Educación prostituida

Para entender que la Reforma Educativa es un atropello a gran escala es meritorio conozcamos como el gobierno colonial atenta contra los derechos humanos de la población magisterial y estudiantil.   Por tanto, el planteamiento que les comparto toma como referencia el Art. 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que toda persona tiene derecho a la educación, de manera gratuita, accesible y de calidad.  Conjuntamente, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales – en su Artículo 13 – establece que la educación es un derecho intrínseco necesario para el pleno desarrollo humano y para gozar de una vida digna y en libertad.  Seguimos.

La educación debe ser asequible materialmente por su localización geográfica con acceso razonable para poder gozar de otros derechos humanos. También, debe contar con la flexibilidad necesaria para adaptarse a las necesidades de sociedades y comunidades en transformación.  Por tanto, el Departamento de Educación bajo el decreto de Julia Keleher debe responder a las necesidades de los/as alumnos/as en contextos culturales variados. Sabemos que es mucho pedirle debido a su falta de conocimiento cultural e histórico de nuestro país.

Sin embargo, debe quedarle claro que tiene de frente un pueblo con capacidad de cuestionar sus muy claras intenciones.  Seguimos…

Como obligación protegida por el Estado, el acceso a la educación elimina el discrimen basado en los ingresos y los incentivos para la falta de asistencia.  Por lo que se espera que los gobiernos soberanos elaboren un marco nacional que expanda progresivamente el sistema educativo y que introduzca la educación gratuita en los demás niveles académicos y/o técnicos.

La educación es el medio principal que permite la emancipación de adultos, niños/as y jóvenes de sus condiciones de marginación y/o exclusión social. Asimismo, permite la protección a niños/as y a la mujer de la explotación laboral, de la explotación sexual y el trabajo peligroso.  Por lo que está cada vez más aceptada la postura que la educación es una de las mejores inversiones financieras que los gobiernos pueden hacer para el desarrollo de la sociedad.  Por tanto, Julia Keleher tiene que garantizar el derecho a la libertad de enseñanza.

No obstante, el Gobierno de Puerto Rico va en dirección contraria con la Reforma Educativa basándose en conceptos puramente mercantilistas, tales como, crisis, alianzas, eficiencia, desregulación, flexibilidad, entre otros, que fungen como cortina de humo.

La agenda privatizadora que ha impulsado Julia Keleher busca prostituir la educación pública a las corporaciones privadas. En manos de esas corporaciones, los derechos adquiridos y las condiciones laborales de todo el personal escolar serán gravemente trastocados, en cuanto eliminados, y serán evaluados bajo fuertes criterios de costo-efectividad para el patrono.

Por tanto, las escuelas chárter en los Estados Unidos han arrojado resultados que carecen de métricas de excelencia y no garantizan el estar sujetas a las normas y guías generales de la educación pública.

El Centro de Investigación sobre Resultados en la Educación (CREDO, por sus siglas en inglés) realizó informes que concluyen que las escuelas chárter obtuvieron resultados deplorables en aprovechamiento académico en muchas regiones de los Estados Unidos. Mientras que en otros países de Asia y Europa la educación pública avanza a pasos agigantados.

Es vasto conocido que nuestro sistema educativo, tanto público como privado, necesita cambios profundos y urgentes, pero ello no significa que las escuelas del país deben pasar a manos de corporaciones privadas que ultrajen el derecho humano a la educación y se beneficien del presupuesto gubernamental. Por lo que toda persona que tenga amor por esta Patria debe rechazar y apoyar al magisterio del recién aprobado Proyecto de la Cámara 1441- y bajo evaluación, esta próxima semana, en el Senado- que persigue prostituir la educación puertorriqueña.

No nos dejemos seducir con la vieja idea de desarrollo del país bajo el modelo neoliberal que pretende arrastrarnos al abismo.  El asalto del capital traducido en “vales educativos” y “libre selección de escuelas” es una movida mortal a la posibilidad de transformar nuestra educación pública y todos sus componentes.  La historia se está repitiendo. Desde el 1900 con Martin G. Brumbaugh hasta hoy con Julia Keleher, lo que han buscado es ultrajar nuestra cultura e historia imponiendo un sistema educativo que no responde a nuestros intereses sino ponérselo en bandeja de oro a las chárter.

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