Compromiso: la clave para un peso saludable

Por Redacción Es Noticia

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Entre las resoluciones del año nuevo que más se repiten está el hacer ejercicios, comenzar un régimen de alimentación saludable y con ellos mejorar la salud y bajar esas libritas de más.

La determinación de bajar de peso parece sencilla, pero no se logra sin un compromiso y sin estar preparado mentalmente para reconocer que el resultado no llega de la noche a la mañana.

Un estudio que incluyó a los participantes del Registro Nacional de Control del Peso reveló que quienes perdieron una cantidad significativa de peso y no lo recuperaron, reportaron mejoras no solo en cuanto a su salud física, pero también en su nivel de energía, movilidad física, estado de ánimo general y autoestima.

La evidencia demuestra que las personas que bajan de peso en forma gradual y constante (entre 1 y 2 libras por semana) logran mejores resultados en no volver a recuperarlo, advierte el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Para bajar de peso, usted debe gastar más calorías de las que consume. Como una libra equivale a 3,500 calorías, necesitará reducir su consumo calórico en 500-1000 calorías por día para perder entre 1 y 2 libras por semana, aconseja el CDC.

No importa cuál sea su objetivo para bajar de peso, aunque baje una modesta cantidad, como entre un 5 al 10% del total de su peso corporal, es probable que tenga resultados beneficiosos para su salud, como mejoras en la presión arterial, el colesterol y la glucosa sanguínea.

 

El CDC ofrece una guía para bajar de peso:

Paso 1: Comprométase.

Comience por hacer un compromiso con usted. Ponga su compromiso en un contrato por escrito e incluya aspectos como la cantidad de peso que desea perder, la fecha en que busca haberlo perdido, los cambios en la dieta que hará para adoptar hábitos de alimentación saludables y un plan para hacer actividad física de manera regular.

Paso 2: Ubique su realidad.

Consulte con su proveedor de atención médica para que le evalúe el peso, la altura y los factores de riesgo relacionados con el peso. Mantenga un “diario de alimentos” por algunos días. Analice su estilo de vida. Piense en los aspectos de su estilo de vida que pueden ayudarle a perder peso.

Paso 3: Fije metas realistas.

Establezca algunas metas a corto plazo y premie sus esfuerzos a lo largo del proceso. Si su meta a largo plazo es perder 40 libras y controlar su hipertensión arterial, puede ponerse metas de alimentación y actividad física a corto plazo como comenzar a tomar desayunos, caminar 15 minutos en las noches o comer ensalada o verduras para la cena. Recuerde, los cambios pequeños todos los días llevan a la larga a grandes resultados. También recuerde que las metas realistas son metas alcanzables.

Paso 4: Identifique recursos de información y apoyo.

Busque el apoyo de la familia y los amigos en sus esfuerzos para perder peso. También puede servir unirse a un grupo de apoyo para bajar de peso o consultar con un profesional de la salud, como un dietista certificado.

Paso 5: Lleve un seguimiento continuo de su progreso.

Revise las metas que se propuso (en el paso 3) y evalúe su progreso en forma regular. Si se puso la meta de caminar todas las mañanas pero se le hace difícil hacerlo antes de ir a trabajar, considere cambiar su horario de trabajo o intente ir a caminar a la hora del almuerzo o después del trabajo.

 

Actividad física

La actividad física regular es importante para la buena salud, en especial si está intentando bajar de peso o mantener un peso saludable.

La mayor parte del peso se pierde al comer menor cantidad de calorías. Sin embargo, la evidencia muestra que la única manera de mantener la pérdida de peso es realizar actividades físicas en forma regular.

Y lo que es aún más importante, la actividad física reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes en mayor medida que la pérdida de peso por sí sola.

 

El sobrepeso y la salud

Las investigaciones han demostrado que a medida que aumenta el peso hasta alcanzar los niveles de sobrepeso y obesidad, también aumentan los riesgos de las siguientes afecciones:

• Enfermedad coronaria

• Diabetes tipo 2

• Cáncer (de endometrio, de mama y de colon)

• Hipertensión (alta presión)

• Dislipidemia (por ejemplo, niveles altos de colesterol total o de triglicéridos)

• Accidente cerebrovascular

• Enfermedad del hígado y de la vesícula

• Apnea del sueño y problemas respiratorios

• Artrosis (la degeneración del cartílago y el hueso subyacente de una articulación)

• Problemas ginecológicos (menstruación anómala, infertilidad)