Don Manuel trabaja, baila y canta a los 94 años

Por Eduardo L. Questell Rodríguez

Fotos y video: Tony Zayas

@elquestell

 

PONCE – Con una vitalidad envidiable, uniforme planchadito, abrigo y su característica insigne, un sombrero tipo fedora en la cabeza que combina dependiendo de la ropa de ese día (de los cuales confiesa tener más de 60), don Manuel los recibe en el supermercado Econo, urbanización Morel Campos, en Ponce.

Manuel Colón Colón o Colombo como lo conocen sus amigos y fanáticos de la Guancha, dedica cinco horas en seis días de trabajo a ser “bagger” en la caja #3 normalmente junto a Marisol Rivera Segarra, a quien el distingue como “su cajera oficial”. Nació en Ponce y se crió en el barrio Marrueños en una casa pobre con varios hermanos.

“Yo trabajo seis días y los domingos me pongo mi guayabera, porque uso muchas y me voy a la Guancha a bailar, si no encuentro pareja bailo solo. Yo estoy donde este el jolgorio. Allí me quedo bailando de todo un poco en especial Merengue, hasta las cinco de la tarde porque no guio de noche. Ese es mi “hobby”.

Muchos de los clientes de este supermercado ya conocen a don Manuel, pero ni se imaginan varios detalles de su vida, como por ejemplo el pequeñísimo detalle de que nació en 1925 y su cuerpo acumula 94 años.
Sin embargo, su risa contagiosa, sus mini conciertos y los constantes pasos de baile que realiza en su área de trabajo, reflejan como se vacila la vida y en su mente y corazón apenas comienza a vivir.

“He trabajado toda mi vida, desde joven. Desde que salía de escuela mi papá me ponía a trabajar en su finquita. Me enamoré, me casé y mantuve una familia de seis mujeres y dos varones junto a mi esposa Carmen Lydia Rivera, que ya hace más o menos 10 años que se nos fue”.

“Yo me ganaba la vida bregando con emigrantes desde la década de los 60. Recogía a cuarenta o cincuenta braceros que el Departamento del Trabajo me dio la oportunidad mediante contrato de llevarlos hacia Estados Unidos. Yo estaba por allá cinco o seis meses, me contrataban de capataz de esos braceros para recoger productos de la agricultura. Trabajé en estados como New Jersey, Boston, Rhode Island, Michigan y en muchos más. Ya en diciembre yo estaba en mi casa tranquilo con todos los beneficios de mi trabajo”.

Al regresar de Estados Unidos a vivir permanentemente en la Isla, don Manuel consiguió trabajo con el extinto y emblemático ‘Ponce Cash and Carry’. Con esa empresa trabajó más de veinte años.

“A mí siempre me gustaba mantener mí familia con mi trabajo, así que me contacté con mi pariente Johnny Luna y me dio trabajo. Me puse a trabajar de “bagger” y ahí seguí trabajando. Antes de eso trabajé en la fábrica de zapatos, que se hacían a mano, en la fábrica de telas y trabajé como 14 años administrando negocios como “Las Palmas”, “La Arboleda”, “La Riviera”, “Rancho 7”, relató.

Al terminar la era de los “Ponce Cash and Carry” y comprarlo Econo, don Manuel temió por su trabajo, pero según nos confesó, él quedó bien recomendado.

“Aquí en Econo me han tratado muy bien, el dueño es una persona bien buena, parece que él ve que yo trabajo y a esta edad le agradezco que me da trabajo. Para los clientes y compañeros, yo seré una persona de edad, pero cuando ven que me muevo, que vine a trabajar, dicen el viejito trabaja. Yo lo hago porque el cuerpo lo que me pide es trabajar y bailar y enseñarle a la juventud porque usted está viviendo, hay que vivir de algo.”

“Econo, es tremendo supermercado, yo lo recomiendo por sus precios bajos, la calidad de sus productos y sus empleados de primera en el servicio. Hoy día la gente busca estirar el peso y en Econo es donde mejor se compra para conseguir más por menos”.

A don Manuel no le gusta que lo mantengan y así les hizo saber a sus hijos que no se retiraría y mucho menos viviría con uno de ellos. Le gusta vivir solo, aparte, tener su casa, que nadie le abra la puerta y que tenga la libertad de cocinar, según nos dijo esa es la vida del pobre.

A la pregunta de cómo está su salud, dobló su torso y tocó con la punta de los dedos el suelo, exhibiendo gran estabilidad y flexibilidad. Ni hablar de la claridad de su mente.
“¡Mira como estoy!”, lanzando una carcajada. No creo que haya muchos en el mundo que todavía puedan hacer lo que yo hago”.

Don Manuel quien ya tiene nietos y bisnietos, estuvo hasta en la televisión en un momento de su vida participando de lo que se conoció en una época, como el virazón de Budweiser. Cuando sale de trabajar, atiende otra de sus aficiones, es fanático de los juegos de raspar el cartón y se pega con bastante frecuencia, cuando no entonces juega el Pega 3 y Pega 4.

Definitivamente algo es seguro, de los Supermercados Econo salen las estrellas. De ser gondolero, saltó al estrellato Benito Martínez Ocasio, mejor conocido como “Bad Bunny”, pero hace tiempo que se le había adelantado desde Ponce para el mundo, don Manuel, “el colombo del virazón”.

Don Manuel Colón Colón