El TAVR es un procedimiento mínimamente invasivo.
La estenosis aórtica es una condición cardíaca seria que, aunque puede avanzar lentamente, tiene consecuencias potencialmente mortales si no se trata a tiempo. Ocurre cuando la válvula aórtica se endurece y no abre adecuadamente, obligando al corazón a trabajar con mayor esfuerzo para suplir las necesidades del cuerpo.
“La válvula aórtica es como una compuerta que permite que la sangre salga del corazón hacia el resto del cuerpo”, explicó el Dr. Rafael Rivera Berríos, cardiólogo intervencional y director del Instituto Cardiovascular del Centro Médico Episcopal San Lucas. “Cuando esa compuerta no abre bien, el corazón se encuentra con una obstrucción cada vez que bombea”.
Esta condición se presenta con mayor frecuencia en personas de edad avanzada, como parte del proceso de envejecimiento, aunque también puede estar relacionada con enfermedades congénitas, infecciones previas, tratamientos de radioterapia o problemas renales.
Durante años, el único tratamiento definitivo era la cirugía de corazón abierto. Sin embargo, los avances en la cardiología intervencional han cambiado ese panorama.
“El reemplazo valvular aórtico transcatéter, conocido como TAVR, vino a revolucionar el tratamiento de estos pacientes”, señaló el doctor.
“Antes, si una persona no podía operarse, muchas veces no había alternativas y la condición se convertía en una sentencia”.
El TAVR es un procedimiento mínimamente invasivo en el que se reemplaza la válvula enferma sin necesidad de abrir el pecho. Generalmente se realiza a través de una arteria en la ingle y puede hacerse con sedación consciente.
“En muchos casos, el procedimiento puede durar entre 30 minutos y una hora”, indicó el especialista, destacando que la recuperación suele ser rápida.
Los beneficios son evidentes. “Los pacientes llegan con fatiga severa, mareos, dolor de pecho o desmayos, y muchas veces la mejoría es inmediata”, explicó. Algunos incluso refieren sentir alivio al despertar del procedimiento. “Al otro día están caminando y en pocos días regresan a su rutina”.
El especialista también recalcó que el TAVR no es una solución universal y que cada caso debe evaluarse de manera individual. La decisión de realizar el procedimiento surge de una evaluación cuidadosa por un equipo multidisciplinario, conocido como “Heart Team”, integrado por cardiólogos y cirujanos cardiovasculares.
“No todos los pacientes se benefician de la misma alternativa”, explicó el doctor. “Nuestro compromiso es identificar cuál tratamiento ofrece mayor seguridad y mejores resultados para cada persona”.
Finalmente, el especialista hizo un llamado a no ignorar los síntomas. “Cuando la estenosis aórtica empieza a dar señales, el riesgo de muerte aumenta significativamente si no se trata”, advirtió. “Evaluarse a tiempo puede salvar la vida y devolver calidad de vida de forma sorprendente”.
Para información sobre el Centro Médico Episcopal San Lucas y los servicios que ofrece, accede a sanlucaspr.org, llama al 787-844-2080 o síguelos en sus páginas de Facebook, Instagram, LinkedIn y YouTube.
Por Centro Médico Hospital San Lucas





















































