Islote se estrecha con los golpes del mar

El huracán María destruyó viviendas y agravó la erosión costera en la comunidad Islote, en Santa Isabel. Foto: Tony Zayas

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

SANTA ISABEL – “La casa de mi hermano era allá, donde está el mar. Allá había como cinco o seis casas”, señaló Guillermo Torres González interrumpido por el ruido de las olas que chocaban contra las piedras, que el huracán María, arrinconó frente a su hogar.

Torres González, de 64 años, explicó que cada vez el mar se adentra más en su comunidad. “Esa carretera no era por aquí”, indicó que cuando era niño “el mar estaba más lejos. Ahí (lugar que ahora ocupa el mar) había casas. La carretera no era aquí (frente a su vivienda)”.

El mar se adentra en esa humilde comunidad. Foto Tony Zayas

El estrecho camino asfaltado que, antes del huracán María, tenía frente al balcón desapareció. Los pedazos de asfalto se confunden con las rocas y escombros que el mar golpea en la orilla. Poco a poco el sector Islote va desapareciendo.

Islote se estrecha. El mar se adentra en esa humilde comunidad, un sector del barrio Playita Cortada, en Santa Isabel. La comunidad lucha por estar en pie aun con los golpes del ambiente.

Los fuertes vientos del huracán María destruyeron una docena de casas de ese vecindario, la mayoría de ellas ocupadas. Otra cantidad similar perdieron sus techos.

La esperanza de esos residentes se cifra en que la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) le dará un dinero para reconstruir.  Ya lo hizo una vez, cuando el huracán George, pero las familias siguen allí.

“Esta casa había pasado varios temporales”, dijo Torres Gonzalez antes de mostrar que la casa quedó sin techo y las paredes del interior también desaparecieron. “Me vació la casa, Me quedé en cero. Sin nada. Con lo que me llevé para el refugio”, describió.

“El mar se levantó, creo que 25 a 30 pies”, describió el hombre que se refugia en la casa de un amigo. Explicó que tratará de arreglar la casa “como pueda. La estoy remendando yo”.

La situación no es distinta para Miguel A. Luciano, cuya vivienda es frente al mar y ahora sirve de refugio para otros dos vecinos que perdieron sus viviendas con el paso del huracán María. “aquí había una carretera, se pescaba. Yo entraba mi guagua”, dijo.

“Esto fue un pequeño tsunami. Ya usted ve mi balcón como quedó. Esto era mi verja, y mire todas las piedras que me tiró aquí”, comentó el hombre, quien aseguró que personal del municipio no ha visitado el sector Islote. “El alcalde no nos ha visitado para nada”, dijo.

Guillermo Torres lamenta su volver a empezar. Foto Tony Zayas

¿Qué van a hacer ustedes? “Esperando por FEMA”, dijo Miguel A. Luciano, de 77 años. “La casa mía era la que está ahí tirá. Ese era el baño”, interrumpió Luciano, quien mostró que su vivienda se redujo a escombros. La casa completa está en el piso”.

Julio Antonio Rodríguez Sotomayor, de 69 años y quien pasó el huracán en el centro comunal de Islote, explicó que a medianoche notaron que el mar comenzó a retirarse “y cuando llegó lo que vino fue un monstruo por ahí”.

Narró que hubo olas de sobre 20 pies y tornados en el mar que al chocar con tierra “todo lo que encontraba se lo llevaba… (en el centro comunal) estábamos como en una islita”.

La descripción de los vecinos del sector Islote no es exclusiva de ese vecindario. Otras comunidades de Puerto Rico también enfrentan erosión costera. La mayoría de los paseo tablados de la costa sureña evidencian los fuertes golpes de la marejada del huracán María en esas Comunidades.

“El mar se ha comido como 25 o 30 pies… todos esos que están a orillas de la playa no deben quedarse ahí”, dijo Rodríguez Sotomayor sobre las seis décadas que lleva viviendo en  Islote. “No deben darle permiso para construir ahí”, apuntó.