Por Marga Parés Arroyo
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Hace más de dos décadas, las escuelas especializadas se han convertido en un espacio clave para la formación de estudiantes sobresalientes en áreas como deportes, bellas artes, música y desarrollo de talento, entre otras destrezas y aptitudes.
Existen 63 planteles en todo el país, creados para atender a una matrícula de alumnos con habilidades excepcionales que debe superar un riguroso proceso de admisión.
Sin embargo, expertos advierten que la demanda supera la oferta y que es necesario ampliar el sistema ante las largas listas de espera.
Conocedores del sistema educativo también coinciden que el crecimiento de estos centros de enseñanza especializada debe ir acompañado de los recursos necesarios, como personal docente altamente capacitado, infraestructura específica y materiales adecuados.
A esto se suma otro desafío: la limitada oferta de empleo a nivel local para estudiantes que se gradúan en áreas altamente especializadas, lo que muchas veces dificulta su inserción en el mercado laboral ante la falta de plazas cónsonas con su concentración de estudios.
“Son escuelas cruciales”, planteó el doctor César Rey, exsecretario del Departamento de Educación (DE). Según el catedrático de la Universidad de Puerto Rico (UPR), los orígenes de este concepto educativo fueron impulsados por el educador Ángel Quintero Alfaro, quien también ocupó el cargo de secretario del Departamento de Educación (DE) bajo la administración de Roberto Sánchez Vilella (1965-1968).
De acuerdo con el Sistema de Bibliotecas de la UPR, recinto de Río Piedras, durante su gestión Quintero Alfaro impulsó varios proyectos innovadores, como las Escuelas Ejemplares, concepto bajo la Reforma Educativa de Puerto Rico que buscaba crear centros modelo de alta calidad, innovadores y de alto nivel intelectual para inspirar mejoras, con rigurosos currículos y preparación avanzada.
“Él empezó a trabajar proyectos alternos, grupos especiales, cómo ubicar estudiantes talentosos de escuelas públicas para retarlos”, resaltó Rey.
Tan reciente como en el año académico 2024-2025, a través de una carta circular (002-2024-2025), el DE divulgó la Política Pública sobre las Normas para la Organización y Funcionamiento de las Escuelas Especializadas.
Este documento detalla que -dentro de la responsabilidad de esta agencia para mejorar el aprovechamiento académico y el desarrollo de talentos de su matrícula estudiantil- se creó la Unidad de Escuelas Especializadas, adscrita a la Secretaría Auxiliar de Educación Ocupacional y Técnica, de la Subsecretaría para Asuntos Académicos y Programáticos.
¿El fin? Establecer y desarrollar al máximo los talentos, habilidades y capacidades de estudiantes de escuelas públicas.
Bajo esta estructura, se crearon escuelas especializadas en: Tecnología; Ciencias y Matemáticas; Desarrollo de Talentos; Bellas Artes; Libres de Música; Idiomas; Bilingües y Deportes. Estas deben cumplir con parámetros de excelencia académica, así como con una facultad de reconocida competencia profesional, lo que se evidencia en los resultados de las evaluaciones de desempeño de personal.
“La cantidad de estudiantes que poseen el talento, la habilidad, la capacidad y que desean entrar a una escuela especializada es superior a las oportunidades que se ofrecen actualmente. Por tal razón, la permanencia en estas escuelas es un privilegio que requiere compromiso, dedicación y esfuerzo de parte del estudiante, su familia y de la comunidad escolar en general”, reconoce la carta circular mencionada.
Este documento también informa que las escuelas especializadas establecen un promedio mínimo (especialidad y académico) de admisión y readmisión. En general, el promedio académico es de un mínimo de 2.50, excepto en las de Ciencias y Matemáticas, donde es de 3.50 o más.
Modelo altamente cotizado
“La (Escuela) Libre de Música fue una de las primeras (escuelas especializadas)”, señaló Rey.
Bajo la Ley 365, de 1946, se crearon tres escuelas libres de música en Puerto Rico en: San Juan, Ponce y Mayagüez. Bajo la Ley 133, de 1968, se crearon otras en: Humacao, Caguas y Arecibo. Y bajo la Ley 103, de 2013, nació la Escuela de Bellas Artes y Música de la Montaña. Mientras, en 1994 (Ley 116) la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini fue declarada Patrimonio Nacional de Puerto Rico, sirviendo como modelo al resto de estas escuelas.
“Además (del DEPR), los municipios también fueron creando escuelas municipales especializadas. Para mí, todas esas escuelas tienen el mejor talento de Puerto Rico. Tienes que tener un promedio excelente para entrar, más el talento, ya sea musical, deportivo o artístico. Eso requiere el doble del tiempo (para el estudiante). Por ejemplo, en la Libre de Música el currículo es mitad musical y mitad educación. Y salen a las 5:00 p.m.”, indicó Rey.
El sociólogo advirtió que, dentro de la excelencia que caracteriza a estos planteles, también cuentan con la mayor retención estudiantil y aprovechamiento académico, así como con menos incidentes de violencia.
“Son protegidas por la calidad de maestros que tienen. Y lo más importante es que hay un entusiasmo por el propósito particular de cada escuela. Son niños extremadamente comprometidos. Algunos viajan de sus pueblos hasta la escuela especializada”, indicó.
A su juicio, la falta de más planteles de este tipo se debe, en gran parte, a los altos costos que requieren. No obstante, resaltó que hay muchas que reciben donaciones filantrópicas. Algunos que han ayudado, dijo, son la Fundación Ricky Martin y la Fundación Banco Popular, entre otras organizaciones, músicos y donaciones anónimas.
“Son escuelas exitosas, pero me parece que Puerto Rico no ha enfocado en la importancia que tienen. De las escuelas musicales muchos pasan directamente al Conservatorio (de Música), con la tragedia de que muchos se gradúan como concertistas y terminan como (directores de) música popular o emigrando porque no consiguen trabajo aquí (en esa área). Igual pasa con cantantes de ópera, ballet, danza clásica y moderna. Parte de esas personas exitosas son egresadas de escuelas públicas especializadas y no consiguen trabajo aquí. En Europa, América Latina y Estados Unidos tienen más oportunidades (de trabajo). No hay un mercado (laboral) posterior, lo que puede ser una limitación (para su desarrollo profesional)”, deploró Rey.
Bajo la Ley 60, comentó, se podrían impulsar incentivos que luego requieran que aporten a la cultura del país, incluyendo al desarrollo de las escuelas especializadas.
Lo ideal, sostuvo, sería que en cada municipio haya un mínimo de tres escuelas especializadas. No obstante, comentó, urge la formación de más maestros capacitados para estos planteles. También advirtió la necesidad de más recursos adecuados, como instrumentos o artículos deportivos, entre otros.
La Escuela Especializada en Deportes, del Albergue Olímpico; la Escuela Especializada en Ciencias y Matemáticas, de University Gardens y el Centro Residencial de Oportunidades Educativas, de Mayagüez (CROEM), fueron algunos de los planteles especializados de excelencia mencionados por Rey. Entre sus egresados, señaló a Luis Aníbal Avilés, graduado de CROEM y catedrático de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, experto en derecho energético, corporativo e internacional.
“Como él hay cientos de egresados de estas escuelas, muchachos talentosísimos”, dijo.
La Escuela Ecológica de Culebra y las de corriente Montessori fueron otros esfuerzos educativos de excelencia señalados por el sociólogo.
“Las Montessori también tienen un matiz de grupos especiales. Tienen una metodología alterna y el resultado ha sido exitosísimo”, indicó.
Tanto las Montessori como las escuelas especializadas, sostuvo, ofrecen saberes distintos a una diversidad de talentos.
“Es tomar de una educación masiva un interés en cultivar aquellos talentos que aprenden de manera distinta”, expresó.
Rey lamentó el que la alternancia política haya influido tanto en las modalidades educativas que se han implantado en la isla, principalmente, por los fondos federales que se reciben para este particular. También deploró los compromisos político partidistas que han incidido en las corrientes educativas del país.
“Hay gestores externos que marcan de alguna manera esta filosofía educativa. Tal vez podría ser más lineal y no lo es por esos factores ajenos a la educación”, dijo.
Por otra parte, el catedrático de Administración Pública advirtió que, aunque el número de estudiantes, empleados y escuelas del DE se han reducido, el presupuesto se ha duplicado.
“En este juego de ajedrez no cuadran las piezas adecuadamente. Tal vez la educación de las escuelas especializadas podría ser un objetivo excelente (para fortalecer), sobre todo con los resultados (educativos obtenidos)”, dijo al deplorar que se sigan importando modelos educativos cuando esfuerzos como las escuelas especializadas han demostrado ser exitosos.
Como ejemplo de una escuela que ha mostrado una mejoría notable señaló a la Escuela Especializada en Tecnología Federico Asenjo. De un 80% de deserción escolar, con un cambio de dirección escolar, horarios alternos, talleres y tutorías, se logró un 100% de retención, relató.
“Se prefiere hablar de escuelas bilingües, que tienen su importancia, pero creo que hay muchas cosas populistas para el oído del votante y no para el crecimiento del país”, lamentó.
En general, dijo, toma unos diez años el conocer si los currículos implantados son exitosos. Por eso, insistió, no es posible medir el éxito si las reglas del juego cambian constantemente, más aún cuando hay esfuerzos como estos que han demostrado ya su efectividad.
Mejoran su proficiencia
“Históricamente, las escuelas especializadas son las de mejor proficiencia o desempeño en las pruebas estandarizadas. Sus proficiencias siempre están por encima del 50 a 60%, dependiendo de la materia”, indicó el doctor Ángel Sierra, director ejecutivo de ABRE Puerto Rico, organización sin fines de lucro que usa la tecnología y el análisis de datos para promover transparencia y participación ciudadana en la formulación de política pública.
Según explicó, hay algunas escuelas especializadas que solo abren por la tarde para impartir los talleres especializados, mientras hay otras de currículo completo, es decir, académico y especializado.
“Las escuelas especializadas tienen unos requisitos de admisión. Por eso las listas de espera. Ellos escogen a los estudiantes que puedan ingresar, según unos criterios que cada escuela puede establecer en base a distintas especializaciones, ya sea Bellas Artes, Tecnología, Ciencias y Matemáticas, entre otras”, informó.
“Escogen a los mejores que aplican, los de gran talento y buenas notas. Y entran a estos programas para seguir desarrollándose a un nivel más avanzado. Dentro de la diversidad de estudiantes, es bueno tener estos currículos especializados que puedan retarlos”, agregó.
El también psicólogo advirtió que hay directores de escuelas no especializadas que han planteado que es fácil lograr un mejor desempeño académico cuando puedes controlar quien entra o no al plantel.
“Si pudiéramos tener más escuelas especializadas para esa demanda de estudiantes (en espera de ser admitidos) sería una bendición”, dijo.
El reto, subrayó, es que continúen mejorando su desempeño y calidad educativa.
Como ejemplo, mencionó que el nivel de proficiencia del 2024-25 de las escuelas especializadas fue de 61.35%, el más alto de todas las modalidades educativas del país. Además, mejoraron casi 10% ya que el año anterior su desempeño general había sido de 52%.
Mientras, el resto de las proficiencias medidas fue en las Escuelas Alianza (45%), Vocacionales (33%), Corriente Regular (46%), Montessori (41%) y Educación Especial (48%). En todas hubo mejoría, en comparación con el año previo, informó Sierra.
“Si queremos retarnos sobre el sistema público, quisiéramos que todas estén sobre el 70%. Sería lo ideal”, indicó.
Estudios que ha realizado ABRE Puerto Rico, comentó, han descubierto que cada escuela es su propio mundo, por lo cual son pocas las estrategias “one size fits all”.
“Puede haber algunos temas que se repiten, como de infraestructura y retos burocráticos, pero cada escuela tiene su particularidad. En las especializadas, el reto son sus recursos y maestros especializados dispuestos a ofrecer ese currículo extendido y sacrificado.
Algunos maestros se quedan hasta por la noche con los estudiantes. Ese reto de personal y recursos es uno de los mayores. Pero cada escuela realmente es un mundo. Cada uno tiene su lista de dolores de cabeza”, manifestó Sierra.
Coincidió en que debe haber más para suplir su demanda, estudiantes que quieren lanzarse a ese reto académico y de talento especializado que ofrecen estos programas.
Además, recomendó el establecimiento de subdirectores para aliviar la carga de trabajo de los directores y que haya entonces una figura que pueda dedicar más tiempo a asuntos académicos y estudiantiles, no administrativos y burocráticos.























































