Por Luis M. Baquero Rosas
PhD Comercio Internacional
Las políticas económicas del presidente Donald Trump con el objetivo de imponer alzas significativas en los aranceles de los productos extranjeros que llegan al mercado de los Estados Unidos puede tener un efecto negativo en la economía de la Isla si no entendemos de donde provienen los productos agrícolas que se sirven en las mesas de los hogares puertorriqueños.
Nuestro país como territorio de los Estados Unidos, se ve impactado por acuerdos regionales de integración regional donde la principal economía del mundo negoció participar con el objetivo primordial de eliminar barreras arancelarias y no arancelarias que impidieron el intercambio comercial y la entrada de productos de economías primordialmente agrícolas al mercado norteamericano y por consiguiente al mercado local.
El principal acuerdo comercial de América del Norte conocido TMEC Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el cual agrupa tres de las primeras quince economías del mundo, ha recibido significativas amenazas de la errática y cambiante narrativa proteccionista del presidente norteamericano, lo que de ser implementadas tendrán un impacto adverso en la disponibilidad y precios altos de productos agrícolas en el mercado puertorriqueño como en las cebollas, pimientos, zanahorias, la china valencia y el tomate grape provenientes de los campos de México, así como, en los precios de las papas para cocinar, las chuletas de cerdo y el filete de bacalao provenientes de Canadá. Esto sin considerar bienes de insumo naturales, maquinaria agrícola y productos tecnológicos que son producidos en ambas economías por su cercanía y acceso preferencial al mercado norteamericano.
En la zona de América Central, los Estados Unidos son miembros propulsores del CAFTA-RD, el acuerdo comercial de área de libre comercio con El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana que pueden ser impactados por alzas en aranceles y cuyos efectos serían devastadores en los precios de productos agrícolas como la yuca, la yautía, el ñame florido, el guineo, el swiss steak y la carne de guisar provenientes de Costa Rica. También en la malanga lila y los cortes de carne New York Steak, Ribeye, Porterhouse y Cowboy todos procesados en Nicaragua, nuestro principal proveedor de carne al mercado puertorriqueño.
Nuestro vecino República Dominicana podría ver incrementos en los precios del melón de agua, los pimientos verdes y el aguacate que es parte de la dieta tradicional en nuestra Isla. Así como el melón cantaloupe cosechado en Guatemala y Honduras, quienes se destacan como centros de producción en la industria de la costura global, compitiendo de manera positiva contra los tigres asiáticos China, Vietnam, Bangladesh, Malasia e Indonesia.
Mientras, la imposición de nuevos aranceles a productos provenientes de América del Sur tendrá impacto significativo en el precio de la carne molida, bistec machacado fresco y el pepper steak provenientes de Brasil, uno de los principales centros de exportación de carnes rojas. Impactando otros productos como las pechugas de pollo congeladas, las uvas rojas, peras verdes y ciruelas provenientes de los fríos campos de Chile, que a su vez es centro mundial de exportación de cobre, material esencial en diversas industrias tecnológicas.
Este panorama errático, puede ser devastador para la economía de Puerto Rico donde más de un 90% de los productos en las mesas provienen de países alrededor del globo.
Para nosotros en la Isla es imperativo conocer cuáles son esos centros de producción alimentaria y agrícola porque la nueva geopolítica del Gobierno de Estados Unidos va a continuar con sus decretos de políticas arancelarias y proteccionistas que se van a reflejar en las góndolas de los comercios y en las mesas de nosotros, los puertorriqueños en la Isla.