Hepatitis C: enemigo silente que cobra vidas

Por Sandra Caquías Cruz

Fotos y vídeo: Tony Zayas

redaccion@esnoticiapr.com

 

PONCE – La Hepatitis C es una enfermedad silente, y es que, como muchas otras, causa daños sin dejarse sentir y cuando la persona detecta que algo en su organismo no funciona como debería, el daño necesita atenciones mayores o lo que es peor, pudiera quitarle la vida.

Gastroenteróloga-hepatóloga, Barbara Rosado

El tiempo que transcurre para que esos síntomas sean percibidos, podría alcanzar hasta tres décadas. Eso representa que los que se pudieron haberse contagiado 30 años atrás, cuando las medidas de precaución se desconocían, ahora cumplen 60 años, están en la llamada generación de los Baby Boomer (nacidos entre 1945 a 1965).

“Lamentablemente la gran mayoría de los casos permanecen sin ser diagnosticados, así que tenemos en nuestras calles el 50% de los pacientes infectados con el virus de la hepatitis C sin conocer que padecen del mismo”, expresó la gastroenteróloga-hepatóloga, Barbara Rosado.

La situación preocupa a los profesionales de la salud que reconocen que existen medicamentos para atacar y curar hasta en un 95 % esos casos, pero el desconocimiento de que tienen la enfermedad o el no hacerse la prueba, permite que la misma siga progresando en el organismo.

“Si no atendemos el virus con premura, nos corremos el riesgo que en 20 a 30 años su enfermedad progrese y nos lleve a ver consecuencias letales”, insistió la doctora, quien es miembro de la Asociación Puertorriqueña de Gastroenterólogos.

Explicó que se trata de un virus que al infectar el hígado produce inflamación y en el 80% de los casos va a producir una hepatitis crónica, que no es otra cosa que una inflamación persiste del hígado. Eso ocasiona progresión, donde ese tejido inflamado se convierte en cicatriz, que es lo que se conocemos como cirrosis.

Destacó que 20 o 30 años después, la consecuencia es cirrosis hepática, que es tejido cicatrizal que ha reemplazado el hígado. Es en ese momento en que se empiezan a ver consecuencias serias, como la pérdida o función del hígado, el fallo hepático que requiere trasplante, encefalopatía y el líquido en la barriga. Los pacientes con esas manifestaciones están en riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

 

Exhortación a hacerse la prueba

“La hepatitis C es un virus que el paciente adquiere en contacto con sangre contaminada. Pacientes de alto riesgo son aquellos que han utilizado, especialmente, droga intravenosa, es uno de los factores de riesgos más comunes, también pacientes que tengan encimas hepáticas elevadas”, describió.

Una vez se identifica que el paciente tiene hepatitis C le realizan la prueba de carga viral e identifican el genotipo para saber el tipo. También realizan pruebas para identificar el estado de fibrosis, esto es para conocer cuánto tiempo lleva con la enfermedad para definir mejor cómo atacarla.

“Hay una a concepción equivocada de que el virus de la hepatitis C no tiene cura, eso es cosa del pasado, hoy en día hay medicamentos innovadores que curan la hepatitis C casi en un 100% de los casos. No hay ninguna razón de no detectar a tiempo el virus sino no tratarlos”, indicó.

“Si existe cura para la hepatitis C, pero una vez el hígado está cirrótico, ese hígado está en riesgo de desarrollar cáncer, así que es un paciente que tenemos que tener en vigilancia”, dijo.

Explicó que existen mucha falacia en que no se pueden acercar los pacientes con hepatitis C porque se contagian por tanto solo abrazarlos o compartir con ellos. Todo eso es falso. El contagio es con sangre contaminada. 

La gastroenteróloga exhortó a realizarse la prueba de hepatitis C, especialmente los Baby Boomer.