Desamparo en ‘Los Cuarteles’

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

GUÁNICA – Los Cuarteles apenas se ven desde la carretera. El color de la madera deterioradas se oculta en el escenario de un monte abandonado. Y entre mosquitos y pobreza viven unas cuatro familias.

José Torres Ayala vive confinado en Los Cuarteles debido a problemas de salud en las piernas que le limitan caminar. Los tablones para subir a su casa los usa un sobrino que lo visita en las tardes.

“Aquí estoy. Esperando a ver qué pasa. No puedo levantarme”, expresó el hombre desde una pequeña cama que tiene en esa habitación, la que invadió hace tres años porque no tenía un techo donde vivir y porque nadie es dueño de Los Cuarteles.

Un camión del municipio visita el lugar los miércoles para llevarles agua, no potable, a las cuatro familias que allí viven, tres de ellas son hombres solos, uno con sordera profunda y otro con problemas de salud. También hay una pareja que se las arregla como puede para sobrevivir en ese sitio.

Torres Ayala, de 60 años de edad y exempleado de la Central Guánica, explicó que el único servicio gubernamental que tiene es el de energía eléctrica debido a que el Programa de Ayuda Nutricional (PAN) se lo negaron porque, alegadamente, no le reconocieron esa dirección. Un sobrino le lleva alimentos a diario.

Los Cuarteles 1

“El municipio sabe que estamos aquí, pero aquí nadie es dueño”, dijo el hombre. “Por todos lados le complican la vida”, interrumpió el sobrino, Alex Tolinchi.

Gloria Camacho Vélez, presidenta del Comité Cívico Comunitario de Ensenada, explicó que ha intercedido en varias ocasiones para que ayuden a estas familias y no hubo respuesta.

Camacho Vélez recordó que eran varias las estructuras similares a Los Cuarteles, ubicadas alrededor de la Central, pero poco a poco se fueron quemando y solo queda una y el panorama se complica porque tiene justo al frente, una zanja de agua estancada.

Los entrevistados, algunos de los cuales rehusaron que se les identificara, hablaron de su gran preocupación por la cantidad de mosquitos que se crían en esa zanja, en gran parte, arropada por maleza.

Camacho Vélez explicó que la zanja tiene agua estancadas porque una maquinaria del municipio rompió un pozo hace unas semanas y no lo arregló. Los vecinos hicieron la denuncia al ayuntamiento, pero no han tenido respuesta.

Torres Ayala explicó que el problema de la zanja provocó un aumento en la cantidad de mosquitos en el lugar. Mostró que a los pies de la cama tiene inciensos para alejar los insectos.

Mientras, Camacho Vélez destacó que el llamado del gobierno a prevenir los criaderos de mosquitos, ante la cantidad de personas afectadas con el virus del zika, el cual es trasmitido por mosquitos, es contradictoria a lo que se vive en ese lugar.

Otro de los residentes del lugar, quien pidió no se le identificara, dijo que en las tardes no hay quien resista la cantidad de mosquitos. El municipio no contestó las llamadas para hablar sobre la situación.

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