Inmóvil ante la fuerza del huracán María

Por Redacción Es Noticia

redaccion@esnoticiapr.com

 

PONCE – “Me dio miedo y lloré”.

Así Julio González Sáez resumió cómo vivió, inmóvil en una cama, las horas en las que el huracán María amenazaba su vida en el barrio Santas Pascuas, en Ponce.

“Las puertas, que son de cristal, estrillaban. Se escuchaba cuando, las cosas que volaban, daban cantazos con la pared de cemento”, narró Julio, quien padece de fibrodisplasia osificante progresiva, una condición que le impide mover su cuerpo.

“Eso era como si fuera un tornado. La casa temblaba. Sentía como un trimmer”, narró Julio, quien paso el huracán solo en un estrecho cuarto de la vivienda. El techo del baño era de zinc y voló con los fuertes vientos que devastaron esa comunidad. El agua entró por cuanta rendija tenía el cuarto.

Julio lloró solo e inmóvil. “No me puedo mover”, dijo antes de mostrar que apenas mueve los dedos y con ellos agarra un bastón que usa para prender una computadora. También activa un televisor por control remoto.

Los padres de Julio fallecieron al igual que su hermana. “Yo soy la que me encargo de él”, dijo una vecina que lo baña y le lleva comida.

Baño de la residencia de Julio González Sáez

La vecina empujó una puerta de metal para mostrar los estragos del huracán en esa residencia. “Aquí era el baño”, dijo frente a unas paredes sin techo y el piso mojado.

“La casa está en una condición malísima, por lo menos la cocina. Aquella coqueta está toda mojada, entró agua por la ventana”, describió.

“Él no quiere irse de aquí”, expresó la vecina. “No es lo mismo que en la casa de uno”, añadió Julio. “No puedo hacer lo mismo que hago aquí, que oigo musica”, dijo. Mientras, la vecina señaló que Julio teme que le restrinjan el uso de la computadora, de escuchar música cuando lo desee y le pongan un tubo gástrico para alimentarlo.