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Legado de don Ché llega a su tercera generación

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Por Nydia Bauzá
redaccion@esnoticiapr.com

 

PEÑUELAS – A través de los años muchos peñolanos necesitados han acudido a la Mueblería Novoa en busca de ayuda para resolver problemas, situaciones familiares, hacer gestiones personales y tramitar servicios con agencias públicas.

Más que una mueblería, la empresa que en el 2025 conmemoró 80 años de operaciones en el casco urbano de Peñuelas, es manejada por miembros de la tercera generación de la familia Novoa, que siguen la tradición establecida por su fundador, José Novoa (don Ché).

El comerciante, a quien llamaban “el padre de los pobres” por su trato a la clientela, fundó la mueblería en 1940, junto a su esposa doña Tilita González, aunque desde antes, el emprendedor matrimonio ya había dado sus pininos con una ferretería que también sigue operando en el del Valle de los Flamboyanes.

Mayda León Novoa y Gerardo Arroyo Novoa, quienes se criaron jugando a las escondidas en los edificios de la legendaria mueblería y ahora, llevan la batuta del negocio familiar, conversaron con Es Noticia.

“Fueron mis abuelos los fundadores de la Mueblería Novoa, pero antes de eso ellos comenzaron con la ferretería. O sea, que hace más de 80 años que ellos fundaron su negocio. Una vez, mi abuelo comienza con la ferretería, empieza a traer muebles, a traer enseres eléctricos y así comienza la mueblería Novoa”, explica León Novoa, gerente del establecimiento comercial.

Recuerda que la mueblería comenzó a operar en un local más pequeño en la calle Luis Muñoz Rivera, frente a la plaza pública. Al ir prosperando el negocio, don José adquiere un terreno aledaño donde ubicaba el cine, en la misma calle Muñoz Rivera y muda la mueblería al local que han mantenido a lo largo de los años.

“Mi abuelo es el pilar de la Mueblería Novoa. Ayudó mucho a la gente y cuando murió lo llamaron ‘el padre de los pobres’. Así fueron las décimas que le cantaron en su funeral. Fue un hombre que siempre estuvo ayudando al pueblo. Aquí venían y le pedían dinero prestado, él prestaba y nunca cobró un interés. Ese era mi abuelo Creo que de todo lo que él sembró, nosotros que somos la tercera generación, todavía seguimos cosechando. Él sembró, sus hijos cosecharon y todavía nosotros seguimos este negocio”, subraya León Novoa.

Su primo hermano, Gerardo Arroyo Novoa, otro comerciante destacado de Peñuelas, es el presidente de la Junta de Directores de la Mueblería Novoa y también recuerda el legado del abuelo.

“Papa Ché, según me contaban, era una persona que tenía un carácter fuerte, pero a la misma vez, era una persona que sabía trabajar los negocios. El vio la posibilidad en ese mercado para el pueblo, de poner una mueblería en Peñuelas, así lo hizo y fue evolucionando. Era muy accesible, era de las personas que le gusta ayudar sin esperar nada a cambio”, relata el presidente de la Junta de Directores, quien destaca que en la relación que su abuelo con la clientela permeaba la confianza, pues antes no había agencias investigadoras de historial de crédito.

“El tenía esa confianza con estas personas que (por alguna necesidad) le pedían dinero, igual lo hacía también cuando se fiaban los muebles, los enseres y esas cosas. Antes no había la cuestión del credit bureau, ni que tengas el crédito en una computadora y se te mire con una puntuación. Antes era por una cuestión de confianza básicamente y esa misma confianza que él le daba a esas personas, de esa misma forma había como una retroalimentación de esos clientes que se mantenían con él, con la mueblería y sus empleados, siendo clientes fieles”, sostiene Arroyo Novoa.

Ana Rita Rivera es actualmente la empleada de mayor antigüedad. Lleva 42 años trabajando en la mueblería. “Cuando estudiaba en high school hice mi práctica aquí, seguí estudiando en la universidad y me mantuve aquí hasta ahora”, cuenta la asistente de la gerencia.

-¿Qué recuerdos tiene de aquella época como era y la mueblería antes?

“Todo era manual, se hacía con unos tarjeteros, los clientes venían a ver la mercancía y pedían servicios, como por ejemplo, redactar alguna carta, traducir algunos documentos, hacer gestiones tanto médicas como de tarjetas de salud, gestiones en las agencias de gobierno. Le hacíamos hasta citas médicas a los clientes, quienes eran como parte de la familia. Ellos venían a buscar un servicio y nosotros se lo proveímos. A la misma vez, ellos venían a ver la mercancía, a abonar a sus cuentas, a hacer sus pagos, compraban y se les daba el servicio del gas. Los ayudamos en sus gestiones porque antes no todo el mundo disponía de teléfono. Todo era efectivo o en cheques. Nosotros dábamos también servicio de cambio de cheques”, relató.

El trato y el servicio al cliente, destaca León Novoa, son parte importante de la fórmula para mantener por tanto tiempo un negocio próspero. Dice que a diferencia de cadenas o megatiendas no cobran cargos a los clientes por la entrega de mercancía, honran los precios de la competencia y si se trata de una emergencia, hacen todo lo posible por entregar la compra al momento.

Ni la pandemia, los terremotos ni los huracanes han afectado el volumen de negocios de la mueblería peñolana. Por el contrario, la gerente asegura que esos momentos han sido de florecimiento. “Con el paso del huracán María tanta gente perdió sus cosas y la mueblería a través de las ayudas (del gobierno) y de compañías privadas suplió muchas de las necesidades de colchones y de enseres”, recordó.

Y para mantenerse a flote en medio de la inflación y de los vaivenes en la economía, León Novoa sostiene que además de atender el mercado local, la mueblería vende enseres y muebles a agencias del gobierno. Incluso dijo que la mueblería está inscrita en el Registro Único de Licitadores del gobierno de Puerto Rico.

“Damos servicio a muchas agencias del gobierno y a municipios. Por ejemplo, hubo una inundación en San Juan y el municipio de San Juan nos compró neveras, estufas lavadoras y juegos de sala para las personas afectadas. El municipio compró aquí y nosotros las llevamos a San Juan. Entregamos a toda la Isla”, sostuvo.

-¿Quién seguirá el legado familiar?

“Mi abuelo nos decía: ‘todo esto yo lo hice para ustedes’. Todo esto es un sueño que está en la familia y Dios quiera que vengan otros. Nosotros jugábamos al escondite en los edificios y jamás pensábamos que íbamos a trabajar en la mueblería y estamos aquí. Quién sabe si uno de mis nietos que a veces viene por ahí sea el que siga. Uno nunca sabe”, sostiene la gerente de la Mueblería Novoa.

A pasos de la mueblería en la misma calle principal del pueblo, Gerardo Arroyo Novoa mantiene hace casi tres décadas su propio negocio de venta de artículos deportivos, NovoDeportes.

En la misma cuadra, su hermano menor, José Arroyo Novoa lidera una gasolinera y el negocio Arroyo Bar and Grill y en la propia calle Luis Muñoz Rivera se encuentra la Ferretería Novoa, en las manos de Arnaldo Novoa Cáliz y sus hermanos, mientras, Mayda León Novoa, se ha destacado como empresaria desarrollando la marca de una sangría netamente peñolana: La Lola. Incluso, un miembro de la familia, el fenecido abogado José Miguel Novoa, siendo apoderado llevó la franquicia del béisbol AA a Peñuelas y en un tiempo, el equipo peñolano en sus uniformes llevó el nombre: “muebleros de Peñuelas”.

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