PONCE – El joven John C. Rueda Álvarez, de 17 años y quien se acaba de graduar de la escuela vocacional Bernardino Cordero Bernard, en esta Ciudad, fue admitido para integrar el equipo de soccer de Port St. Lucie, en la Florida, uno de sus grandes sueños en busca de una beca para estudios universitarios.
En suelo ponceño acaba de desfilar como graduando de ebanistería, con lo que completó su cuarto año de escuela superior y preparación académica luego de un inicio en el que los diagnósticos de hiperactivo y déficit de atención amenazaban su futuro.
Johanna Álvarez, madre de John, nunca se amilanó ni esperó sentada lo que el tiempo decidiera. Con mucha determinación se dio a la tarea de entregarse para que su retoño lograra el futuro que soñaba: ser un deportista.
La mamá decidió encaminarlo en los deportes. “Mi mamá siempre me ha apoyado. Está un poquito triste porque desde chiquito ella es la que me trae, me recoge y ahora se queda sola”, dijo.
Explicó que fue la mamá quien lo llevó a canchas y parques, pero John se mantuvo explorando disciplinas deportivas hasta que llegó al soccer, un deporte poco practicado en Puerto Rico en aquel entonces. “En Puerto Rico es como un deporte nuevo, Ahora es que esta creciendo”, indicó.
“Antes de entrar al soccer hice Karate, pero yo soy muy intranquilo y descontrolaba el grupo. No me quedaba quieto”, recordó de aquella infancia.
John apenas tenía seis años cuando comenzó a golpear la bola con los pies. Con su equipo recorrió diversos pueblos que tenían parque de soccer, entre ellos, Añasco, Cayey y San Juan. “Los parques son lejos”, comentó. Eso lo obligaba a salir de la escuela para que sus padres lo llevaran a pueblos distantes. Fueron muchas horas en carretera y otras más en el campo de juego.
A esos partidos se le sumaron representaciones fuera de Puerto Rico. Jugó torneos en España y en dos ocasiones tuvo la oportunidad de viajar a Argentina, donde llegó recolectando fondos para sus viajes, desde pedir en los semáforos hasta vender bacalaítos fritos, los que preparaba su mamá. Los vendía en diversas actividades y torneos, recordó. “Vendí limber en la escuela”, dijo sobre su entrega a este deporte.
La satisfacción de representar a su equipo y de ir puliendo su destreza en el deporte de soccer superaba con crece los sacrificios que realizaba para costear los viajes, relató en entrevista con Es Noticia.
“Es un deporte muy sacrificado. Ha sido un deporte de muchos gastos… hay que gastar mucho dinero en zapatos, en la ropa”, mencionó. “Hay que pagar a la liga. Tienes que pagar tu”, señaló.
Explicó que también hay gastos fuera del parque que tiene que cubrir con el dinero de sus padres, como la terapista para evitar lesiones y el gimnasio al que asiste para complementar sus prácticas.
¿Cuál es tu meta? “Mi plan A es ser futbolista profesional. Eso es lo que yo soñé desde muy pequeño. Todo lo dejo en las manos de Dios, si no se me da. También me gustaría estudiar psicología deportiva o terapia atlética. Algo que tenga que ver con el deporte”, respondió.
Explicó que hace un tiempo acudió a un ‘tryout’ donde fue seleccionado para este equipo y ahora aguarda por un evento en el que representantes de una veintena de universidades llegan a seleccionar y ofrecer becas a los jugadores. La posición que más le atrae jugar es mediocampista y extremo, “donde el entrenador me necesite”, dijo.
“Es una oportunidad muy grande”, dijo.
¿A qué le atribuyes que te hayan seleccionado? “A todo el esfuerzo que he hecho fuera del campo, porque tienes que hacer muchos sacrificios fuera del campo. Yo entreno, voy al gimnasio, también voy al parque solo, corro solo. Tienes que entrenar solo. La mayoría de las veces he tenido que entrenar solo”, dijo.
“Mi meta es darle ‘full’ tiempo al equipo… No le voy a bajar. Es hasta que sea profesional”, afirmó.








































