Lleno de obstáculos el camino para rehabilitar el adicto a drogas

Por Angelique Fragoso Quiñones

angelique.fragoso@esnoticiapr.com

 

Menos del 1% de los participantes de los Centros de Tratamiento con Metadona de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) se recuperan de su adicción a sustancias, así lo reveló un análisis -realizado por Es Noticia- de las estadísticas más recientes de ese programa, que datan del 2016.

El informe indica que para ese año la clientela atendida en los centros fue de 5,840, de los cuales 920 fueron altas por abandono. Al final del año, permanecieron activos 4,573 participantes. Al sumar y restar se puede concluir que 347 casos fueron dados de alta por rehabilitación, lo que resulta en alrededor de un 0.06%.

Catherine Oliver Franco, psicóloga clínica, quien trabajó por 10 años como coordinadora clínica de la ASSMCA, explicó que el programa de recuperación existente no está siendo efectivo porque no se está asegurando la disponibilidad de los servicios esenciales para promover una salud integral en esta población y la distribución de servicios -por aseguradoras y por áreas geográficas del País- entiende complican el panorama para estas personas.

“Los pacientes confrontan muchas dificultades con los servicios y medicamentos producto de las regulaciones de cada proveedor de servicios, que intenta mantener sus ganancias; además de la accesibilidad a los servicios”, indicó.

Grupos focales realizados por ASSMCA revelaron que las razones por las que dos de cada diez participantes abandonan el tratamiento son: la falta transportación, los problemas económicos, la salud física, la necesidad de apoyo, la falta de voluntad, la emigración, la prisión y, la más común, por una recaída.

Mientras, la Encuesta de Percepción de Servicios de Tratamiento de Uso de Sustancias, también de ASSMCA, reveló que -en los pasados tres años- la mayor queja de los participantes era el acceso a los servicios, seguido de su calidad. Entre 2014 y 2016 la satisfacción por los servicios en general bajó en un 8%.

Oliver Franco, quien es trabajadora social y directora de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Recinto de Ponce, dijo que cree que la recuperación es posible.

“La creo porque la vi con mis propios ojos y trabajé mano a mano con personas que han logrado salir de esta terrible enfermedad y recuperar sus vidas. La recuperación es la forma de volver a tener bienestar físico, a tener salud mental, el poder volver a tener muchas cosas que en un momento dado creyeron pérdidas como la dignidad, la voluntad, control de sus vidas, la fe en Dios, verdaderos amigos y sus familias”, expresó la experta en el tema de las adicciones.

 

Ejemplo de rehabilitación

Raúl Torres usó drogas, vivió por más de una década en las calles, logró rehabilitarse y ahora es testigo de que la recuperación es posible.

“Llevaba más de 15 años en las calles, soy de afuera, vine porque estaba haciendo cosas que no tenía que hacer y acá me puse más malo, me puse a deambular por ahí, caí preso por el uso de sustancias hasta que me dio la mano el proyecto Amor que Sana. Hoy en día soy capellán y empleado de Amor que Sana”, narró Raúl, quien lleva tres años trabajando para que otros logren rehabilitarse al igual que él.

Otro ejemplo es William Santiago, quien tras muchos años en las adicciones y ver cómo su familia se destruía, reconoció que él era el responsable de la situación y decide rehabilitarse.

“Yo fui un adicto a drogas y alcohol, tenía un matrimonio y una familia destruida, un día me cansé y dije necesito un cambio, pero ese cambio no me lo podía dar nadie, tuve que aceptar mi error, que el problema era yo, que no era mi esposa ni mis hijos ni el vecino, y cuando di el paso, le pedí a Dios que me ayudara y no me arrepiento. Hoy soy feliz, tengo un matrimonio estable y me dedico a hacer lo que un día Dios hizo por mí”, expresó Santiago.

Ese cambio le llevó a convertirse en pastor y a fundar hace varios años el Centro de Rehabilitación Oasis del Espíritu, Alma y Cuerpo, en el barrio Guilarte, en Adjuntas.

“Creo en la rehabilitación, por eso trabajo en un ministerio como éste. No cobramos admisiones, no rechazamos a nadie. Ahora mismo tengo seis muchachos libres de drogas y alcohol, seis muchachos que no están en la calle ni robando ni asaltando. Después que salen del programa hay que encaminarlos, porque cuando se salen del camino recaen porque se descuidan”, testificó.

Explicó que el proceso siempre es difícil, pero no imposible y que para que se dé una verdadera recuperación tiene que haber voluntad de parte del participante. “Esto tiene que ser una intervención en la que la persona se entrega entendiendo que ha buscado ayuda en diferentes lugares y no funciona y es ahí donde vemos el cambio”, aseguró Santiago quien vivió en carne propia el proceso.

 

Apuestan a la recuperación

El director del proyecto Amor que Sana en Ponce, Juan Panelli, aseguró que es posible la recuperación. “Es posible, para eso hemos estado trabajando por años y hemos tenido mucho éxito. Hemos sido testigos de que no están en la calle porque les gusta, sino por las situaciones familiares y heridas que han tenido… pero nosotros no podemos recuperarlos por ellos, le ayudamos, le damos seguimiento, pero ellos tienen que querer”, manifesto.

“Hemos aprendido en los más de 20 años que llevamos ayudando que uno no debe obligar a nadie, que para que funcione tiene que ser voluntario y cuando ellos digan ahora es que es, ellos van a seguir tus consejos. Y darle apoyo, que no necesariamente viene de la familia”, añadió Panelli.

Además informó que son varios los testimonios de personas que han ayudado, se han recuperado y viven una vida normal. “Tenemos personas que entraron a nuestro programa, estudiaron, se graduaron y ahora son profesionales, tienen su familia nuevamente y están entre ellos lo más bien, algunos en Puerto Rico y otros en Estados Unidos. Por lo menos ocho personas se graduaron de universidad”, destacó.

El Conteo de Personas Sin Hogar 2017 revela que el 59% de esta población tiene una problemática de uso de alcohol, de consumo de drogas ilícitas y/o medicamentos sin recetas. El 6.4% de los entrevistados reconoció que la razón principal por la que terminó en la calle fue por el uso de alcohol y el  30.6% por el abuso a las Drogas.

 

La clave para la recuperación

La doctora Oliver Franco aseguró que el deseo de tener una vida autónoma y digna, y la voluntad para alcanzarla, es el secreto de la recuperación y lo que ha sido clave en los casos que conoce de primera mano.

Para que el sistema actual mejore y los servicios que ofrece ASSMCA sean más efectivos para la recuperación de sus pacientes en tiempos de escasez económica, recomendó: promover una actitud positiva y de respeto haca la recuperación en la comunidad; motivar a los profesionales de la conducta humana y de la salud a que demuestren respeto, empatía y no emitan valoraciones enfocadas en prejuicios; ampliar los grupos de apoyo y comunidades terapéuticas y tener disponibilidad de servicios eficaces de prevención, tratamiento y recuperación en el País.

Por su parte, Panelli explicó que una de las grandes dificultades con las que se encuentran los adictos para salir del abuso de sustancias es que sus casos no son considerados realmente como un asunto de salud.

“Se habla tanto de que las adicciones son un problema de salud, pero no se atienden como uno, deberían darle tratamiento de inmediato, para que en vez de ir al punto, puedan ir a una sala de emergencias y el hospital le pueda atender como un paciente”, denunció Panelli.

Explicó que la mayoría de las personas sin hogar –muchos de ellos adictos- cualifican para el plan de salud del Gobierno y tienen derecho a 14 días de hospitalización. Entiende que es un tiempo en el que se le puede brindar una ayuda apropiada para salir de su adicción.

Panelli indicó que el deseo de recuperación de aquellos que viven en las calles se ve frustrado al tener que estar en lista de espera para recibir servicios.

“La verdad es que en Puerto Rico hay muchos lugares, pero con unas cantidades muy por debajo de lo necesario, el adicto que está en la calle está acostumbrado a que le hagan muchas promesas, que te voy ayudar, a dar servicios, pero de repente está lleno y vas a estar en una lista de espera”, señaló Panelli sobre una de las principales quejas de las personas sin hogar.