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Convierte el baile en propósito de vida

PONCE – Floraliz Vázquez Torres siempre tuvo muy clara su pasión por el baile. De niña, su mayor pasa tiempo era ver videos musicales y tratar de aprender algunos pasos.

“Ese era como un escape para mí. Yo soñaba y me imaginaba en una tarima. Recuerdo que me ponía a bailar y cuando veía los videos me emocionaba y pensaba que yo estaba allí bailando. Yo creo que eran mis ganas de echar pa’ lante”, contó la joven de 23 años y explicó que su niñez fue bastante difícil.

“Yo vengo de un residencial público, pasé etapas bien complicadas, un hogar disfuncional. Tuve de frente la violencia doméstica, las peleas, la escasez económica. De verdad que fueron tiempos bien difíciles para mí y para mis hermanos. Pero me siento bien contenta y orgullosa por la resiliencia que hemos tenido. Todos somos personas buenas y de bien”, expresó la joven, quien enfrentó la muerte de su papá cuando tenía 11 años.

En medio de la dificultad, las artes se convirtieron en un refugio para la ponceña. “Yo en la escuela estaba en todo: clubes de baile, de teatro y de canto. Yo me envolvía en todo lo que tuviese que ver con arte, ese era mi escape”, explicó.

Pero el interés de Floraliz por el baile aumentaba más cada día. La joven soñaba con ir a una academia de baile. “Yo quería aprender a bailar de forma profesional, pero estaba clara de que las clases eran costosas y mi mamá no podía pagarlas. Cuando cumplí mis 15 años, le pedí a mami que de regalo de quinceañero me pagara unas clases en la academia de Julie Mayoral. Ella me complació, pero solo pudimos pagar 1 mes de clases”, contó.

El interés, el esfuerzo y el talento de la bailarina la ayudaron a conseguir una beca en la academia. “Yo ayudaba en lo que hiciera falta. Ayudaba con algunas clases, limpiaba los baños o lo que hiciera falta y a cambio de eso, no tenía que pagar. Hoy día agradezco a Julie Mayoral por haberme dado la oportunidad”, contó la joven y añadió que recaudaba dinero en las luces para poder costear los zapatos, los vestuarios y los maquillajes, porque eran muy costosos.

Floraliz fue becada en una nueva academia de hip hop y música urbana y decidió darse la oportunidad. “En ese nuevo lugar el trato fue muy diferente. Hoy puedo decir que no era un trato apropiado. Me hablaban mal, me decían cosas horribles, me trataban con palabras soeces y hasta me gritaban que nunca iba a lograr nada. Fue un tiempo horrible”, contó.

Pero la experiencia negativa motivó a la joven a esforzarse más aún. “Decidí que no podía quedarme en ese lugar, que tenía que echar pa’ lante. Solicité en la Universidad del Sagrado Corazón y me mudé al área metro. ¿Qué te cuento? Fue un nuevo reto, hubo días que no tuve ni para comer”, sostuvo.

La talentosa ponceña logró culminar su bachillerato en Comunicaciones con especialidad en Publicidad. Hoy día es coreógrafa y maestra de baile. Además de trabajar en una academia, tras el Covid 19, ofrece clases a domicilio para pequeños grupos.

Ha sido bailarina de Arcángel, Plan B, Tony Dize, Jowel y Randy, Cosculluela, Anuel, Bad Bunny, Alexis y Fido y Daddy Yankee, entre otros.

Ha subido a tarimas y espectáculos en Perú, Chile, Bolivia, Canadá, Colombia, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Argentina y varias ciudades de Europa y Estados Unidos.

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