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Picadas mortales: El peligro de las abejas

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En los últimos tres años en Puerto Rico han fallecido al menos ocho personas por “anafilaxis por picadas de abejas”, la mayoría (siete) hombres, según estadísticas del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) del 1 de enero del 2023 al 5 de junio del año en curso.

Más de la mitad de estos incidentes ocurrieron en las residencias de las víctimas o en terrenos aledaños, principalmente durante la poda de vegetación o remoción de colmenas por inexpertos.

El caso más reciente ocurrió a finales de mayo, cuando un hombre de 51 años sucumbió a las numerosas picadas de avispas de una cercana colonia de abejas mientras limpiaba un terreno en Toa Alta. Con este caso, ya son dos fatalidades oficiales de este tipo durante el 2026.

Especialistas en este tema advierten que la cifra real de muertes relacionadas es mayor, ya que no todos los fallecimientos asociados a picadas quedan clasificados de la misma manera en los registros oficiales.

Expertos explican que estos incidentes suelen ocurrir cuando las abejas perciben una amenaza contra su nido. En su intento por defenderlo, pueden atacar masivamente, lo que puede provocar complicaciones severas o la muerte. Además, las altas temperaturas son otro factor desencadenante que puede alterar su comportamiento a uno altamente defensivo.

“Las abejas, especialmente las africanizadas, que son las que hay en Puerto Rico, son bien territoriales y si alguien se acerca al área (de su enjambre) ya representa una amenaza. También, si hay algún desorden a su alrededor, algún olor fuerte o perfume o simplemente si alguien las molestó”, indicó José Ángel Ortiz Rivera, de Apicultura de Ponce.

El calor, advirtió, es capaz de derretir los panales o estructuras de cera dentro de la colmena, donde almacenan la miel y el polen.
“A las colmenas viejas y ya establecidas no les afecta tanto (el calor), pero a las nuevas sí, mucho”, dijo.

Según informó, en Puerto Rico el período de enjambrazón de abejas suele ocurrir desde principios de año hasta agosto, cuando las colonias crecen y se dividen para reproducirse. Además, durante esta época las avispas se aparean, por lo cual aumenta su reproducción en las colmenas.

“Esta temporada es bien fuerte. La abeja de aquí es la africanizada o asesina. Depende dónde se crían, su comportamiento”, dijo el joven de 18 años. La abeja en Puerto Rico es un híbrido entre la abeja europea y la africana.

Según comentó, junto a su padre se dedica a sacar enjambres de techos, zafacones, patios, armarios y otros lugares donde suelen establecerse, tanto en interiores como exteriores. La situación es tal, dijo, que diariamente pueden recibir hasta siete llamadas de personas solicitando ayuda desde distintos pueblos del área sur, incluyendo Guánica, Yauco, Peñuelas, Ponce, Juana Díaz, Santa Isabel y Salinas.

“Lo que pasó el otro día (la fatalidad ocurrida en Toa Alta) no fue un caso aislado. Aquí ocurren como diez casos al año, especialmente en esta época, que es el tiempo de migración de las abejas, de enero a julio”, indicó Hermes Conde, de la Escuela de Apicultura del Este, quien según comentó se dedica a ser apicultor desde hace 16 años.

Patrimonio nacional

La Ley 112- 2020 (que enmendó la Ley para la Protección y Preservación de Polinizadores) busca proteger, conservar y fomentar el desarrollo de la abeja melífera puertorriqueña declarándola patrimonio nacional. Por eso, explicó, además de lo peligroso que resulta el que personas sin el conocimiento y equipo adecuado aborden colmenas, cuando esto ocurre se debe recurrir a apicultores certificados, la Policía o personal de Manejo de Emergencias para que canalicen la situación con expertos de cada región o municipio. Estos, explicó, generalmente trabajan la situación reubicando la colmena a un sitio seguro, tanto para las abejas como para los humanos.

“Colmena que toques o golpees, vas a terminar en el hospital o la muerte”, resaltó Conde sobre la importancia de que solo expertos traten estos casos.

Las abejas son muy importantes, puntualizó al advertir que el 97% de todo lo que se consume es polinizado por ellas. Por la deforestación, dijo, cada vez se ven más colmenas en la urbe.

“Ahora mismo hay un disloque por falta de educación. Hace falta una campaña educativa”, sostuvo al advertir que su compañía ofrece charlas gratuitas en escuelas.

Conde lamentó el que el sector de la apicultura no esté organizado en Puerto Rico, a pesar de su gran importancia y necesidad.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo, ha resaltado la importancia de las abejas como “una de las especies más vitales del planeta”, incluso declarando el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas.

Urge más educación

De acuerdo con Tilden Aponte, vicepresidente de la Asociación de Apicultores de Puerto Rico, fuera de las cifras oficiales, anualmente en Puerto Rico mueren de cinco a ocho personas por causas directamente relacionadas a las abejas. En muchos de estos casos, sostuvo, la causa de muerte aparece como otra, como paro cardíaco o respiratorio, pero el causante inicial fue la picada de abejas.

“Las abejas no son malas, al revés, son bien necesarias, pero son sumamente defensivas”, indicó.

Según explicó, hay personas que saben que son alérgicas a las abejas, pero otras no. Además, dijo, la melitina (componente principal del veneno de abejas) es la apitoxina que introduce la abeja cuando pica. Este veneno provoca ardor, dolor e inflamación.

“Si entras a su perímetro, vas a ser amonestado y, si no (respondes), te pican. Son sumamente organizadas y cuando hay un intruso cerca (de la colmena) avisan. Si no retrocedes, lanzan unas feromonas para avisar a otras que hay un intruso y así pican más (en grupo)”, sostuvo al comentar que en un minuto una persona puede recibir de 50 a 100 picadas de abejas.

En Puerto Rico hay unos 200 apicultores certificados y entrenados, pero muchas veces estas situaciones son atendidas por personas sin el debido entrenamiento, lo que provoca tragedias, dijo al resaltar la frase “zapatero a su zapato”.

“Una ciudadanía educada y con conocimiento (del tema) no se va a tomar riesgos innecesarios. Hay que prevenir y educar”, insistió al comentar que el Departamento de Agricultura lanzará próximamente una información para alertar a la ciudadanía a no intervenir directamente con colmenas.

Además, resaltó la importancia de que se desarrolle la apicultura. “Aquí se produce solo el 4% de la miel que se consume en Puerto Rico. El 96% viene de fuera y lo están vendiendo como si fuera de Puerto Rico, pero no”, deploró.

Ante este panorama, los expertos le recomiendan a la ciudadanía lo siguiente, si ven una colmena: retírese inmediatamente; comuníquese con la Policía o Manejo de Emergencias Municipal; avísele a otros que hay un enjambre cerca; retire a mascotas y niños del área y viabilice que un apicultor certificado intervenga con la situación.

Mientras, los números seguirán hablando y se quedan cortos en el reporte de muertes por picadas de abejas en Puerto Rico: un hombre en el 2023, dos en el 2024, una mujer y dos hombres en el 2025 y dos hombres en lo que va de año.

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