UPR en Ponce ¿Cuándo caeremos en tiempo?

 

Como académica y universitaria me siento llamada a analizar la realidad de la Universidad de Puerto Rico en Ponce después de la huelga que duró 62 días.  Pasada la huelga esperaba que todos asumiéramos el momento histórico que está viviendo la Universidad.

Mucho se habla de “los cambios que vienen”. Está en el tintero lo planteado por el anterior presidente sobre el cierre de programas o bachilleratos que tienen poca matrícula, poca retención y las tasas de graduación son bajas. Además, el Dr. Walker habló de la eliminación de bachilleratos que se ofrecen en todos los recintos.

Si bien es cierto que eso se ha planteado, pero no se ha decidido hacerlo. Considero que no es costo efectivo para ninguna empresa pagar salarios a profesores que tienen pocos estudiantes por sección.

Tampoco resultan atractivos programas que no tienen una ventaja competitiva o diferencia con respecto a otras universidades. Esto último será crucial si se hace realidad lo que ha anunciado el actual presidente el Dr. Hillman, de duplicar el costo de matrícula.

Es el costo de matrícula, tal vez, la ventaja principal que disfruta toda la UPR con respecto a las universidades privadas. La excelencia académica también se menciona, pero… el panismo y la política la ha lacerado mucho.

Los universitarios todavía no reconocemos, ni internalizamos que vienen cambios y que debemos “ponernos para nuestro número” “echar el resto”.

Los empleados vemos esto como dos cosas separadas. Una cosa son nuestros derechos, beneficios, comodidades, etc. y otra es la situación tan vulnerable de la Universidad.

La UPR está pasando por un momento difícil y la huelga la ha dejado maltrecha.  Desde febrero espero a que se instale un acondicionador de aire en el salón donde ofrezco mis cursos… ¡pero hay tanto que reparar de lo que se averió durante el cierre!

Regresamos a trabajar en pleno verano y de verdad nos hemos creído que debe ser periodo de vacaciones.

Lo que ocurre es que es ahora que vienen los estudiantes de nuevo ingreso con sus padres a aclarar dudas, con preguntas y… nos toca dar el servicio. Nos toca tener un recinto limpio y preparado para recibir a los estudiantes para este nuevo año académico. Nos toca a los profesores ofrecer cursos de calidad con entusiasmo que contagie. Cumplir con nuestras horas de oficina que es parte de nuestra responsabilidad como docentes.

A los empleados no docentes a trabajar con la conciencia de que mantenemos nuestro empleo, que es bueno y debemos valorarlo.

Pensar que “si hacemos mucho no van a llenar las plazas” de compañeros que se han acogido al retiro… no es sabio ni prudente. Realmente no las van a llenar y si nos cierran o consolidan… ¡pues no habrá nada: ni poco ni mucho! ¿Estamos conscientes realmente que esto puede pasar?

Me pregunto: ¿Cuándo caeremos en tiempo? ¿O el tiempo nos pasará por encima enajenados porque todavía pensamos que esta es la UPRP, que somos los mejores, que es Gobierno, que no hay otra universidad pública en la zona sur?