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Padre Orlando Lugo: Un sacerdote entre micrófono, cámaras y doctrina

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PONCE – Cuando baja del altar, cierra las puertas, apaga las luces y camina a la habitación en su Casa Parroquial, el padre Orlando Lugo Pérez acoge con felicidad que llegó su momento de descanso y agradecimiento a Dios.

“Yo nunca me he sentido solo”, afirmó sobre el momento en el que la mayoría de los hombres de su edad, 45 años, 16 de ellos como sacerdote, tratan de controlar la algarabía de sus hijos y estar listos para dormir tras un día cargado de trabajo, cuido y correteo de sus hijos.

Ante la cercanía de la celebración del Día de los Padres, Es Noticia entrevistó a una de esas personas que llamamos Padre, pero no por ser padres biológicos. Sus hijos son en la fe, aseguran.

“Tenemos muchos hijos, pero no son biológicos. Creo que la paternidad va más allá de un acontecimiento biológico, es una vocación”, afirmó a pasos de la entrada al templo, del mismo en que comparte la misa por Faceboook.

“Nosotros estamos llamados a mostrar el rostro del Padre, porque es imitación de Jesucristo. Jesucristo mostró constantemente el rostro del padre, un rostro que cuida, un rostro que educa, un rostro que acompaña, por lo tanto, nuestra paternidad es espiritual, porque está llamada precisamente al ejemplo de Cristo, mostrar el rostro del Padre a un mundo en el que muchas veces la figura paterna está lacerada”.

“También hay personas como yo, que crecieron con una figura paterna sólida, pero que no es perfecta. Así que, conocer el rostro del Padre a través del ministerio sacerdotal es conocer la vocación a la cual nosotros estamos llamados”, dijo con la elocuencia que lo caracteriza.

El diácono Euripides Lugo Lugo es el padre de Padre Orlando y sus tres hermanos. Nació en el barrio Collores, en Yauco, pero se crío en lo que se conoce como la Barriada, en Guánica. Adulto, migró a Santurce. Orlando, el tercero de sus cuatro hijos, nació en Carolina y vivió en San Juan. Estudió en una escuela católica hasta tercer grado. Completó sus grados en la escuela pública.

Mientras, su papá, quien estudió pedagogía en la Universidad Interamericana – Recinto de Ponce, mantenía un hogar con profunda convicción cristiana. Practicaba la fe católica.

“Es un gran hombre. Yo amo a mi papá. Mi papá es sagrado. Es Diácono de la Iglesia Católica”, describió. “Nosotros, yo y mis hermanos, vivimos nuestra fe católica gracias a mi papá y a mi mamá”, dijo.

Relató que su papá fue uno de los diáconos que acompañaron al Papa Juan Pablo II cuando vino a Puerto Rico.

“Mi recuerdo es todo el tiempo verlo en el altar, verlo predicar. Siempre asistir al sacerdote. Mi papá tiene un verso bien chévere. La gente me pregunta cómo aprendí a hablar, pues mi papá. Mi papá tiene un verso maravilloso, habla muy, muy bien, es cariñoso, es juguetón, es gracioso… Mi papá es un gran ejemplo de vida”, describió.

Narró que su papá ha sido su “gran apoyo” y la primera persona a la que confesó que sería sacerdote. “Yo como papá te echo la bendición”, fue la respuesta de su padre sobre aquel diálogo. “Si mi papá no me hubiese apoyado, yo no hubiera tenido la fuerza de haber enfrentado la opinión pública de haber abandonado la televisión”, dijo.

Relató fue en una peregrinación a Roma que conoció a Juan Pablo II y salió de allí diciendo: “Yo quiero ser como ese hombre. Yo quiero ser tan feliz como él. Y allí encontré como ese hombre llenaba los vacíos interiores… me di la oportunidad y no me equivoqué”, aseguró.

¿Está seguro? “Seguro. De nada en la vida estoy tan seguro que de haber tomado la decisión de ser sacerdote”.

¿Antes de eso tuvo novias? “Claro. Si, por su puesto. Creo que parte de la formación afectiva de un hombre que toma una decisión tan importante como la ser sacerdote, es precisamente enamorarse de una mujer, pasar por esa experiencia humana… te puedo asegurar que la relación de amor con Dios ha sido mucho más profunda que la relación de amor afectiva con una mujer, con una amistad o con la propia familia”.

¿Cómo ve su vida en la iglesia? “Es un privilegio. Pienso que estoy profundamente agradecido de Dios… cuando a los 45 años miro atrás, le digo: Señor te bendigo”.

No obstante, expresó que le “duele mucho que en los medios de comunicación no se valore la figura sacerdotal, y quizás tengo ese reto, quizás es porque la Iglesia no ha sabido comunicarse en algunos momentos. No ha sabido comunicar o enfrentar ciertas crisis que hacen que esta imagen sea desvirtuada”, dijo.

Qué es lo más difícil que ha pasado en su vida sacerdotal? “Obedecer a superiores que, aunque puedan tener unas intenciones aparentemente rectas se olvidan de cierto discernimiento que en el fondo afecten mi relación con Dios. Lo más que me ha costado es la obediencia, pero también es mi tabla de salvación… También me ha costado la burla a la vocación sacerdotal sobre todo en los medios de comunicación… Me ha costado mucho sentir el menosprecio”, dijo.

El padre Orlando llegó a Ponce tras un trabajo en la parroquia San Blas de Illesca, en Coamo. También estuvo en la parroquia San José, en Camuy.

Lo asignaron a la Diócesis de Ponce y lo encargaron de la parroquia Santísimo Sacramento, a pasos de la entrada del residencial Lirios del Sur, el mismo que en la década de los 1980 fue epicentro de operación de la llamada ganga delictiva ‘Las Avispas’, esto en la comunidad La Playa, en Ponce.

Una comarca en la que hace varias décadas trabaja la congregación Siervas Misiones de la Santísima Trinidad, a la que pertenecía Sister Isolina Ferré. El Padre Orlando describe ese apostolado como privilegiado. Le brinda la oportunidad de servir a los más necesitados.

El religioso, a sus 45 años y tras estudios en comunicaciones, busca aprovechar las puertas que le abren en los medios para evangelizar. La música, el teatro, la televisión y las redes sociales son parte de la gama de medios que aprovecha para llevar su mensaje a los cristianos.

¿Veremos al padre Orlando algún día como Obispo? “Yo no sé ni lo pienso. Eso no toca a mí”. Explicó que la consulta a los sacerdotes recae en el delegado apostólico para Puerto Rico y nuncio en la República Dominicana. “Hay varios nombres. Están consultando, pero eso en parte de lo que se llama el secreto pontificio”, respondió.

Ante la proximidad del Día de los Padres ¿algo que le quiera decir a los padres? “Un papá siempre está presente, así que le pido a todos los papás que se han divorciado de sus esposas a que no se divorcien de sus hijos, a que estén bien presentes ahí, que un papá es también proveedor, pero no solamente de chavitos o de cositas materiales, sino a que provea de su tiempo, de sus palabras, de su amor y sobre todo de su presencia, que un papá siempre acompaña, pero no acompaña por FaceTime, no acompaña por mensajes de texto, acompaña caminando con sus hijos, sobre todo en sus alegrías y sus penas. Así se curte un padre. Así es el padre puertorriqueño”.

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