El paso crucial de año nuevo: defendernos

Siempre encontré curioso la censura hacia temas religiosos o políticos cuando compartimos con familiares, amistades o con compañeros en el trabajo.

Entiendo que a muchos no les gusta discutir (refiriéndome a la acción de exponer puntos en una conversación) y preferimos pasarla ‘chillin’ ya que tenemos suficiente con los dilemas cotidianos.

Sin embargo, entiendo que esa “prohibición” atenta contra el fundamento del concepto colectivo. El sistema capitalista nos ha vuelto individualistas y hemos construido un mundo en donde “cada cual anda por su lado” y “yo no me meto en eso porque no es conmigo la cosa”.

Entonces, los dilemas o situaciones que nos atraviesan como sociedad pasan a ser propiamente del individuo, excluyendo no solo cualquier ayuda que otro/a nos pueda brindar sino, también, las condiciones particulares que las producen.

Respetando la diversidad de opiniones, yo propongo que no se prohíba tema alguno cuando compartimos entre familia y amistades o en cualquier espacio donde nos desenvolvamos. Particularmente en este momento histórico donde el acceso a la información por parte del gobierno es altamente cuestionable o está a la distancia de un ‘guguleo’ o de las redes sociales en nuestro celular.

Si compartimos fogosamente el chisme farandulero como la última noticia relevante para fortalecernos las chacras, ¿por qué no hablar de temas transversales para el bien común? ¿A qué le huimos y tememos?

Algunos estudiosos de la psicología denominan esa acción como indefensión aprendida. Esta conducta colonial produce una postura pasiva por parte de los/as colonizados/as ante los temas que nos afectan afirmando que “jamás podremos ser soberanos”, “a PR no lo arregla nadie” o “no estamos preparados o capacitados para funcionar sin los E.U.”.

Y ahí, muchos/as tiran la toalla cayendo en la zona agonizante del conformismo, enajenación, desesperanza normalizada y auto-culpabilidad ante nuestra situación colonial fortaleciendo el círculo vicioso.  Esta postura es común en personas que por muchos años confiaron en los partidos mayoritarios (PNP-PPD).

Se construyó una ideología extraña sobre la seguridad e igualdad de derechos que tenemos con los E.U. Se le considera como “nuestro mejor aliado”.

Sin embargo, esa relación enfermiza nos ha llevado a la debacle fiscal, social, psicológica y espiritual que enfrentamos hoy. Claro está, las medidas desacertadas de la actual y pasadas administraciones y la corrupción rampante, también, nos llevaron aquí. También, entiendo que si el PNP-PPD y EU les fallaron, ¿en quién van a confiar ahora?

El discurso rayado de ambos partidos aún arrastra personas sin importar la indiferencia del Congreso o las medidas de austeridad en contra de la clase trabajadora.

Hay que comenzar a desmitificar los conceptos de lo que somos para luego tratar los temas de estadidad, independencia y soberanía; y eso se logra conversando responsablemente sobre el tema.

¿Cómo empezamos la transformación social que merece y necesita Puerto Rico?

Primeramente, conocer y analizar críticamente la historia de nuestro país y su relación con los EU desde su invasión en el 1898.

Dejar a un lado la venda político-partidista inducida para, así, reflexionar sobre las posibilidades que tenemos ante los asuntos de mayor trascendencia.

Emular el ejemplo de las comunidades que comienzan a organizarse, a cuestionar, a exigir que se le brinden los servicios básicos de supervivencia.

Vendrán muchos momentos ásperos en el 2018.

La Junta de Control Fiscal recibirá la semana entrante el nuevo plan fiscal. Un plan mucho más riguroso que el anterior.  ¿Qué haremos ante la austeridad que todavía se quiere imponer?

Comenzar a hablar sobre estos temas es más que necesario, se nos va la vida si no damos el paso crucial de año nuevo: defendernos.

La indefensión aprendida no puede superar nuestra voluntad para exigir y construir un país justo y digno para todos/as.  Definitivamente, hay que hablar de estos temas porque sí existen oportunidades reales que pueden transformar nuestras realidades.