Comercios comienzan a ceder en deslizamiento de Cerca del Cielo

Por Eduardo L. Questell Rodríguez

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@elquestell

 

PONCE – La comunidad Cerca del Cielo, un apartado sector al norte de esta Ciudad, parece un cementerio de casas abandonadas, en ruinas. La naturaleza se encargó -durante la última década- de convertir el lugar en uno inhóspito. El terreno se está desplazando y haciendo grietas. 

La casa de Awilda Maldonado, propietaria de una estructura de dos niveles, se tambalea. La vivienda, al igual que muchas estructuras del sector, tienen grietas muy visibles. Y profundas. Esas grietas amenazan con el colapso de la estructura. Sin embargo, ella se siente segura y confiesa no temer por su vida. 

«Yo vine a vivir aquí luego de retirarme de trabajar con el gobierno federal en Nueva York. Construí mi casa y ya solo me queda un año para saldarla. ¿Si la fuera a vender, quién me la compra así como está? Tengo que vivirla hasta que se me caiga o hasta que me muera, si el huracán no la tumbó no se va a caer. Yo traje al que me la hizo y dijo que estaba bien hecha. Antes ofrecían comprar la casa por medio de la oficina de Manejo de Emergencias, esas promesas desaparecieron luego del huracán María», relató mientras mostraba la vivienda.

Doña Awilda más bien fue enfática en señalar que su preocupación principal es la criminalidad a la que está expuesta el área que ya en el lugar solo quedan once familias de las más de 30 que vivían; y hasta tenían de vecinos un complejo de apartamentos.

«Aquí de noche y de día eso es un sube y baja de carros, vienen a traer basura, se escuchan disparos, hasta camiones vienen. Sin embargo, lo que no viene es la Policía, por aquí hace muchísimo tiempo que no se ve una patrulla. Hace poco trataron de asaltarme y ellos me dijeron que me comprara un revolver y le disparara al primero que se me apareciera. Tuve que instalar alarma y cámaras para sentirme más tranquila. De igual forma temo porque venga gente a invadir las casas que, aunque están abandonadas, siguen de pie», indicó.

En Cerca del Cielo comenzaron los deslizamientos en el 2007 y con ellos las viviendas se fueron agrietando. El Gobierno asignó fondos y muchas familias fueron reubicadas. 

 

Historia se repite en restaurante, fábrica y ‘junker’

En las facilidades del restaurante y la fábrica de productos Del Alto ya se puede ver el comienzo del final. A simple vista se observan grietas en el terreno dignas de película de Hollywood. El terreno, realmente, está cediendo y ya se ha movido, inclusive, estructuras de cemento.

El restaurante está seriamente comprometido. En algunas de sus paredes se observan a simple vista las grietas y la separación de los bloques. Es por esto que hace un mes la gerencia decidió cerrarlo para siempre. La razón: seguridad.

Inclusive la piscina que tenía el local fue rellenada con tierra para mitigar el efecto, pero todos los equipos, sillas, mesas, y demás mobiliario se encuentra a la espera de qué decisión tomen los dueños. Por lo pronto, un empleado nos reveló que ya el dueño se encuentra en negociaciones para trasladar la fábrica de sorullos a un local nuevo desde donde pueda continuar su producción. En cuanto al restaurante, no se sabe cuál será el futuro del mismo, indicó.

Por otra parte, un negocio que se ha visto sumamente afectado por estos movimientos del terreno es el ‘Junker Piña’. Según se observó -en fotos- la situación es igual de crítica y amenaza con el cierre de ese lugar. Lamentablemente no hubo éxito en conseguir la reacción de la gerencia del Junker, ni se pudo acceder a los terrenos para ver los daños de primera mano.

Esta área de la ruralía ponceña está enclavada en lo que se conoce geológicamente como fangos calcáreos de la formación Juana Díaz. Son terrenos altamente inestables al ser expansivos, lo que significa que con el agua se expande y con el calor se comprimen, situación que debería de imposibilitar el que se otorguen permisos de construcción.

 

Una de las muchas casas desalojadas.
La maleza amenaza ocultar las estructuras.
Casa en la que quedan las vigas de cemento.
Muchas viviendas no tienen ventanas.
La maleza cubre las viviendas abandonadas.

 

 

 

 

Grieta en tierra divide el terreno.
Terrenos del Junker que hay en la comunidad.
Los colchones se ven por la grieta en la pared.