Por Ana Delma Ramírez
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En el ámbito deportivo ha surgido una práctica de dopaje controversial denominada “dopaje fecal” que tiene la capacidad de modificar microbiota intestinal de los atletas destinada a mejorar su rendimiento.
Un artículo publicado por el medio “infobae” explica que atletas de élites, que más están utilizando el trasplante de heces son ciclistas y futbolistas.
Los atletas inmersos en deportes profesionales y en algunos casos en los “amateurs” buscan estrategias que les permiten alcanzar objetivos de eficiencia. Esta práctica de dopaje ha levantado preocupación entre los expertos de salud intestinal, observa “infobae”.
El doctor Enrique Amy, quien por años ha estado en organizaciones médicas deportivas y vinculado a agencias de dopaje, dijo a Es Noticia que desconocía sobre esta práctica presuntamente nueva de dopaje.
Amy declaró que bajo ningún concepto se debe utilizar ni orina ni heces para fines de rendimiento. Expresó, además, que este tipo de acción debe ser de “un traquetero, para ganar dinero”.
Acotó el especialista Amy, que quienes piensen que en pruebas no se descubra esa modalidad, no llegará ni a primera base, tarde o temprano lo descubrirán.
“Dopaje Fecal” consiste en transferir heces de un donante sano a un receptor con el fin de modificar su microbiota intestinal”. Ese procedimiento se ha investigado en el contexto deportivo, para explorar sus efectos sobre el rendimiento físico, por parte de un grupo de científicos en Francia.
La investigación ha sido publicada en la revista Cell Reports, que concluye que los atletas élite presentan microbiota con menor diversidad bacteriana.
Sobre el tema “dopaje fecal” varios sectores han documentado sobre esa práctica. La Agencia Española de Noticias (EFE) en nota sobre Ciencia publicó que “un experimento en ratones constata que aquellos que recibieron trasplantes de heces de deportistas élite con alta capacidad aeróbica -ciclistas y futbolistas- mostraron una mejor sensibilidad a la insulina y un aumento de las reservas de glucógeno muscular, lo que sugiere una posible ventaja metabólica.
En otra nota periodística se informa que la Policía china estudia en decenas de ciudades los “desechos humanos destinados a rastrear las redes del narcotráfico y los programas de drogas”, ese proceso se llama epidemiología basada en aguas residuales (WBE) por sus siglas en inglés.