Languidece la ruralía sureña

Por Roxxana Tirado Medina

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PEÑUELAS – La comunidad Barreal, un apartado sector rural de este municipio, perdió uno de sus accesos con el paso del huracán María. Llegar y salir de la comunidad requiere, además de más tiempo, cruzar una carretera olvidada por el Departamento de Transportación y Obras Públicas, como muchas de las vías rurales de la zona sur.

La situación se complica porque nadie quiere llegar allá y para esas 125 familias, el obtener otros servicios es más costoso.

“Han descuidado los servicios básicos de la comunidad, los servicios recreativos, y principalmente la problemática del sector son los caminos, las carreteras, tanto estatales como rurales,  que no nos atienden hace más de 25 años, no se le ha dado una pavimentación completa, simplemente cogen un pequeño sector y le tiran parchos y así nos han tenido por tantos años, tenemos la preocupación que si no atendían la comunidad antes del huracán no lo van hacer ahora”, denunció Celso García, vicepresidente de la Asociación de Residentes de la Comunidad  Barreal.

Después del huracán los niños del sector han sido los más afectados. Los caminos están tan deteriorados que han tenido que hacer cambios de rutas para llegar a la escuela.

Con la nueva ruta están obligados a salir de sus casas 30 o 45 minutos antes de la hora regular, por ende, descansan menos porque deben levantarse más temprano y llegan más tarde a sus hogares cuando salen de estudiar.
La situación de Peñuelas se repite en otras comunidades rurales de la región sur. El huracán María destrozó carreteras y caminos que no han sido reparados.

Los alcaldes se mantienen a la espera de que finalmente les entreguen el dinero para los trabajos de reconstrucción, muchos de ellos, destinados para los sectores rurales y más vulnerables en caso de que otro fenómeno atmosférico afecte el país.

Un recorrido por las zonas rurales de la región sur evidenció la cantidad de toldos azules colocados sobre maltrechas viviendas en medio de vegetación, carreteras con uno de los carriles cerrados y estructuras en pie que en cualquier momento pudieran colapsar.

A 2 años del huracán aún sigue en deterioro la infraestructura. El Departamento de la Vivienda, junto a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), calculó entre 25,000 y 30,000 las viviendas totalmente destruidas.

Los avances han sido lentos, pero desde el huracán para acá el Gobierno estima que en la isla se han invertido millones en proyectos de recuperación de infraestructura. Igual ocurre con el sistema de carreteras.