marcadas con unos pequeños círculos que le ayudan a identificar el año, lugar donde lo compró y cantidad de piezas.

Don Pedro, quien nació en el barrio Bucaná, en Ponce, percibe una merma en darle importancia al nacimiento en la decoración navideña. Señaló  que en muchos hogares han sustituido esas figuras por otra decoración.

Recordó que en la década de 1970 y 1980 era costumbre colocar un nacimiento de plástico en los jardines de las casas, una tradición que con los años se ha perdido o ha sido sustituida por inflables.

“Claro, es que el enfoque de la Navidad cambió en un momento dado. Dejó de ser una fiesta religiosa y se convirtió en una mucho más social”, dijo.

“La Navidad es la mejor época del año. No solo cambia la temperatura, cambia la visión de las cosas que tiene la gente. La época de la Navidad es alegre, divertida”, resaltó.

Destacó que, una tradición muy viva en los puertorriqueños, es la celebración del Día de Reyes. “En Puerto Rico no hay Navidad sin reyes. Y los poetas y autores han desarrollado el tema”, dijo.

No obstante, reconoció que en Puerto Rico hay muchos coleccionistas de nacimientos y que se trata de “una fiebre que dura y durará, a pesar del huracán María”.

Video y fotos: Tony Zayas tzayasponce@gmail.com