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Más muertes que nacimientos en el 2025

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Por Marga Parés Arroyo
redaccion@esnoticiapr.com

 

Dueños y empleados de funerarias de la región sur del país aseguran que han estado gestionando más velorios.

El aumento, aseguran, no responde a un hecho puntual, sino a una tendencia que evidencia el alza de la mortalidad y el envejecimiento progresivo de la población del país.

“Siempre hemos tenido un volumen grande de casos, pero desde hace como seis años hemos tenido como 700 al año. Del COVID para acá la cantidad se ha doblado”, relató Ángel Rodríguez Colón, dueño de Shalom Memorial, funeraria ubicada en Ponce.

La mayoría de los difuntos han sido de 70 años o más, sostuvo.

En la Funeraria Santo Cristo de la Salud, en Peñuelas, también han notado el alza, aunque los casos se han distribuido en distintas edades, no solo adultos mayores.

“En los últimos seis meses hemos visto casos de todas edades, pero más de personas entre 45 y 65 años, más jóvenes de lo usual”, dijo un empleado que prefirió no identificarse.

En la Funeraria El Roble, en Salinas, la cifra subió de uno o dos casos al mes a ocho a diez mensuales, particularmente el último año y medio.

“El 97% han sido personas mayores, de 60 años o más”, informó Jonathan Ramos, propietario del negocio.

Otra funeraria que Ramos tiene en Santa Isabel mantiene la cifra usual de cinco a seis velorios al mes, en su mayoría adultos mayores fallecidos por enfermedades cardiovasculares, como infartos y paros cardíacos.

Pero en otra funeraria que opera en Caguas hace 17 años, Ramos ha notado que más de la mitad de los difuntos recibidos han sido más jóvenes.

“El 50 a 60% de los casos han sido (personas) de 25 a 45 años, mucho más jóvenes de lo usual (para morir). Y muchos están muriendo por tumores cerebrales y cosas neurológicas. Uno se pregunta si es que están diagnosticando más estas enfermedades o qué está pasando”, expresó.

Relevo que no llega

Mientras las funerarias registran más actividad, el otro extremo del ciclo de vida muestra una realidad opuesta. Los nacimientos continúan en descenso, fenómeno que sigue impactando al sistema de salud del país. En distintos hospitales, varias salas de parto han cerrado por la baja demanda y la poca rentabilidad de mantenerlas en funcionamiento.

“(Para todo Puerto Rico) quedan unas 30 salas de parto porque en el último año y medio han cerrado como tres”, informó el doctor Nabal Bracero.

Entre las cerradas, el obstetra ginecólogo recordó la del Hospital Damas, en Ponce, que cerró en febrero 2024. Según se informó entonces, su reducción de partos había sido de aproximadamente un 70% en los diez años previos. Mientras en el 2012 atendieron 1,520 partos, al 2023 la cifra bajó a 452.

“Se ha generado lo que llamo efecto reloj de arena. Menos gente en edades reproductivas trae menos partos”, dijo al comentar que con menos nacimientos cerraron salas de parto que no aguantaron el impacto económico que esto ocasionó.

Y los cierres de las salas de parto, dijo, no se han efectuado de forma estructurada. Esto, indicó, ha creado bolsillos de personas carentes de este servicio. Una de las areas más afectadas, según indicó, ha sido el noroeste del país. Mencionó que, en Arecibo, donde ubican varios hospitales, no hay salas de parto.

Alerta demográfico

El 2025 cerró con el mismo patrón de hace casi una década, menos nacimimientos y más muertes. Cifras preliminares del Registro Demográfico muestran que el año pasado cerró con 17,034 nacimientos vivos y 31,957 muertes. Esto refleja casi el doble de fallecimientos que alumbramientos. El año anterior (2024) había cerrado con 18,085 nacimientos y 33,920 decesos.

“Desde el 2016 se han visto menos nacimientos y más muertes. Eso no se va a revertir en buen tiempo. Menos mujeres en edades reproductivas va a bajar la tasa de nacimientos. Y por una población más envejecida las muertes seguirán subiendo”, sostuvo el demógrafo Raúl Figueroa.

El factor poblacional que más varía, sostuvo, es la migración. Aunque esta cifra cambia anualmente, su teoría es que seguirán entrando más adultos mayores para retirarse en la isla, tras años viviendo fuera del país.

“Tal vez vendrán con más dinero, pero van a necesitar servicios y no he visto que se esté haciendo mucho. Se habla y no se hace nada (al respecto)”, dijo Figueroa sobre los cambios demográficos.

Agregó es difícil revertir ese patrón también visto en otros paises: menos nacidos y más fallecidos. El nivel de reemplazo en Puerto Rico está en 0.9 y se necesita 2.1 o más para que los hijos reemplacen a sus padres, enfatizó.

“Mueren casi dos, por cada nacido. Mientras se velan a dos personas, uno está naciendo en un hospital o casa”, indicó la demógrafa Vivianna De Jesús, quien también lamentó el crecimiento negativo en la isla.

Advirtió seguirá el alza en defunciones con las muertes de los “baby boomers, grupo poblacional numeroso de los nacidos entre 1946 y 1964. Mientras, sostuvo, medidas restrictivas sobre la viabilidad de la vida y la terminación de embararazos seguirán desalentando a mujeres a procrear, junto a otros factores como inseguridad laboral y económica, lo que las llevará a una planificación familiar más rigurosa, incluso esterilización.

Desacelerar la migración debe ser una meta de país, así como mejorar las condiciones de vida, sostuvo al realizar esto podría ayudar a fomentar la reproducción, entre otras políticas. Facilitar el cuido de hijos, aumentar los días de maternidad y paternidad y flexibilizar el horario laboral son políticas que también ayudarían, planteó Figueroa.

Por su parte, Bracero comentó que más acceso a beneficios reproductivos, así como la posibilidad de terminación de embarazos, también serían beneficiosas.

Políticas que promuevan equidad de género, más y mejores servicios de salud y la despenalización de la maternidad en el trabajo son otras recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas.