SALINAS – La Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un plan global que establece metas para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad antes de ese año, especifica que su fin es no dejar a nadie atrás y poner en primer lugar a los más desfavorecidos.
A ese pensamiento, la líder comunitaria Wanda Janette Ríos Colorado, presidenta de la Asociación de Residentes de la Comunidad La Margarita, en Salinas, enervó los resultados de un estudio que recién leyó y el cual revela que las regiones sureñas de la mayoría de los países, son las más desfavorecidas por los gobiernos al encontrar en ellas un lugar donde permitir contaminación y mantener la dejadez gubernamental.
La reflexión de Ríos Colorado fue en el centro comunal que la Asociación utiliza como sus oficinas y en momentos en los que el vecindario era abrigado por el olor a cannabis. Según explicó, se trata del vecino más reciente que recibieron, una empresa dedicada al cannabis medicinal y que hace un tiempo tuvo que cerrar durante varias semanas.
Y frente a donde trabajan con cannabis está la empresa -Steri Tek, a quien la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA) multó por lanzar al aire niveles altos de –, un químico catalogado como cancerígeno. “Los multaron por $700,000 y tiene que cumplir”, dijo.
Ríos Colorado no precisó, pero aseguró, tiene vecinos diagnosticados con cáncer y anualmente fallecen varios de esa enfermedad. “Tengo aquí casi 100 casos de cáncer. Todos los años enterramos dos o tres de cáncer”, dijo.
“No hay ninguna esterilizadora que emita tanto dióxido de etileno al aire”, denunció.
La comunidad La Margarita se formó hace más de medio siglo. La inmensa mayoría de los residentes son adultos mayores. Eran maestros que al llegar su momento de jubilación se quedaron con miseros ingresos, señaló.
La Margarita está aledaña a una zona industrial. Muchas de sus viviendas están justo donde el río Nigua se abría paso antes de terminar en el mar. Precisamente, la lucha y organización de la comunidad nació con un reclamo para la canalización de ese río, de eso hace varias décadas.
Empero, llegaron otras luchas. Una torre para antenas agravó los problemas de inundación porque cuando el río aumenta el caudal la corriente choca con la antena y esas aguas se desvían a la comunidad, explicó Ríos Colorado.
La torre de antenas fue levantada y está en operación. El dueño del terreno es una iglesia. “Ellos la han construido sin permiso porque aquí el que tiene dinero hace lo que le da la gana, esa es la realidad”, expresó la líder comunitaria. “Lo último que hicieron fue conseguir que el gobierno le aprobara el permiso, pero volvimos a impugnarlo.
Mientras, en el tribunal se dilucida una pugna el establecimiento de la antena que, adicional a dirigir el caudal del río a la comunidad, la Asociación de Residentes rechaza por la radiación que emite y que los vecinos insisten en que les afecta.
Ríos Colorado explicó que otro de los problemas con inundaciones obedece a que el propietario de un terreno aledaño a La Margarita, supuestamente removió mangle, podó y realizó limpieza de vegetación que ayudaba en el control de inundaciones.
Indicó que desconoce que uso les darán a esas tierras, pero no descartó que fuera un amplio desarrollo tras escuchar expresiones de que supuestamente el área la vendería en solares.
La comunidad La Margarita lucha en pro del ambiente mientras diversos factores la atacan, describió Ríos Colorado.
Otra lucha de la asociación ha sido por conseguir propuestas con las que se puedan convertir en resilientes. Explicó que el gobierno federal le había aprobado varias propuestas y luego le cancelaron los fondos.
Una de esas propuestas era para colocar placas solares a las viviendas. El proyecto inició hace unos años, pero apenas alcanzó para 11 viviendas. La Asociación obtuvo una propuesta federal y luego de otorgarle los fondos, llegó la presidencia de Donald Trump y le quitaron los fondos.
Dos proyectos en los que se le otorgó $20 millones para colocar placas y hacer micro-redes de energía en lugares comunes de la urbanización se los cancelaron. “Lamentablemente Trump canceló todos esos programas y nos quitó los $20 millones”, dijo.
En Salinas y Guayama ahora se construye un parque de placas solares para venderle la energía a LUMA Energy. La política gubernamental no es suplir de placas al pueblo para que obtenga su autosuficiencia.
No obstante, la Asociación no se quedó de brazos cruzados y consiguió que una empresa le regalara varias placas solares que permitirán entregarle e instalarle el sistema, aunque sin baterías, a unas siete familias que tienen mayor prioridad porque hay personas encamadas o enfermas y necesitan tener alimentos refrigerados o máquinas conectadas sin depender de que alguien le prenda un generador.
Maritza Toro López, vecina del lugar, dijo que fue una de las primeras en recibir el sistema de placas solares y baterías por la urgencia que tenía de cuidar a su mamá que estuvo encamada.
Mientras mostraba las baterías, explicó lo difícil que le resultaba atender a su mamá que tenía limitaciones de movimiento y no cesó en expresar su agradecimiento a la Asociación por ayudarla. “Mi mamá tuvo una mejor calidad de vida”, dijo.
Ríos Colorado explicó que son varias las familias que tiene esa comunidad que cuando despiertan a medianoche, en medio de unas inundaciones, han bajado de su cama a poner sus pies en el agua porque la comunidad se inunda. Destacó el riesgo que eso representa para la población de adultos mayores que tienen que salir de una vivienda completamente inundada.
La Asociación logró que el centro comunal The New Jersey Puerto Rico Commission les otorgara fondos para adquirir un generador de energía que les permite continuar las operaciones del centro comunal y las luces de los parques aledaños.
“Es bien frustrante. Uno se levanta todos los días con ánimo de trabajar, de hacer el bien por tu comunidad, y son cantazos que le dan en la cara. A mí me han demandado personalmente y eso es dinero que tengo sacar de mi bolsillo para defenderme”, lamentó Ríos Colorado. “Salinas es el área de la pobreza, de la contaminación; (la zona de) el sur es el basurero de Puerto Rico”, dijo.
La ONU reconoce que cumplir con los ambiciosos objetivos de la Agenda 2030 requiere políticas con visión de futuro para lograr un crecimiento económico sostenible, inclusivo, sostenido y equitativo. ¿Estará La Margarita en alguna parte de esos planes?, fue la pregunta.
Una petición de entrevista a la alcaldesa de Salinas, Karylin Bonilla, para hablar de los diversos temas de contaminación que afectan ese pueblo, fue contestada por su oficial de prensa con un “ella no hablará de ese tema”.













































