HUMACAO – La fémina hallada muerta en la sala de su residencia, años después de su deceso, continúa en el Instituto de Ciencias Forenses a la espera de un familiar.
Aunque ha trascurrido más de un mes del hallazgo, la fémina no ha podido ser sepultada porque para identificarla necesitan un familiar directo al que puedan realizar una prueba especializada que confirme de quién se trata.
El ICF informó que la Unidad de Identificación realizó gestiones con planes médicos, hospitales y dentistas en su labor de identificar la occisa, pero no pudieron localizar radiografías antemortem de la fallecida.
“Ante este resultado, se prevé que la identificación requiera análisis de ADN. Ya se contactó a un familiar biológico para obtener una muestra que permita realizar la comparación genética”, indicó el ICF.
La fémina fue hallada muerta el pasado 17 de septiembre. El cuerpo en avanzado estado de descomposición yacía en el suelo de la sala de una residencia. El cadáver tenía más de un año y se cree pudieron haber trascurrido unos tres años desde su muerte.
La casa, en la calle 24 de la urbanización Villa Universitaria, en Humacao, estaba prácticamente sellada. Tenía papeles de aluminio en todas las rendijas, informó la Policía.
Los vecinos identificaron a la fémina como María del Carmen Martínez. Dijeron que no sabían de ella hace varios años y que ésta había expresado que se quitaría la vida.
Un vecino indicó que la mujer tuvo un hijo, que fue enfermera graduada y tiene una hermana.
Informaron que llamaron a las autoridades, pero nadie tomó la decisión de abrió la puerta de la casa. No había mal olor ni otro rasgo que pudieran sospechar que había un cadáver en el lugar, informó la Policía.
El sargento Johan Cantres Angleró, supervisor de la División de Homicidios de la Comandancia de Área de Humacao, explicó -en aquella ocasión- que todo apunta a que la mujer murió por causas naturales.
Cantres Angleró explicó que en la escena no había signos de violencia y que la fémina fue hallada en el piso de la sala. El cuerpo estaba boca arriba y tenía su ropa puesta.
En la escena no había armas de fuego, medicamentos ni equipo médico que utilizara la persona. La estructura mantenía el servicio de energía eléctrica, aunque todo estaba apagado.
El Sargento, quien estuvo en la escena, describió que habían marcas de fluidos corporales, pero no podían precisar que fuera sangre.
Los residentes cercanos dijeron a la Policía que llevaban más de un año sin saber de ella y sin ver un familiar en las inmediaciones de la casa.











































