El cáncer de seno no siempre avisa. En sus etapas iniciales puede desarrollarse sin dolor, molestias o cambios evidentes, haciendo de la detección temprana una herramienta fundamental para identificar la enfermedad cuando existen mayores oportunidades de manejarla oportunamente.
Para la Dra. Zuleika Díaz Negrón, cirujana de seno del Centro Médico Episcopal San Lucas, sentirse bien no debe ser razón para posponer los estudios de rutina. “Si te vamos a encontrar algo, queremos encontrarlo lo más temprano posible, cuando todavía no tenías ningún síntoma”, señala la especialista.La mamografía continúa siendo una herramienta esencial para la detección.
Para la población general, la especialista recomienda comenzar este estudio a partir de los 40 años y realizarlo regularmente. Sin embargo, no todas las mujeres tienen el mismo nivel de riesgo. Conocer el historial familiar es importante, particularmente cuando existen diagnósticos de cáncer de seno a edades tempranas o una predisposición genética conocida. En estos casos, el seguimiento médico puede comenzar antes e incorporar estudios adicionales.
También es importante conocer qué es normal para cada persona. Una masa que no desaparece, cambios o hundimientos en la piel, alteraciones en el área del pezón o una secreción espontánea transparente o con sangre son algunas señales que ameritan evaluación médica.
Sin embargo, un hallazgo anormal no equivale automáticamente a cáncer. En ocasiones, los estudios pueden identificar cambios benignos o requerir pruebas adicionales, incluyendo una biopsia, para determinar con precisión de qué se trata. Por eso, el temor a un posible resultado no debe convertirse en una razón para retrasar la evaluación.
Los avances en imágenes también ofrecen más alternativas para atender las necesidades particulares de cada paciente. Además de la mamografía convencional, existen herramientas como la mamografía tridimensional o tomosíntesis, el sonograma, la resonancia magnética de los senos y, en determinados casos, la mamografía con contraste.
“La molestia de la mamografía es bien pasajera”, destaca la Dra. Díaz Negrón al enfatizar que realizarse el estudio puede ayudar a evitar complicaciones mayores en el futuro.
Más allá de octubre y de las campañas de concienciación, el llamado es a convertir la prevención en parte del cuidado de la salud durante todo el año: conocer el cuerpo, identificar los factores de riesgo, mantener los estudios recomendados y no posponer una evaluación médica ante algún cambio.
En el Centro Médico Episcopal San Lucas, la educación y la prevención forman parte del compromiso de continuar promoviendo el bienestar y la salud de la comunidad puertorriqueña.
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Por Centro Médico Episcopal San Lucas











































