Por Marga Parés Arroyo
redaccion@esnoticiapr.com
Las enfermedades del corazón sobresalen por su alta mortalidad y este mes de febrero, cuando se reconoce la importancia del manejo adecuado de estas condiciones, el cirujano cardiovascular Iván González Cancel, también conocido como el Doctor Corazón, resalta la importancia de la prevención y educación en salud como pilares para mejorar la calidad de vida de la población.
Además, destaca la necesidad de ampliar el acceso a servicios médicos, promoviendo un sistema de salud más equitativo, sin disparidades para los que viven fuera del área metropolitana.
¿Cuán comunes son las enfermedades del corazón, considerando que se estima son la causa principal de mortalidad? Estadísticas del Departamento de Salud estiman anualmente en Puerto Rico ocasionan unas 5,000 muertes.
- Aunque uno podría pensar que, a nivel mundial, las principales (enfermedades) son las infecciosas, un reciente estudio de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) reiteró que las enfermedades del corazón son número uno en morbilidad y mortalidad. En Puerto Rico, los desórdenes asociados a enfermedades cardiovasculares son número uno, el cáncer número dos y después el trauma en niños y las enfermedades infecciosas y los virus.
¿Cuál ha sido la evolución de las enfermedades cardiovasculares en Puerto Rico? ¿Se diagnostican más temprano, más tarde? ¿Han cambiado con una demografía de más adultos mayores?
- «Se ha avanzado, pero queda mucho por hacer. Seguir educando sobre prevención, ejercicio, nutrición. No le hemos dado la importancia, ni los recursos. El año pasado cerró con sobre 30,000 muertes y anualmente 5,000 a 8,000 son por enfermedades del corazón. Se están detectando en personas menores que antes, de 40 y 50. Y por los cambios demográficos globales se diagnostican casos a los 80 y 90 años y se tratan con tecnologías costosas. Un diagnóstico de estenosis aórtica -enfermedad degenerativa de la válvula aórtica- ahora en personas de 70-80-90 años se interviene de forma percutánea y al otro día se va a la casa». Puerto Rico está en desventaja económica, con recursos limitados. Hay tecnología más cara para atender a esa demografía, pero, ¿a costo de qué? Hay que preguntarse si es sostenible. La gente tiene que entender que las aseguradoras no son el gran enemigo. No es tan simple. La estructura de costos en Puerto Rico es más difícil de armonizar que en Estados Unidos. Tenemos acceso a tecnología, pero nuestra estructura de costos hace sean inaccesibles. «Un cirujano cardiovascular pediátrico en Estados Unidos puede ganar $1.5 a $2 millones, al año. ¿Puede Puerto Rico pagar eso? No, más aún con menos nacimientos. El sistema de asistencia ventricular para fallo cardíaco terminal, por unidad, es $100,000. Puerto Rico no tiene los recursos para pagarlo. Aquí (Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe) hemos tratado. Tenemos el apoyo del Departamento de Salud. Pero hay que actuar responsablemente. No está disponible esa terapia al momento. Hay que decirle al paciente (que la necesita) que se mude de Puerto Rico. Cuatro a seis veces al año tenemos estos casos».
Hablemos de tres de los principales factores que inciden en la salud -dieta, ejercicio, estrés- y su relación con estas enfermedades.
- Inciden (mucho) la dieta, el ejercicio, la herencia y los estilos de vida. Hay un alto consumo de grasas saturadas. Y el ejercicio (muchas veces) no es parte del estilo de vida normal. Además, nuestro entorno urbanizado (en muchas ocasiones) no lo permite. No hay aceras o están bien deterioradas. No se diseñó para eso. Municipios como Bayamón, con su Paseo Lineal; San Juan, Carolina y Mayagüez tienen áreas para caminar, entre otros, pero son los menos.
¿Hay suficientes cardiólogos y especialistas del corazón para la cantidad de casos en Puerto Rico?
- «No, especialmente en subespecialidades en cardiología como cirugía cardiovascular, cirugía para enfermedades congénitas y fallo cardíaco. Tenemos un problema de accesibilidad. Se debe (en parte) al entorno socioeconómico. También las relaciones con los planes médicos, que a veces dicen (a médicos) ‘no te necesitamos más en la red de proveedores’. Entonces lamentablemente se van de Puerto Rico (esos médicos). En Estados Unidos también hay deficiencia de médicos, incluyendo áreas urbanas y más (aún) en rurales. No es algo único de Puerto Rico, pero aquí tenemos la particularidad de un problema de envejecimiento. Se requieren más recursos de cirugía cardiovascular. En Puerto Rico hay diez cirujanos cardiovasculares activos y seis tienen más de 60 años. Pero sabemos que van a llegar (subespecialistas recién graduados) al Centro Cardiovascular y a otros hospitales».
¿Cómo incide el sistema de salud en el diagnóstico y tratamiento? Me refiero a la suficiencia de subespecialistas, disponibilidad de citas, cobertura médica.
Los planes médicos son una necesidad en la práctica médica del mundo occidental.
- La gente habla de un sistema de salud universal, pero, ¿cuál? ¿El de Finlandia, Noruega, España, Costa Rica, Cuba, Chile, Haití? Ninguno. Es el sistema universal que los puertorriqueños podamos pagar. Lamentablemente vivimos en una sociedad que se le ha hecho creer que puede tener de todo, todo el tiempo. Pero no hay sociedad que pueda. Ni siquiera Noruega, con un Fondo Soberano, puede garantizar todos los recursos, a todo el mundo, todo el tiempo. No es posible. No somos una sociedad rica. Y los retos son más grandes que antes porque hay nueva tecnología que puede atender (enfermedades de) la población envejeciente, pero la estructura de costos no lo permite, mientras siga el populismo.
Basado en su experiencia laboral en el Instituto Cardiovascular del Centro Médico Episcopal San Lucas, en Ponce. ¿Hay diferencias entre los pacientes del área metro y el sur?
- El paciente del sur a veces tarda más en llegar (a tratamiento). El Centro Episcopal San Lucas se puede comparar con Centro Médico, de excelencia. Pero muchos pacientes tienen un problema de accesibilidad en el sistema de medicina primaria, obstáculos de acceso a un sistema terciario. Llegaban tarde, con diagnósticos tardíos. Es más evidente en el sur que en San Juan, donde llegan más temprano, tienen más acceso y se hacen diagnósticos más temprano. El paciente sufre menos. En el sur van saltando (de médico en médico) hasta que llegan al que necesitan. Aunque Puerto Rico es pequeño, 100 x 35, hay mucha disparidad.
Surgen pandemias, epidemias y las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muertes. ¿Se les da la importancia que merecen?
- Hemos dejado de prestarle atención a la educación y prevención de estas enfermedades. Tenemos que retomarlo. El enfoque del CDC ha cambiado, por ejemplo, con las vacunas, que se mezcló la ciencia con política. El esfuerzo educativo tiene que darse desde la escuela. El sistema (de salud) de Puerto Rico es más curativo que preventivo. Y la prevención no es cara, pero cuesta. Se ha vendido como gratis, pero no. Se necesitan herramientas de acceso educativo y eso tiene un costo.
Nos acercamos al mes de prevención del corazón, ¿cuál es la receta ideal para prevenir estas enfermedades?
- Tenemos que modificar los hábitos alimenticios. Bajar el consumo de grasas saturadas, imitar elementos de la Dieta Mediterránea. Educar temprano sobre la importancia de la nutrición y el ejercicio, estilos de vida. Hay una impresión todavía de que el nene gordito es saludable, pero no, es malnutrido, posiblemente por una deficiencia proteica. Las enfermedades del corazón hay que enmarcarlas en la realidad social del país, donde el 65% de los niños viven bajo niveles de pobreza y más de la mitad de los hogares son de madres solteras, con hasta dos trabajos.
Muchas veces estas enfermedades son silentes o la persona se lo achaca a otra cosa. Por ejemplo, dolor de pecho a estrés. ¿Cuándo visitar a un cardiólogo?
- Debemos mejorar la educación primaria y estimular que visiten al médico desde los 21. Que se hagan una evaluación física al año. Hay un problema de acceso, pero hay que ir (al médico), no esperar que le duela algo. La estructura de pago hay que dirigirla a eso, porque muchas veces hay exámenes preventivos que no los cubren, aunque también hay planes que están cambiando porque la prevención produce economías.
¿Cuál es su wishlist para PR, tanto a nivel del sistema de salud como país?
- Más accesibilidad al cuidado médico, al sistema de salud. Más estrechamente ligado al sistema de educación. Que salud sea parte educativa de nuestros jóvenes. Lamentablemente no es prioridad la prevención dentro de la filosofía hedonista en Puerto Rico. Como país, que haya más trabajo, que se honre su valor y las aportaciones de cada individuo de nuestra sociedad.






















































