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Hipertensión: amenaza silenciosa

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La hipertensión arterial continúa siendo una de las condiciones de salud más comunes y, a la vez, más ignoradas por la población adulta. Su peligrosidad no radica solo en su alta prevalencia, sino en el hecho de que puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. Por esa razón, el cardiólogo intervencional del Centro Médico Episcopal San Lucas, Dr. José Román la describe sin rodeos como, “el asesino silencioso”.

“La hipertensión es una condición que no da síntomas. Una persona puede tener la presión elevada y no sentir absolutamente nada”, explicó el doctor. Sin embargo, esa aparente normalidad es engañosa: la presión arterial crónicamente elevada es uno de los principales factores de riesgo para infartos cardíacos, derrames cerebrales, insuficiencia cardíaca y daño renal.

El Dr. Román subrayó que la hipertensión no es un problema aislado, sino el resultado de múltiples factores. “Puede deberse al volumen de sangre, a la rigidez de las arterias o a la fuerza con la que el corazón bombea”, indicó. A esto se suman hábitos profundamente arraigados en la cultura, como una dieta alta en sal, el consumo excesivo de alcohol y el sedentarismo.

Las cifras refuerzan la urgencia del problema. “A nivel global, una de cada tres personas tiene hipertensión”, señaló el cardiólogo. En Puerto Rico, la realidad es aún más preocupante: cerca de un 46 % de los adultos mayores de 18 años vive con presión alta, y una proporción significativa lo desconoce. “Mucha gente no se chequea la presión hasta que ya presenta síntomas o complicaciones”, advirtió.

Uno de los errores más comunes, según el especialista, es minimizar lecturas elevadas o medir la presión de forma incorrecta. “Para diagnosticar hipertensión, las medidas deben tomarse correctamente, en reposo, en más de una ocasión y en visitas distintas”, aclaró. La hipertensión se considera a partir de cifras iguales o mayores a 130/80 mmHg, aunque cada caso debe evaluarse de forma individual.

El manejo de la hipertensión no siempre comienza con medicamentos. “Trabajamos primero con cambios en el estilo de vida: alimentación, ejercicio, reducción de sal, control del peso y evitar el alcohol y el cigarrillo”, explicó el Dr. Román.

No obstante, recalcó que cuando el tratamiento farmacológico es necesario, debe cumplirse sin miedo. “No hay que tenerle miedo al medicamento; hay que tenerle miedo a la condición”, afirmó.

Aunque la hipertensión rara vez se cura, sí puede controlarse. “Si el paciente baja de peso y mejora su estilo de vida, incluso puede reducir o eliminar medicamentos, pero la condición sigue ahí y debe vigilarse”, puntualizó.

El mensaje final del especialista es claro: “No podemos taparnos a las condiciones que existen. Buscar ayuda y tratarse a tiempo es la clave para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones mayores”. Porque, frente a la hipertensión, la prevención sigue siendo la mejor medicina.

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Por Centro Médico Hospital San Lucas