
Por Sandra Caquías Cruz
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PONCE – Poco más de medio centenar de personas acudieron esta tarde -lunes- hasta la tumba donde están sepultados los restos del exgobernador Luis A. Ferré Aguayo, para participar de un acto en el que recordaron su legado.

El tema de la estadidad, ideal que Ferré Aguayo convirtió en su lucha política, dominó el discurso en el que también lo recordaron como un mecenas de las artes, ingeniero y amante de la cultura puertorriqueña. Mientras, a pasos del lugar, a la sombra de un árbol, un hombre con un sombrero, tipo panamá, tocaba un chelo.
Y bajo tres enormes carpas blancas estaban los invitados. Tiody de Jesús, viuda de Ferré, fue el único familiar presente. La alcaldesa de Ponce, Marlese Sifre, estuvo en la ceremonia, así como otros miembros del Senado y la Cámara de Representantes.
El mensaje del acto lo ofreció la secretaria de Estado, Rosachely Rivera Santana, quien hizo un recuento de la vida de Ferré Aguayo y leyó una Proclama en la que se declaró el 17 de febrero como el Día Conmemorativo del Natalicio de Luis A. Ferré Aguayo. «Se legado continúa vivo», expresó.
«Al honrar su memoria, renovamos nuestro compromiso con un Puerto Rico que valore la educación, la cultura, la participación ciudadana y el servicio público responsable. Renovamos el compromiso de mantener vivas muchas de sus enseñanzas que nos han servido de guía en nuestras vidas. Nos enseñó a pensar. A ser honestos y honrados. A amar el servicio público. A amar a Puerto Rico», dijo.
«Nos enseñó algo que el pueblo lo ha adoptado como suyo: La razón no grita, la razón convence. Como dijo en uno de sus versos el poeta yaucano, Francisco Lluch Mora, amigo de Don Luis: “Solo el amor nos salva del olvido”.
«Don Luis vive porque lo amamos, y porque lo amamos es que lo recordamos. Don Luis A. Ferré permanece en la historia y, sobre todo, en el corazón de todos nosotros», dijo Rivera Santana.













































