El municipio de Yauco inauguró “Patitas de Esperanza”, la primera clínica veterinaria rodante de la región suroeste dedicada a ofrecer servicios de esterilización, vacunación y atención veterinaria a perros y gatos realengos.
La intención es llevar los servicios directamente a las comunidades donde identifiquen gran presencia de animales realengos.
La administración municipal informó que el propósito es atender la problemática desde su origen, priorizando alternativas humanitarias que protejan la vida y el bienestar animal, sin recurrir a la eutanasia como opción.
“Patitas de Esperanza nace del amor, la empatía y de la convicción de que ningún animal debe ser condenado al abandono”, expresó la primera dama, Arline Roig Sepúlveda.
“No podemos seguir viendo perros y gatos en nuestras calles sin hacer algo para cambiar esa realidad. La eutanasia no puede ser nuestra primera alternativa. Tenemos que apostar a la prevención, a la esterilización y a la educación. Queremos llegar hasta donde están esos animalitos, brindarles atención y darles una segunda oportunidad”, indicó en un comunicado de prensa.
La unidad móvil tuvo un costo de $156,000 y fue acondicionada y equipada con los instrumentos necesarios para ofrecer servicios veterinarios.
La clínica rodante cuenta con jaulas, bañeras, máquina de anestesia, equipo para esterilización de instrumentos, mesa de operaciones, cisterna, generador eléctrico, servicios sanitarios y otros utensilios especializados.
“Contar con una unidad veterinaria de esta naturaleza nos permite llevar los servicios directamente a los lugares donde se encuentran los animales abandonados y comenzar a trabajar con soluciones concretas”, expresó el alcalde de Yauco, Ángel Luis “Luigi” Torres Ortiz.
Como parte de la puesta en marcha de la iniciativa, el municipio extendió un llamado a médicos veterinarios interesados en colaborar con el proyecto, aportando sus conocimientos y experiencia para ampliar el alcance de los servicios y beneficiar a una mayor cantidad de animales.
De igual forma, exhortó a la colaboración comunitaria para identificar los sectores con mayor presencia de animales abandonados y coordinar las intervenciones veterinarias necesarias.
“Sabemos que no vamos a resolver este problema de un día para otro, pero tenemos que comenzar. Cada animal que logremos esterilizar representa una oportunidad para evitar nuevas camadas que podrían terminar en las calles”, añadió la primera dama.













































