La evaluación inicial se la debe realizar con el médico primario para que
determine los análisis que se debe realizar.
Para muchos, el inicio de un nuevo año representa una motivación para establecer metas y planes personales, familiares, académicos o laborales que, lamentablemente, se quedan en el tintero con el pasar del tiempo.
Sin embargo, una de las resoluciones que no debe pasarse por alto es el cuidado de la salud, con el propósito de prevenir y detectar tempranamente ciertas condiciones que, podrían alterar el ritmo de vida, tanto del individuo como de sus seres queridos.
Por eso, enero es un buen momento para atender estos asuntos, al agendar una visita con el médico primario para realizarse las pruebas de rutina, monitorear enfermedades preexistentes y evaluar riesgos, entre estos, estilo de vida, historial familiar o edad.
Así lo confirma la doctora Valerie Bedard Marrero, médico internista del Centro Médico Episcopal San Lucas, al señalar que, “enero es el reset, porque todo el mundo está motivado; tenemos que empezar con el pie derecho y, qué mejor que cuidar su salud”.
“Esto para evaluar condiciones que son comórbidas o condiciones de salud se identifican a temprana edad y a temprana época. Por eso, es importante hacerse laboratorios de rutina como son pruebas hematológicas, de colesterol y triglicéridos; siempre es una buena oportunidad para poderlas realizar”, manifestó.
No obstante, aconsejó que, la evaluación inicial debe hacerse con el médico primario.
“De ahí se debe partir la examinación física donde el médico primario le va a estar haciendo su evaluación, toma de presión y de peso. Luego, dependiendo de las condiciones del paciente y de las pruebas preventivas, se le recomienda hacerse sus laboratorios pertinentes”, acotó.
“Por lo general, las pruebas básicas son las esenciales: niveles de hemoglobina, plaquetas, colesterol, azúcar, orina, entre otras”, recalcó.
En tanto, destacó que hay exámenes correspondientes a la edad y género, de acuerdo con las guías establecidas por el US Preventive Services Task Force.
“En mujeres, se recomienda realizar la prueba del Papanicolau a los 21 años, para prevención de cáncer cervical. A los 40 años, son las pruebas de detección temprana de cáncer de mama que, en algunos colegios americanos de ginecología y cáncer, es usualmente a los 50 años”, apuntó.
“En varones, es la prueba de PSA (cáncer de próstata). Esa prueba es un poco controversial porque se recomienda discutir con el médico primario y el urólogo ya que, no necesariamente los resultados alterados pueden relacionarse con cáncer y sí con alguna patología”, aclaró.
Inoculación
De otra parte, recordó la importancia de la vacunación, a fin de prevenir enfermedades, entre estas, “influenza, RSV (contra el virus sincitial respiratorio), pulmonía y VPH (virus de papiloma humano)”.
Finalmente, expresó que “la salud no es un lujo, sino una inversión”.
“No es solamente ver al médico cuando nos sentimos mal. La salud es la base de todo: del trabajo, familia y del día a día. Sin salud no podemos hacer muchas cosas. Es importante que, aunque sea una vez al año, visitar al médico primario para hacerse los estudios”, concluyó.
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Por Centro Médico Episcopal San Lucas



















































