El compromiso y la Universidad

 

Existe una teoría conocida como la equidad y se puede aplicar al comportamiento de los empleados en las empresas.

Señala que las personas hacen comparaciones de los insumos y los resultados de sus trabajos en relación con los de otros. Tienden a comparar sus esfuerzos, remuneraciones y puestos con los otros empleados.

Esa comparación puede provocar que los empleados bajen su rendimiento si en su evaluación perciben que los demás trabajan menos y reciben la misma remuneración.  O pueden considerar que otros con menos preparación y destrezas ocupan posiciones “que les quedan grandes”.

Esta teoría también se puede aplicar en lo que se refiere al fenómeno de la corrupción, las palas políticas y el panismo dentro del gobierno y las consecuencias en el rendimiento de los empleados.

No hay duda que uno de los efectos más dañinos de estos males sociales es el desaliento y la frustración que provocan en los miles de empleados gubernamentales.

La realidad que esta situación a mi juicio tan visible en el Gobierno y en la universidad, es un cáncer que ha lacerado terriblemente el sentido del servicio de muchos empleados universitarios y del Gobierno.  Sobre todo se trabaja mal, poco y en muchos casos, no se ganan con su rendimiento lo que finalmente les pagan. Es decir, con el cuento o excusa de lo que hacen otros, del panismo, el padrinaje, la política….  se puede acabar… ¡no haciendo nada!

He analizado interiormente situaciones en la Universidad que me producen desazón y desesperanza.   Cuando no hay energía eléctrica los profesores no puedan ofrecer sus clases porque no hay luz, no hay plataforma digital, no se pueden proyectar los “power point”…. que son en definitiva la clase. Y yo me planteo: tantos años de estudios para prepararse académicamente y enseñar en la universidad y no podemos hacerlo sin unos slides, que tal vez son los que proporciona la casa editora. ¡Qué mal!

Cuando comencé a trabajar en la UPR no contábamos con esos recursos, pero si había algo muy importante: ¡compromiso institucional! Hace un tiempo le sugerí a una docente compañera reunirnos un viernes para trabajar en un comité y ella me dijo sorprendida (no lo olvido) “¡estás loca! ¡Yo no voy a venir un viernes!” ¡Vaya compromiso! ¡Que tristeza!

Me pregunto si estamos conscientes en la Universidad de lo que se avecina. Si se cierran colegios alguien se quedará sin trabajo ya que el empleado de la UPR no pertenece exclusivamente a ningún recinto si no al sistema. Si se cierran recintos se mueven los empleados (docentes, no docentes etc.) a otros que estén abiertos y podría ocurrir que haya unos con más seniority que otros.

Con la merma de matrícula, la intención de cerrar programas repetitivos en los diferentes recintos y consolidar departamentos, una consecuencia lógica de esas decisiones puede ser la reducción de la plantilla de empleados. Si esos momentos llegan, ¿valoraremos la Universidad? ¿Nos arrepentiremos por la falta de compromise?

No soy ave de mal agüero. Soy una académica, universitaria, comprometida, que ama la Universidad. Puedes escribirme a: empresasymercados@gmail.com