Por Marga Parés Arroyo
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PONCE – En 2012 Charlie Rivera se lanzó como empresario de un “ferry” que transportaba visitantes a Caja de Muertos, desde La Guancha. Bajo su administración, Island Venture (ahora East Island Excursions) cambió el concepto de solo ofrecer transportación marítima a una experiencia turística con comida, refrigerios, guía y acompañamiento al área.
“Movíamos unos 16,000 pasajeros al año”, relató Rivera, director ejecutivo de la empresa.
Pero con el huracán María perdieron una de sus embarcaciones. Y aunque a los pocos meses continuaron operando con otras embarcaciones que trasladaron de su otra sede en Fajardo, la pérdida del muelle de La Guancha -tras el terremoto del 2020- acabó de afectar la travesía que ofrecían a Caja de Muertos.
Salir de Salinas era más complicado para los pasajeros por las condiciones marítimas. Y la pandemia de COVID afectó más la situación al punto que, desde marzo 2021, ya no realizan la excursión a Caja de Muertos. Esto, lamentó Rivera, dejó a unos 15 empleados sin trabajo. Además, advirtió, tuvo un impacto en la economía pues turistas de esta excursión pernoctaban, comían y compraban en Ponce y otros pueblos del sur de la isla
“Hemos tratado de salir de algún otro muelle de Ponce, pero ha sido bien complicado (la permisología)”, comentó Rivera.
Según el empresario, tanto el exalcalde de Ponce, Luis Irizarry, como la alcaldesa actual, Marlese Sifre, han intentado ayudar en esta gestión, sin éxito hasta la fecha. Advirtió que FEMA no permite operar desde el muelle de La Guancha por su aparente vulnerabilidad tras los temblores.
Como alternativa, comentó, el municipio está intentando conseguir la permisología pertinente, incluyendo del DRNA, para que la empresa pueda utilizar otro muelle a construirse en el área de la playa de Ponce, adyacente al Parque Pasivo Enrique González.
Del municipio lograr los permisos, indicó, la empresa tardaría unos diez meses en construir un muelle flotante y adquirir una nueva embarcación, bajo una inversión aproximada de $1.5 millones, así como la contratación de diez empleados. La meta, dijo, es que esto pueda estar listo para el próximo año, de modo que puedan reanudar sus excursiones a Caja de Muertos.
“Caja de Muertos es una maravilla. No creo que haya otra igual en Puerto Rico ni el mundo. En poca extensión territorial tiene más de siete especies de cactus, muchas aves migratorias y la visita del tinglar. Era un viaje bien interpretativo y bonito y la cuidábamos como si fuera nuestra casa. Desde los terremotos, está abandonada”, deploró al comentar que el área también está a expensas de posible vandalismo.
“Es esencial que el DRNA vuelva (a Caja de Muertos). Desafortunadamente no está cuidada como debería”, agregó al resaltar que su vereda interpretativa era única en el Caribe e instruía a los visitantes sobre la vida marina en la reserva.
No fue posible conseguir una reacción del municipio de Ponce sobre estas gestiones.
EsNoticia supo que el personal que compone el Cuerpo de Vigilantes y otros empleados de la agencia ya no tienen la sede en Ponce, sino que se trasladaron a Salinas.
“Dicen que (Caja de Muertos) está feo y abandonado. Hace tiempo que no voy”, dijo un empleado que prefirió no identificarse.
“Eso está allí a suerte y verdad”, comentó otro.
Mientras, una persona con conocimiento del proyecto de restauración informó que este es “complicado” y que se identificaron más daños que los reportados por FEMA, lo que ha detenido la obra.
Por su parte, Ariel Fraticelli, un pescador de 79 años, comentó que la desolación en Caja de Muertos es tal que perdió parte de los animales que allí habitaban, como cabros y gallinas.
“Hay unas boyas que indican que no se permite pescar”, dijo.
El año pasado el DRNA anunció la instalación de unas boyas y sogas marítimas para demarcar el área de la playa Pelícano en Caja de Muertos.
“Antes había mucha tuna, sardinas y camarones por esta área del sur. Ahora (la diversidad marítima) es más limitada. Se ha afectado mucho desde (el huracán) María”, dijo al advertir que son embarcaciones privadas las que más visitan esta reserva para uso recreativo.
“Estaba más bonito antes, ahora las casas que había (de los vigilantes) están destruidas. Antes se veía mucho bote, mucho turista saliendo para allá de La Guancha. Ya no”, comentó, por su parte, el pescador Jonathan Santiago.





















































