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Tres décadas de amor, autismo y unión

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Por Sandra Caquías Cruz
redaccion@esnoticiapr.com

 

YAUCO – María Ruiz Medina y Aurelio Torres Figueroa son un vivo ejemplo de que las adversidades unen un matrimonio.

La pareja se casó hace poco más de 30 años. Tuvo tres hijos, una fémina y dos varones. La fémina, Tania Torres Ruiz, es la mayor y tuvo un desarrollo completamente normal. No ocurrió así con los varones.

Ambos varones comenzaron a mostrar que su desarrollo no iba a la par con su edad. A los pocos años fueron diagnosticados con autismo, una condición que volvió a aparecer en otra generación de la familia paterna.

La llegada de ‘Jun Jun’, como apodan a Aurelio Torres Ruiz, el mayor de los hijos varones aparentó ser normal, pero era un niño que no hablaba. Las evaluaciones de profesionales confirmaron que se trataba de autismo.

A los pocos años nació Kevin Omar, quien imitaba a su hermano mayor por lo que sus padres inicialmente pensaron que el segundo hijo varón copiaba la conducta del hermano mayor, pero con el tiempo se dieron cuenta que no era así.

El segundo varón también fue diagnosticado con autismo. Ante los cuidados que requerían los niños, la pareja tomó una gran decisión: él dejó su trabajo de electricista en un pueblo distante de su hogar y comenzó a trabajar en la mecánica automotriz y ella renunció al supermercado en que laboraba y se entregó a la crianza.

El recibir esos diagnósticos ¿cómo fue para ustedes? “Fue bien duro, pero los hijos son los hijos. Entendí que hay que quererlos más todavía porque ellos por si solos no se pueden defender, y para eso estamos nosotros, para defenderlos. Hay que ser padres, amigos, de todo para ellos”, respondió Torres Figueroa, quien resaltó que ambos han ido independizándose y realizan varias tareas, como el recoger sus camas al levantarse y otras tareas de cuidado personal.

La pareja lleva tres décadas en esa rutina. En una humilde vivienda de un cerro en Yauco cuidan de sus tesoros, así llaman a sus hijos. Casi a diario visitan el supermercado, no por la urgencia de comprar provisiones sino porque esa rutina es un calmante para su hijo ‘Jun Jun’.

Mientras, la hija mayor labora en una oficina de gobierno y el pequeño pasa largas horas viendo televisión, durmiendo o desmontando todo lo que le cae en las manos.

“Yo hago por ello lo que sea, lo que sea”, afirmó Torres Figueroa, en el balcón de una vivienda donde ven gran parte del pueblo de Yauco. Explicó que su mayor temor es lo que pasará con sus hijos cuando él falte.

¿Cómo ha sido para ustedes, como pareja, sobrellevar la situación? “Nos ha unido. Estamos más apegado, porque es amor de familia. La familia es primero que na’. Y eso nos ayuda a que, si nosotros estamos bien, los nenes van a estar bien”, respondió Torres Figueroa.

“Es un vaivén. Hay días buenos y días malos, hay momentos difíciles, pero uno aprende de esas cosas. Ellos nos enseñan a tener paciencia”, dijo Ruiz Medina.

¿Cómo hacen para ir al cine, salir a comer, a compartir? “Eso se acabó”, respondió Ruiz Medina antes de explicar que salen a lugares donde pueden ir sus hijos, aunque reconocen que eso les requiere estar muy atentos a lo que hacen y a la conducta de sus hijos.

“Cuando eran pequeños, salíamos, pero no disfrutábamos nada. Había que estar pendientes”, describió. “A mí no me gusta el cine. Él llega cansado de trabajar”, abundó Ruiz Medina.

“Podemos ir por ahí, no sé, comernos algo, pero irnos al cine o a darnos una copita, pues no. A la verdad que nada”, afirmó.

Explicó que cuando su esposo o ella se enferman y han tenido que ir a un hospital se los tiene que llevar y la espera se le hace difícil porque son jóvenes curiosos que siempre están en movimiento y debe velar lo que hacen constantemente.

Torres Figueroa relató que en muy raras ocasiones su esposa le ha pedido a un familiar que los ayude a velarlos para que ellos puedan realizar determinada gestión, “pero es porque la necesidad obliga a este momento”.

El Día de San Valentín ¿ustedes preparan algo especial? “Especial, cocino algo especial”, respondió ella, quien se describe como una mujer que se disfruta la cocina.

Narraron que en los cumpleaños acostumbran a comer algo especial que ella prepare, pero que es la pizza lo que más disfrutan sus hijos y, aunque han salido a comprar pizza, celebran la ocasión en la casa. “Más disfrutábamos nosotros como adultos que ellos”, comentó Ruiz Medina.

¿Cómo se sienten? “Yo me siento orgulloso, porque es lo más lindo que me pudo haber pasado. Que Dios coja a uno para tener dos hijos así, es una bendición. Yo hago por ellos lo que sea.. en ningún lado voy a permitir que los humillen o que los maltraten”, respondió Torres Figueroa.

“Estos son mis hijos y yo los adoro. Agradezco a Dios por dármelos”, dijo antes de resaltar que su hijo mayor actúa como si su deber es asistir a su papá en todo lo que hace.
La pareja afirmó que tener niños especiales es un reto que los ha unido como pareja, donde no hay tiempo para la monotonía porque todos disfrutan de las ocurrencias del otro.

“Estamos cada vez más pegaditos. Los años nos va haciendo hermanos”, dijo Torres Figueroa antes de soltar una sonrisa.

“No queremos lujo, lo que queremos es estar bien como familia y más unidos cada día; ese es el mayor tesoro”, dijo Torres Figueroa. “No nos hace falta nada”, afirmó la esposa.