Los médicos: ¿se van o los impulsa el sistema?

Por Edwin Molina

Médico Residente

 

Al igual que la mayoría de los médicos puertorriqueños, crecí con la idea de ayudar y ver nuestro país triunfar y salir adelante. Con esto en mente, tomamos la decisión de estudiar una carrera llena de retos, sacrificios, altas y bajas, pero, con una satisfacción aún mayor.

Luego de diez a doce años de carrera universitaria nos enfrentamos a un reto mayor y desconocido: ejercer como médicos.

Una vez sales a trabajar te das cuenta de que, aquella idea e ilusión de querer ayudar y contribuir a nuestro País, se viene abajo. Nos enfrentamos a pagos irrisorios, demoras de hasta seis meses en los pagos por servicios prestados, denegaciones, en ocasiones injustificadas.

Aquellos médicos recién graduados de alguna especialidad se enfrentan a una batalla de hasta más de un año por obtener un número de proveedor, dejándolos prácticamente desempleado u obligándolos a trabajar por una fracción del salario promedio en Estados Unidos. Nuestros hospitales hace años no reciben revisión de pagos.

En muchas ocasiones, mantener una práctica privada se hace insostenible. Poder ejercer la medicina sin restricciones es improbable.

Los altos costos en los seguros, servicios básicos como energía, alimentos, anuncian el final inevitable de esta historia. Todo esto, sumado a las dificultades que enfrentamos los médicos jóvenes, hacen que tomar la decisión de irse no sea una difícil.

No es de cobardes, como muchos piensan, salir de tu país en busca de un futuro por el cual luchaste.

Se necesitan los pies bien puestos en la tierra para tomar la decisión de abandonar este paraíso terrenal en el cual crecimos, por ir a un lugar con condiciones a la que muchos no estamos acostumbrados, con un lenguaje que no es el nuestro y peor aún, el frío que penetra hasta el tuétano de los huesos.

Además, cientos de miles de dólares en deuda por concepto de préstamos estudiantiles que hay que reponer tarde o temprano. Aquellos que tenemos hijos, sabemos, que ante todo somos padres y debemos velar por el bienestar, salud y educación de esos niños que son los que nos hacen luchar y seguir adelante.

No tengo la menor duda que la mayoría de los médicos que se van de nuestra Isla, no quisieran dejar su país. Seguro en su maleta empacaron todos los recuerdos de una infancia, sueños y metas por cumplir, pero sobre todo esperanza de volver.

Este breve análisis me lleva a hacerme una pregunta: ¿Nuestros médicos se van de nuestro país o indirectamente el sistema nos está expulsando?