Invasores de ‘El Sol’ llevan 12 años sin agua ni luz

Por Sandra Caquías Cruz

sandra.caquias@outlook.com

@esnoticiapr

 

PONCE – A pasos de un centro comercial, a espalda de la urbanización Punto Oro y a la entrada del barrio El Tuque, uno de los más populosos de esta Ciudad, hay sobre medio centenar de maltrechas viviendas ancladas en terrenos invadidos.

La comunidad El Sol se organizó hace 12 años en terrenos rescatados por un grupo de ponceños que no tenían donde vivir o que deseaban salir del residencial público, explicó Ángel Alicea Camacho, portavoz de los residentes.

“Aquí estamos hablando de unas 80 familias. Son familias que tienen sus hijos, muchos de ellos trabajan”, destacó Alicea Camacho. “La comunidad carece de agua y luz. No tenemos carretera porque esto está totalmente en tierra”, describió.

El vecindario de casas en madera y zinc, muchas de ellas sin techo debido al paso del huracán María en septiembre pasado, nunca ha tenido servicios de energía eléctrica, agua potable ni carretera con asfalto.

“Vivimos en unas casitas que no son adecuadas. Aquí hay muchas familias que sufrieron porque lo perdieron todo. Se tuvieron que refugiar con familiares”, indicó el hombre mientras a sus espaldas colocaban el toldo a una vivienda.

Las dos calles que tiene ese vecindario son en piedra. No hay aceras. Transitar por ellas es casi imposible. Los residentes se quejan de los continuos gastos en piezas para autos o neumáticos debido a las condiciones del terreno.

Alicea Camacho dijo desconocer quién es el dueño de esas tierras. Explicó que se trata de unas tierras que siempre han catalogado susceptibles a deslizamiento. También señalan que el lugar tiene varias pendientes que pone en riesgo viviendas en la urbanización aledaña.

El municipio de Ponce informó que los terrenos son propiedad del doctor Alfonso Hernández, quien se declaró en quiebra. “Actualmente el pleito legal se encuentra en manos de un síndico de la Corte de Quiebras, por lo que cualquier decisión es responsabilidad del sistema judicial federal”, informó el ayuntamiento por escrito.

“Estos terrenos son altamente propensos a deslizamientos, lo que significa un serio problema de seguridad para los residentes del lugar”, indicó el administrador de la Ciudad, ingeniero Félix Camacho, quien señaló que durante la temporada de huracanes el municipio acude a orientar a los residentes para que desalojen el lugar y se muevan al refugio más cercano.

Alicea Camacho explicó que el huracán María destruyó 14 viviendas de la comunidad El Sol, algunas de las cuales eran ranchos en muy mal estado. Las que quedaron de pie, mostró, necesitan reparaciones.

Personal del Cuerpo de Ingenieros y de la Agencia Federal para Manejo de Emergencias (FEMA) llegó a la comunidad y les están ayudando a cubrir las casas con toldos, explicó.

Diversas iglesias y organizaciones también los visitaron y les entregaron alimentos y agua potable. Ninguna agencia ni el municipio les llevó provisiones, aseguró Alicea Camacho.

El agua, al igual que antes del paso del huracán María, la buscan en casas de familiares y amigos. Varios de los residentes tienen generadores o utiliza linternas y velas para alumbrarse, explicó David Ortega Richarson, quien hace cinco años llegó al lugar tras perder su vivienda.

“Nos da buen resplandor de allá (área comercial y urbanización vecina), pero no es suficiente”, lamentó.

Ortega Richarson tiene una casa en madera y zinc de cuatro paredes. Sin balcón. Todos los días sale a trabajar. “Ahora me pusieron un toldo, pero creo que cuando llueva se moja otra vez. Yo entiendo que lo pusieron mal”, dijo.

“Yo fui al municipio, pero no hay ayuda. No me contestaron ni una cosa ni la otra”, dijo Ortega Richarson.

¿Qué va a ocurrir con ustedes? “Nunca han dicho nada. Años atrás, llevaron a la comunidad al Tribunal, un oficial de la Policía vino. Era para sacarnos, pero no se encontró causa porque los dueños del terreno no eran los que nos querían sacar”, informó Alicea Camacho.

Explicó que en una ocasión los visitó personal del Departamento de la Vivienda y les ofrecieron mudarlos a un residencial público, pero muchos de ellos salieron del residencial a rescatar un terreno por lo que esa opción no la aceptarían.

¿Por qué no tienen agua ni luz? “Eso está en que el municipio y el Gobierno nos ayude”, dijo antes de señalar que los primeros meses, tras la invasión, les llevaban agua potable, pero “cuando el municipio se enteró, mandaron a que no nos volvieran a traer agua”.

¿Qué van a hacer? “Vamos a luchar hasta que Dios diga. Vamos a organizarnos un poco, ir a las agencias pertinentes a que nos ayuden”, indicó Alicea Camacho, quien espera sentarse a dialogar con la Alcaldesa y buscar alternativas para obtener esas tierras.

El Sol

Fotogalería – Tony Zayas tzayasponce@gmail.com