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Convento queda fuera de los fondos para la reconstrucción

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Por Nydia Bauzá
redaccion@esnoticiapr.com

 

GUÁNICA – El edificio principal del convento de las Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, sigue inhabitable por los graves daños que sufrió con el terremoto de 6,4 del 7 de enero de 2020, mientras, la congregación no logró acceder a los millonarios fondos federales de reconstrucción para restaurar la estructura que ubica en la histórica hacienda Santa Rita de este municipio al suroeste del país.

La otrora hacienda azucarera, convertida en santuario y noviciado, tiene también un pequeño cementerio, donde yacen los restos de la fundadora de la orden religiosa, Madre Dominga Guzmán Florit, cuyo apostolado está en proceso de evaluación en el Vaticano como candidata a beatificación. El lugar, que es objeto de continuas visitas y peregrinaciones, es considerado patrimonio histórico espiritual de Puerto Rico. En 1986 fue visitado por la Santa Teresa de Calcuta, en vida de Madre Dominga y la congregación puertorriqueña posee la única réplica en el mundo del santuario de las apariciones de la Virgen de Fátima, en Portugal.

A pesar de que iglesias y otras estructuras religiosas afectadas por los temblores y los huracanes, Irma, María y Fiona cualificaron para recibir los fondos federales de recuperación de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA), el grupo de religiosas de Guánica no recibió una orientación adecuada sobre cómo acceder a estas ayudas del gobierno federal.

Esta semana la Iglesia Católica anunció la reconstrucción de unos 600 templos y colegios con una asignación de $400 millones del gobierno federal, local y el sector privado, pero, el Convento de las Hermanas Dominicas de Fátima no fue incluido entre estas instituciones eclesiásticas.

“Nos orientaron mal. Nos dijeron que los fondos que había disponibles en ese momento eran en calidad de préstamos y por eso no se pudo acceder a ellos. Lo que nos ofreció FEMA fue un préstamo y nosotras no nos podíamos meter en préstamos”, explicó a Es Noticia, Sor Fátima Rivera Aponte, priora general (madre superiora) del convento, localizado en PR-116, en la colindancia entre Guánica y Yauco.

La monja narró que tras el sismo del 7 de enero de 2020 personal de FEMA visitó el santuario y evaluó los daños. En la Casa Madre fueron estimados entonces en unos $3 millones. Sostuvo que en ese momento FEMA les dijo que “lo único que nos podía ofrecer era un préstamo, pero nosotras no podíamos manejar un préstamo de esa magnitud”.

Además, subrayó que la prioridad para la congregación era remover del lugar a las monjas que estaban encamadas.

El impacto del terremoto al santuario ocasionó que varias religiosas tuvieran que pernoctar por meses en casetas de campaña en los predios.

Sor Fátima relató que más de dos años después se enteraron de que los préstamos federales se convertirían en donaciones, pero cuando trataron de acceder a los fondos el período para radicar las solicitudes ya había caducado.

“La Casa Madre, que es la Hacienda Santa Rita, que tiene más de 225 años, quedó inhabilitada y tuvimos que sacar las hermanas que vivían allí”, detalló. En la estructura vivió la Madre Dominga y en su habitación se conservan sus pertenencias, pero por los daños del terremoto, se tuvieron que reubicar en otro lugar.

La madre superiora relató que cada cierto tiempo, grupos de laicos y feligreses acuden a la Casa Madre a hacer limpiezas porque siguen cayendo escombros del techo “y si la dejamos deteriorar se pierde”.

La religiosa sostuvo que la antigua estructura en madera y mampostería (un tipo de ladrillo) se puede reparar si se comienza por el techo y las áreas que están más afectadas. “Es costosísimo, pero la casa se puede reparar”, afirmó.

Además de FEMA, por tratarse de un monumento histórico, la congregación tocó las puertas del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), pero la madre superiora dijo que desconocen “en qué estatus quedó (la gestión)”.

Recordó que la primera vez que tuvieron que restaurar la estructura en 1994, el ICP les orientó sobre los materiales que debían usar, pero tampoco les ofreció asistencia económica. Añadió que, en 2019, antes del sismo, habían reparado todas las puertas de la casona.

Narró que hasta el momento solo han logrado restaurar una parte de la Casa Generalicia (donde se ubica la administración del convento). Agregó que una parte del edificio, de dos plantas, tuvo que ser demolido y para abaratar costos, tuvieron que reconstruirlo de un solo nivel. Este alberga algunos dormitorios, una capilla y una sala para visitantes.

Destacó que la reconstrucción la lograron con donativos de feligreses, asistencia de algunas diócesis, instituciones privadas y con los reembolsos de los seguros de la propiedad. También tuvieron que reubicar el espacio que utilizan para elaborar las formas (hostias) que se utilizan como parte de la eucaristía en misas.

“Tuvimos que sacar de aquí a las hermanas enfermas y encamadas porque no era seguro y ahora las tenemos en otro lugar en Ponce”, sostuvo la religiosa. Indicó que como las reparaciones iban a tardar y continuaban los movimientos telúricos adquirieron una propiedad en “un área menos propensa a terremotos” en la Ciudad Señorial, donde actualmente han ubicado a unas 22 monjas, algunas con condiciones de salud.

Además, del cementerio donde yace el panteón de la Madre Dominga y de otras religiosas de la congregación, el santuario alberga una capilla donde se oficia misa los domingos, la Plazoleta del Sagrado Corazón de Jesús, el Obelisco del Sagrado Corazón y un rosario iluminado.

La antigua hacienda se construyó en 1800. En 1984 fue incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos y en el año 2000, en el Registro de Sitios y Zonas Históricas de Puerto Rico.

En tiempos de la antigua plantación azucarera la estructura tenía cuartos de esclavos y durante la Guerra Hispanoamericana el edificio fue utilizado por el ejército español y posteriormente, por el ejército estadounidense. Desde 1953 es utilizado por la Orden Dominica de Nuestra Señora de Fátima que fundó la Madre Dominga en 1949.

Sor Fátima sostuvo que la rehabilitación de la histórica estructura dependerá “de la asistencia de instituciones privadas y de la buena fe del Instituto de Cultura que nos ayude a hacer un plan de restauración”.

Aseguró que semanalmente el santuario recibe mucha gente, feligreses y peregrinaciones, sobre todo, este año en que el Santuario de Fátima fue declarado Santuario Jubilar por el obispo de Ponce, Rubén González, en el año de Jubileo de la Esperanza.

A pesar de las gestiones infructuosas, la abadía no pierde la esperanza de reconstruir las áreas inhabitables del histórico convento.

“Por mucho tiempo cuando todo esto ocurrió las hermanas vivieron en casitas de campaña y lo hicieron con mucha resiliencia y esperanza y eso es lo que nos puede motivar en esta Semana Santa a dar gracias a Dios porque tenemos esperanza, tenemos fe y nunca nos abandonará, como nos decía Madre Dominga”, reflexiona Sor Fátima.