DE solicita aumentar a $2.7 billones los fondos estatales para el 2019-20

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

El Departamento de Educación aseguró que necesita $2.7 billones en fondos estatales para el año fiscal 2019-20, en el que se propone hacer una reingeniería que brindaría transparencia en el movimiento de fondos y el gasto público en esa agencia.

 

El actual presupuesto del DE, una agencia que en los pasados años cerró cientos de escuelas en busca de economía y debido a la merma en matrícula, es de $1.5 billones en fondos estatales, cifra que al sumarle los $1.2 millones que están solicitando adicionales, llegaría a los $2.7 billones solo en fondos estatales.

La agencia aseguró que el deterioro que han padecido -a través de los años- las instalaciones y servicios que presta el sistema educación tienen su origen mayormente en el limitado presupuesto asignado con relación a las necesidades básicas del sistema y los cambios que requiere.

La Secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher, planteó que los problemas con el presupuesto provienen:

  • De una asignación deficiente con respecto a las necesidades básicas.
  • Un presupuesto que no está basado en metas estratégicas ni estándares operacionales.
  • Que el método en el que se desglosa no permite visibilidad de las asignaciones ni el uso de los fondos.

Resaltó que datos recopilados revelan que el promedio en el gasto directo por estudiante, en Estados Unidos, es de $12,526 mientras en Puerto Rico alcanza los $5,250.

Necesidades e iniciativas

La secretaria propone que a la hora de diseñar el presupuesto es preciso tener en cuenta dos grandes partidas principales.

  • Cubrir necesidades básicas – Una de las partidas asignadas sería para cubrir las necesidades básicas, que son todos aquellos servicios indispensables para poder garantizar una operación ágil y eficiente del sistema en función de brindar una oferta de calidad para todos los estudiantes.
    • Esas necesidades básicas se dividen en servicios directos y el renglón administrativo e incluye:  contar con una facultad completa en cada plantel, tener servicios de enfermería, compra de libros, materiales instruccionales, utilidades, transportación, seguridad, servicios de alimentos, mantenimiento, reclutamiento, infraestructura tecnológica, nómina y contabilidad, entre otras.
    • La realidad actual, según explicó, es que muchas de esas necesidades básicas las están cubriendo con fondos no recurrentes. Explicó que ese ha sido el caso de la compra de libros, de materiales, de pintura para los planteles, de arreglos a la infraestructura, la inversión en tecnología, los servicios de enfermería y psicólogos, así como la inversión en seguridad, entre otros. Estos servicios han requerido una inversión de sobre $500 millones, casi todos provenientes de ayudas federales con fondos no recurrentes.
  • Cubrir iniciativas estratégicas – Sería la segunda gran partida del presupuesto y se refiere a todos los esfuerzos que permiten o viabilizan cambios en cómo opera el sistema.
    • Educativa – Algunos ejemplos de las iniciativas vinculadas a aspectos educativos serían los programas de STEM, vocacionales, educación temprana, bilingüismo, acceso a tecnología y desarrollo profesional para maestros y directores.
    • Gerencial – Incluirían el mejoramiento de sistemas de información para un uso más eficiente de los recursos, la creación de las regiones y la reorganización del nivel central, la conversión de maestros transitorios en permanentes, ajuste salarial de los maestros, entre otras.
    • Para presupuestar las iniciativas estratégicas, Keleher propone que se estimen los costos de la inversión a partir de las necesidades de cada escuela y que se haga un análisis comparado de otras jurisdicciones para que se tomen decisiones a partir de referencias sobre mejores prácticas.
    • La inversión estimada al momento para este renglón de iniciativas estratégicas es de $871 millones.

“Entendemos que las restricciones fiscales nos obligan a ajustar nuestras expectativas a que no contaremos con un presupuesto ideal. Sin embargo, debemos justificar nuestras necesidades de forma transparente para poder aspirar a llegar a acuerdos por cifras óptimas que permitan la prestación de servicios de mejor calidad a nuestros estudiantes”, dijo Keleher.

Explicó que el sistema atravesó un proceso de redimensionamiento, por lo que en esta etapa se deben hacer esfuerzos por identificar eficiencias que se pueden generar en otras partidas del gobierno como potencial fuente adicional de recursos para cubrir la necesidad en el sistema educativo.

 

Mayor transparencia

Keleher enfatizó en que la reconceptualización del presupuesto debe incluir que sea más transparente. Por lo que recomendó dar a conocer cuánto se asigna a cada escuela en cada región y promover mecanismos de fiscalización del uso de los fondos, así como de rendición de cuentas.

La recomendación, según explicó, es que se especifique, también para el ciudadano, a qué se asignarían las partidas de fondos en cada región, lo que no sería nueva en el sistema porque se intentó al inicio de la implementación de las Escuelas de la Comunidades, donde los Consejos Escolares definian sus prioridades y en qué invertir el dinero.

La rendición de cuentas, según dijo, «supone que podamos responder a las preguntas básicas que hoy día no podemos responder con el método que se sigue para la asignación del presupuesto. Eso incluye poder responder cuánto es el gasto por cada escuela en cada región, cuánto se gasta en nómina en escuelas regulares, cuánto se gasta en servicios básicos y cuánto en asuntos estratégicos, etc. Tener respuestas a esto es dar un paso hacia poder explicar al ciudadano de manera más clara y transparente el presupuesto y su uso”.